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No juegan contra nadie (todo da igual)

Ya comienza a circular ese tipo de noticia positiva que es la muestra más clara de que los números, sin contexto, no suelen decir demasiado o pueden llamar a engaño. La estadística dice que, desde el 18 de diciembre de 2022, día de la gloria ante Francia en un partido para el infarto en Qatar cuando se coronó campeona del mundo por tercera vez en su historia, la selección argentina no recibe goles en partidos amistosos.

23/03/2024 21:32
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Por Sergio Levinsky, desde Barcelona

Si queremos seguir con este positivismo exagerado, podemos agregar que en los cinco partidos que disputó desde que levantó la Copa del Mundo en el estadio Lusail, marcó dieciséis goles, y al mismo tiempo, mantuvo la valla invicta.

Leído así, la situación daría para ir abriendo desde ahora una botella del mejor champagne y sacar del aparador las mejores copas que se tengan, pero, claro, falta un “pequeño” detalle. Los rivales de la selección argentina desde 2023 fueron Panamá (2-0), Curazao (7-0), Australia (2-0), Indonesia (2-0) y en la noche del viernes, El Salvador (3-0). A ellos se le agregará el martes el duelo contra Costa Rica.

Cabe recordar que, en el último ranking mundial oficial de la FIFA, Argentina sigue siendo la primera, y observemos sus rivales amistosos: Australia (23), Panamá (44), Costa Rica (54), El Salvador (81), Curazao (91) e Indonesia (142).

Otro dato interesante es que la selección argentina, luego de muchísimas idas y vueltas, iba a enfrentar, en esta doble fecha de amistosos de marzo, en China, a Nigeria (28) y Costa de Marfil (39) -finalistas de la reciente Copa África-, con los que terminó cancelando, para reemplazarlos por El Salvador y Costa Rica, y en los Estados Unidos, es decir, absolutamente nada que ver aquellos compromisos con los que finalmente, y a ultimísima hora, se concretaron.

Lo cierto es que nos acercamos al ecuador entre los dos mundiales, el de Qatar 2022 y el de Canadá, Estados Unidos y México, de mediados de 2026, y no se puede afirmar que la selección argentina haya enfrentado a rivales de fuste que no sean los sudamericanos, y obligada por las clasificatorias o desde finales de junio próximo, por la Copa América, donde podrá experimentar otros duelos algo más fuertes contra los seleccionados de la Concacaf.

Sin embargo, no parece haber manera, pero tampoco se hizo demasiado esfuerzo, de cotejar contra selecciones europeas que al menos permitan conocer o experimentar en qué momento futbolístico se encuentra el equipo nacional, enfrentando a los mejores y a los que cada vez cuesta más encontrar libres, desde que se guarecieron en un nuevo torneo, la Liga europea de naciones.

Con los pocos resquicios que quedan en el año para jugar ante los europeos, esta doble jornada de marzo era ideal para buscar los rivales más complicados, pero desde hace rato, la AFA sintoniza otro canal, interesada más en la caja y en otros negocios extraños, que aún no se han desentrañado, básicamente porque tampoco se investiga demasiado, no vaya a ser que pueda incomodar a los capitostes a cargo del fútbol nacional.

Lo cierto es que ni siquiera el título mundial conquistado en Qatar está sirviendo (reiteramos, siempre que primero de lo pretenda, porque eso tampoco está muy seguro) para conseguir mejores partidos que otorguen una medida. Selecciones sudamericanas con menos posicionamiento en el ranking, han aprovechado esta doble jornada en la que los europeos ya no cotejan por la Liga de las Naciones y también finalizaron en su gran mayoría la clasificación para la Eurocopa de este año en Alemania, para buscar la mejor experiencia posible.

Veamos: Uruguay (País Vasco y Costa de Marfil), Venezuela (Italia y Guatemala), Ecuador (Guatemala e Italia), Chile (Albania -clasificada para la Eurocopa- y Francia), Colombia (España y Rumania), Bolivia (Argelia y Andorra), Perú (Nicaragua y República Domincana), y Brasil (Inglaterra y España).

Es decir que, salvo Perú, y en cierta medida Bolivia, en el resto de los casos, todos los demás equipos sudamericanos consiguieron jugar, al menos, contra un europeo, sino con los dos.

Algún lector podrá advertir que antes del Mundial de Qatar también se criticaba lo mismo, que la selección argentina no se medía ante rivales europeos, salvo por obligación (como fue la Finalissima de mediados de 2022 ante Italia en Wembley), con la excepción de un lejano amistoso en Alemania (2-2), y que, sin embargo, luego fue campeona del mundo.

Sin embargo, hay que recordar que para salir campeona del mundo, el entrenador Lionel Scaloni tuvo que realizar varios cambios desde aquel equipo que debutó ante Arabia Saudita, porque el que inició el Mundial cayó ante los asiáticos 2-1 en una de las grandes sorpresas del campeonato.

Recién cuando Scaloni puso en el campo a Enzo Fernández, a Alexis Mac Allister y a Julián Álvarez, la selección argentina arrancó y luego terminó ganando el Mundial con toda justicia, pero no es que todo resultó redondo desde el inicio. De hecho, no se sabía bien cómo se había llegado por esa misma falta de roce.

Lo que resulta llamativo también es que se haya aprovechado una gira de dos partidos en Estados Unidos (un lugar en el que la selección argentina parece muy cómoda, en parte porque Lionel Messi juega regularmente allí, y en parte por negocios que determinaron una oficina de la AFA en Miami) para que Scaloni ratificara que va a seguir siendo el entrenador post Copa América, algo que, aunque él se haga el sorprendido con un artístico toque de ingenuidad, no estaba para nada claro cuando terminó el primer tercio de clasificación mundialista en el Maracaná con la victoria ante Brasil y aquel anuncio de que se tenía que tomar un tiempo para meditar su futuro porque el equipo nacional necesitaba un entrenador “con toda la energía”.

Si en Brasil, Scaloni dio a conocer sus dudas alrededor de este ciclo ante una gran cantidad de periodistas argentinos, ahora anunciaba su continuidad en un canal ligado directamente a la AFA, por la escasísima cantidad de colegas que siguen al conjunto albiceleste en los degradados amistosos de marzo, y con las bajas de Lionel Messi y de Paulo Dybala, como para que todavía el interés baje casi hasta el subsuelo.

Y si en el Maracaná Scaloni sostuvo que tenía que meditar su futuro en la selección argentina, fue por dos motivos fundamentales: por la necesidad de no casarse con los campeones y buscar variantes jóvenes que refresquen el equipo (para lo cual se reunió a solas con Messi), y por la búsqueda de partidos de mejor nivel para que no vuelva a ocurrir lo de la previa a 2022, cuando el signo de pregunta sobre la realidad concreta era muy grande.

Pero parece que los vicios de una AFA cada vez menos entendible siguen igual o peor que antes, y Scaloni, seguramente, también se dio cuenta en sus meditaciones desde el Maracaná, que lo toma o lo deja, pero no lo va a cambiar. No se juega contra nadie (como cantan en las tribunas ante los rivales débiles), pero parece que da igual. ¿Alcanzará de nuevo?

 

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Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista Diario Jornada.

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