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Mbappe se va del PSG y comienza un nuevo orden

Aunque no se oficializó hasta ahora el pase, algo que desde la prensa de la capital española dan casi por hecho más allá de las precauciones que se toma por lo ocurrido en 2022, cuando se anunciaba lo mismo de ahora con bombos y platillos y el jugador “traicionó” a los blancos quedándose en Francia, todo indica que, salvo sorpresa de último momento, esta vez terminará el culebrón de casi siete años y Kylian Mbappe, uno de los mejores delanteros del mundo, será jugador del Real Madrid desde la temporada 2024/2025, lo que será anunciado en las próximas horas.

19/02/2024 07:48
Kylian Mbappe
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Por Sergio Levinsky , Desde Barcelona

Más allá de los números finos, que se siguen negociando -el gran delantero del Paris Saint Germain quiere llevase al Real Madrid al director deportivo portugués Luis Campos, que es considerado casi un familiar, o que su madre y representante, Fayza Lamari, sigue firme en que no quiere bajar de los 70 millones de euros anuales para su hijo, aunque el presidente blanco, Florentino Pérez, se mantiene en la tesitura de no pagar más de la cuenta y en que aquel tren de la suculenta oferta de 2022 (cuando el pase fracasó) ya no volverá y que se trató de una última oportunidad perdida por el jugador para ganar una fortuna-, en la capital española sólo esperan el anuncio del propio Mbappe para dar por terminada esta etapa y pasar a la siguiente.

Y la etapa siguiente no es otra que la “regalactización joven” de un Real Madrid que ya con un plantel que incluye a valores como Vinicius Junior, Rodrygo, Brahim, Federico Valverde y especialmente al inglés Jules Bellingham, sumado a que en el próximo verano europeo podría llegar el lateral canadiense Alphonso Davies, desde el Bayern Munich, sumaría a otra estrella mundial con la que prácticamente rompería con la ecología de la liga española, cada vez más lejos de un Barcelona con graves problemas institucionales y una deuda inmanejable, y de esta forma, estaría cada vez más interesado en aquella idea de su presidente Pérez de una Superliga europea conformada por la élite de clubes del continente, sostenida por el banco JP Morgan como sponsor que repartiría un dinero imposible de rechazar a cambio de abandonar la vieja Champions League. No hay otro camino para los blancos, que saben que a partir de ahora, la liga local, con la enorme diferencia de calidad, será muy aburrida.

Del otro lado, del parisino, también se acaba una etapa “galáctica” ideada por los capitales qataríes, a partir de la idea de generar un epicentro futbolístico en París, ciudad que siempre estuvo más vinculada al rugby y al tenis, que pudiera competir al más alto nivel con el ilimitado dinero estatal que podría llegar por debajo de la mesa simulando sponsors, en lo que se dio en llamar el “doping económico”. Así llegaron, primero el propio Mbappe desde el Mónaco, y luego Neymar (pagando la cláusula de 222 millones de euros al Barcelona en 2017) y hasta Lionel Messi en 2021, tras aquel lastimoso final en el mismo Barcelona. A los tres se sumaron otros cracks como Sergio Ramos, Ginaluigi Donnarumma o Achraf Hakimi, pero lo máximo que consiguieron, incluso sin Messi, fue llegar a la final de la Champions League en el año de la pandemia, casi sin público, y fueron derrotados por el Bayern Munich, en 2020.

Sergio Ramos

Se puede decir que el proyecto, con la cara visible del dirigente Nasser Al Khelaiffi, vinculado a la cadena qatarí BeInSports, al tenis, a la Asociación de Clubes Europeos (ECA) y a la mismísima UEFA, sumando un temible poderío, fracasó por no haber alcanzado los objetivos y especialmente, por haber dado una imagen de desesperación por el éxito inmediato, sin un proyecto coherente como en cambio sí tuvo otro club rico que apeló a la misma fórmula del dinero estatal difuminado, como el Manchester City, vinculado a Emiratos Árabes Unidos.

El Manchester City, a cambio del PSG, tuvo dos ventajas fundamentales para llegar a ser hoy campeón de Europa, cuando su dominio en la Premier League sí es paralelo al de los parisinos en la Ligue 1 francesa: que el torneo inglés es mucho más poderoso y hay varios equipos competitivos y fuertes, y que se convocó a aquellos dirigentes del principio de la primera etapa de Joan Laporta en el Barcelona, la de los brillantes títulos conquistados con Josep Guardiola en el banco de suplentes y figuras como Lionel Messi, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Gerard Piqué o Sergio Busquets en el campo de juego. Porque para poder alcanzar estos éxitos, en los escritorios estuvo, como máximo responsable, Ferrán Soriano, autor de un libro con el sugestivo título de “la pelota no entra por azar”, mientras que el director deportivo fue el ex jugador del “Dream Team” de Johan Cruyff, Txiki Beguiristain. Siempre, claro, tratando de llevar a cabo las ideas del fútbol estético y ofensivo del genial holandés fallecido en 2016.

