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Los escalones hacia arriba que no deben confundir a la Selección

La contundente, y por momentos lujosa, victoria de la selección argentina ante la italiana en el legendario estadio de Wembley en Londres, el pasado miércoles, no debe confundirá nadie: ni a la prensa, ni a muchos posibles rivales en la lucha por el título mundial en Qatar, ni al entrenador Lionel Scaloni cuando quedan poco más de cinco meses para la máxima cita del fútbol.

04/06/2022 22:42

Por Sergio Levinsky, desde Bilbao

Por suerte, todo indica que el entrenador argentino parece tener los pies en la tierra y rápidamente salió al paso de una gran parte de la prensa exitista que pedía a gritos, luego de la exhibición (especialmente en el segundo tiempo) ante Italia, que el Mundial comenzara “ya mismo”, con la idea fija de que no hay rivales a la vista y que por ese resultado, por primera vez en muchos meses ante un europeo, ya alcanza para alcanzar el Olimpo.

Scaloni, consultado al respecto, dijo que sigue prefiriendo que el Mundial comience dentro de cinco meses para darle tiempo a ajustar el trabajo en cada una de las líneas y poder terminar de delinear su plantel a partir de poder elegir a todos sus jugadores. El entrenador es consciente de que más allá de triunfos o derrotas, ésta era la gran ocasión para tener a todos juntos por última vez hasta los días previos al Mundial y que había que focalizar e el grupo y el trabajo colectivo de puesta a punto.

Eso se notó en Wembley, con una notable superioridad argentina en todas sus líneas y aunque los azzurros dieron un digna resistencia hasta la primera media hora, bastó el gran gol de Lautaro Martínez (quien precisamente juega en la Serie A) para que todo el esquema de los europeos se desinflara y ya el segundo gol de Ángel Di María sobre la hora antes del descanso, casi que dio por terminado el partido por la Copa Euroamericana organizada por la nueva dupla  UEFA-Conmebol.

El segundo tiempo fue un monólogo argentino, por momentos con pasajes lujosos como pocas veces hemos visto en estos años, apenas comparable con otro partido de este equipo en este ciclo, el de la derrota injusta ante Brasil en el Mineeirao 2-0 por la Copa América 2019, que motivó la amarga queja de la AFA por no haberse consultado al VAR en dos claros penales para los visitantes.

Que la selección argentina es hoy superior a la Italia de estas semanas, no hay duda posible y la diferencia del marcador del miércoles pudo haber sido mucho más amplia, pero no se puede soslayar que a los  europeos les faltaron Verratti, Chiessa, Insigne, Immobile o Berardi, mientras que Spinazzola acaba de regresar de una prolongada lesión. ¿Esto significa que con esos jugadores tal vez Argentina podía no ganar? No parece que sea así y que estas ausencias pudieran alterar tanto el devenir del partido, pero sí, complicarlo.

Desde el lado argentino, se nota una evidente mejoría como equipo, con más cohesión grupal, más colaboración y lo que es esperanzador: hay equipo alrededor de Lionel Messi y por primera vez en mucho tiempo, no hay una dependencia del crack del PSG aunque éste termine imponiendo su juego por su propio peso.  Lo que hay ahora son herramientas para destrabar un partido recurriendo a otras figuras.

En cambio, aunque le va otorgando cada vez más lugar, Scaloni sigue colocando muy tarde a Julián Álvarez, que ante Italia pudo haberse hecho un picnic si hubiera jugado varios minutos más, con una defensa algo adelantada por la necesidad de salir a buscar el descuento.

Ante Estonia, en el próximo compromiso en Pamplona, creemos que llega el momento de probar un equipo B, suponiendo que la selección argentina puede llegar a no necesitar jugar el tercer partido de la fase de grupos con  sus titulares si a esa altura, por ejemplo, ya acumuló los seis puntos y la clasificación a octavos de final del Mundial.

Estonia, uno de los equipos más débiles de Europa del Este, aunque fue mejorando a partir de muchísimos amistosos y partidos oficiales, es un rival al que Argentina puede enfrentar con una segunda línea que de descanso a la primera.

Lo que debe quedar claro a los protagonistas es que hay muchas potencias y que el tiempo que queda hasta el Mundial hay que tratar de seguir aprovechándolo para corregir y mejorar y aprender la lección de la etapa previa al Mundial 2002, cuando parecía que los albicelestes se comían a los chicos crudos y terminaron eliminados en una penosa primera rueda.

Por eso, en nada ayuda a pensar que sería mejor que el Mundial comenzara mañana, como tampoco aquello de minimizar el resultad ante Italia, como hizo el entrenador de la selección española, Luis Enrique. Ni mucho ni poco, hay que colocar las cosas en su sitio justo y ese es el que indica que la selección argentina está ahora vatios escalones arriba, pero todavía puede seguir mejorando su funcionamiento y está lejos de ser un equipo perfecto, porque eso lo da el tiempo, los partidos, un buen sistema táctico de respaldo, y la calidad individual.