La relación con el fallecido ex futbolista es por el lado de Rocío Oliva. Un amigo íntimo del ídolo lo acusó de obstaculizar las conversaciones entre quien fuera entrenador de Gimnasia y sus hijas y allegados de toda la vida. Todos los detalles

Los mensajes de voz que envió el médico Leopoldo Luque durante las últimos días previo de la muerte de Diego Maradona dejaron expuesto cómo era el círculo íntimo que solía acompañar al astro futbolístico. Una figura en especial, identificada en los audios como Charly, causó profunda indignación, ya que es acusado por el neurocirujano y un integrante de su staff médico como el responsable de darle alcohol y cigarrillos de marihuana al ídolo.

“No aguanto más la situación de que Charly le dé marihuana a Diego. No sé cómo pararlo. Cuando le daba marihuana me planté y le dije que si se moría iba a dar la cara él cuando en la autopsia saliera marihuana”, puede escucharse en uno de los audios de WhatsApp que hallaron los investigadores en el teléfono de Luque.

Cerveza y porro, la fórmula que le significó la muerte a Maradona

En otra charla, apuntó: “Charly había arreglado para entrar una mujer a la noche. Para sacarse de encima a Diego, le dio cerveza y porro. Lo quebró en mil pedazos”.

La conversación ocurrió tiempo antes del 25 de noviembre, cuando Maradona murió a causa de una insuficiencia cardíaca. Hoy la Justicia investiga si se trató de una mala práxis por parte de Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov.

Cuando hablan de Charly, se trata de Carlos Ibáñez y el vínculo es un tanto lejano y viene del lado de Rocío Oliva. La ex pareja contó en una entrevista que es el novio de una prima segunda de su papá. Se conocieron hace muchos años en un asado: “Él me pidió que lo llame a Diego para que venga a jugar a las cartas, así es como empezó todo. Después venía todos los días y luego lo acompañaba a Gimnasia. Después me separé de él, pero Charly siguió viéndolo”.

“Le era funcional a Diego. Yo no tengo nada que ver con Charly ni con nadie de la gente que está con él, no pongo las manos en el fuego por nadie”, explicó Oliva.

De acuerdo a un amigo íntimo del astro, la presencia de Charly en la casa de Maradona era habitual. “Muchas veces venía y le abrían una (cerveza). Después, al rato, le traían otra sin que le preguntaran. Él se las tomaba y al rato ya empezaba a balbucear”, contó Mariano Israelit.

Israelit explicó, según su punto de vista, por qué sus hijas muchas veces no podían llegar a él. “Nunca supe qué había atrás de todo esto. Lo mismo pasaba con los celulares. Yo llamaba, decían ‘hola, hola’ y como ya me conocían la voz, me bloqueaban. Lo mismo le pasó a Dalma y Gianinna. No entiendo. ¿Para esconder qué?”, reveló al canal TN. Después se supo que era Charly el que le manejaba el teléfono.


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