No es casual que, para desarrollar su proyecto, el Manchester City se llevara no sólo a Soriano, Beguiristain y Guardiola, sino que fue incorporando a su fútbol base a varios de los entrenadores que supieron trabajar en La Masía del Barcelona, pero, además, que incluso forme parte del grupo más importante de asesores el experiodista catalán Joan Patsy, que supo ser amigo de Cruyff y que vive en Buenos Aires, casado con una argentina. Los ingleses no sólo fueron más pacientes, sino que fueron incorporando clubes en todos los continentes para desarrollar la misma idea sin prisa, pero sin pausa y hoy el Girona es una realidad en la liga española, manejado por Pere Guardiola, el hermano de Pep, el brillante entrenador del Manchester.

Pep Guardiola

Tampoco es casualidad que Mbappe se marche ahora del PSG (esto sí ya está oficialmente confirmado por el jugador y por el club, aunque no se dijo su destino desde el 1 de julio) y no antes. Ya estuvo a punto en 2022 pero una llamada del presidente francés Emmanuel Macron lo retuvo un tiempo más con motivo del Mundial de Qatar y de la importancia para la liga local que tenía que una estrella como él permaneciera y generara una pasión que nunca antes se había conocido, pero ahora ya no parece haber obstáculos. Ni siquiera, el hecho de que Paris será sede de los Juegos Olímpicos en apenas medio año.

Con Mbappe se pone fin a la etapa “galáctica” del PSG, tras las salidas de Messi, Ramos y Neymar, para pasar, acaso, a un tiempo de búsqueda de un proyecto que entregue resultados mucho más adelante, acaso entendiendo por una vez, que el camino es mucho más intrincado y espinoso y que el Manchester City puede ser un espejo.

Por un lado, Mbappe fue claramente el jugador “franquicia” del PSG en estos años, aunque es claro que, tal como él ama la NBA y viaja a los Estados Unidos cada vez que puede para presenciar partiros de básquetbol, siempre hubo una distancia con el público y no consiguió tampoco ser ídolo como sí lo fueron en su momento el argentino Javier Pastore, el uruguayo Edinson Cavani o el sueco Zlatan Ibrahimovic. Por una razón o por otra, la gran estrella de la selección francesa nunca terminó de encajar, como si el enchufe tuviera una patita desviada.

Kylian Mbappe

Por otro, una operación no muy comentada hace unos meses, también terminó con el monopolio de las acciones del club por parte de los qataríes porque el fondo de inversión estadounidense Arctos, interesado en el mundo del deporte, se quedó con un 12,5 por ciento de las acciones -en un avance de capitales norteamericanos en el fútbol europeo que se viene notando desde su alta incursión en el Milan e Inter y en el Manchester United-, lo que podría explicar, por ejemplo, el intento del club por salir del estadio de Parque de los Príncipes al no aceptar la Municipalidad de París la venta definitiva en vez del alquiler, o que se haya facilitado la salida de Mbappe (que significa un ahorro de 200 millones de euros en pagos de salarios y premios) o la apuesta por una generación más joven y con jugadores emergentes pero no estrellas consagradas, como Zaire-Emery, Barcola o Xavi Simons, y probablemente en el verano europeo se lance al mercado para atraer más figuras al estilo.

“Su marcha es quizá una buena noticia para un club que se había convertido en Mbappe SA porque ni el jugador ni su entorno son fáciles de gestionar, indica al diario “La Vanguardia” Jean-Baptiste Guégan, autor del libro “Revolution Mbappe” de próxima salida, aunque reconoce que “es y será un jugador aparte para el PSG y para el fútbol francés”.

Mientras sueña con participar de los Juegos Olímpicos con la camiseta blue y cuando todavía el Liverpool se aferra a una mínima chance de contratarlo a partir del dinero de la muy posible venta de su estrella egipcia Mohamed Salah al fútbol de Arabia Saudita, Mbappe, por fin, comienza de a poco a preparar las maletas para mudarse desde París hacia otro destino.

El culebrón de siete años de dimes y diretes parece haber terminado y todo indica que estamos viviendo los últimos capítulos.

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Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista Diario Jornada.

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