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Argentina en la Copa América: una certeza y muchas dudas

El grupo de la selección argentina en la Copa América, tras el “sorteo” llevado a cabo el pasado jueves en Miami, es de los más accesibles de los últimos tiempos si se trata de los rivales, de acuerdo con los antecedentes de cada uno, y entonces el camino a la final parece expedito de no mediar sorpresas del otro lado del cuadro, si nos atenemos a lo que está ocurriendo ahora mismo con la clasificación al Mundial 2026, cuando ya se jugaron seis de las dieciocho fechas.

09/12/2023 21:41

Por Sergio Levinsky, desde Barcelona

El equipo nacional tiene la certeza de que Chile y Perú serán sus rivales y que el otro saldrá de un partido que se jugará el próximo 23 de marzo entre Canadá y Trinidad y Tobago, de la zona de la Concacaf. Ninguno de estos tres conjuntos debería ser un problema para los albicelestes, actuales campeones del mundo y por lo tanto, cabezas de serie de del grupo A y debutantes en Atlanta ante el norteamericano que les toque.

Sin embargo, a esta certeza se le añaden varias dudas, aunque la principal, por mucha distancia, es la de la continuidad de Lionel Scaloni como director técnico desde 2024. Se esperaba mucho lo que pudiera ocurrir en Mami durante la ceremonia conjunta de Conmebol y Concacaf, especialmente en cuanto a una posible reunión in situ entre el entrenador y el presidente de la AFA, Claudio Tapia, pero todo encuentro fue sin profundidad, dando la sensación de que no parece ser el momento adecuado.

Fue evidente que Scaloni no quería hablar. Se lo notó distante, algo tenso, y sin intenciones de aportar claridad al asunto que ya desvela a muchos argentinos futboleros desde que tras la gran victoria ante Brasil en el Maracaná de días pasados pidiera la palabra para manifestar que la Selección necesita de un entrenador que tuviera todas las energías y que él necesitaba tomarse un tiempo para pensar los pasos a seguir.

Todo indica que la situación sigue igual (es cierto que no pasaron muchos días) aunque finalmente haya decidido viajar a Miami representando a la selección argentina (algo que no iba a hacer porque lo había pedido expresamente por temas personales) y al no citar con claridad el motivo del cambio en su posición respecto del inicio del ciclo desde que ganara el Mundial en diciembre pasado, las especulaciones que circulan son muchas.

Una de ellas, que va tomando más forma, es que no ve con claridad que estos mismos jugadores que lo llevaron al éxito hoy parezcan en condiciones de repetirlo, o al menos que la conjunción de ellos con su cuerpo técnico no parece que desemboque en el mismo resultado que la vez anterior, con el riesgo de enviciarse al mismo estilo que aquellos equipos de César Luis Menotti en España 1982 como el de Carlos Bilardo en Italia 1990.

Sin embargo, parece haber muchos más motivos sobre la mesa, como el enojo por los amistosos ante rivales de poca monta (la AFA estaba negociando dos partidos amistosos más en Asia para marzo, mientras Brasil cerró enfrentamientos contra España e Inglaterra, por dar un ejemplo), o el dinero que debería cobrar un cuerpo técnico mucho más cotizado que antes.

El gran problema es que cuando no se dicen las frases completas, comienzan las interpretaciones, y en ellas hasta cayeron frases de Tapia y hasta del presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, respaldando al dirigente argentino.

Es llamativo que a esta altura de los acontecimientos aún no se haya expedido Menotti, director nacional de Selecciones Nacionales, porque si hubiera seriedad institucional, él debería ser quien dialogara con Tapia en nombre de su departamento, y no Scaloni, quien si bien tiene tiempo para tomar una decisión, tampoco es que será eterno porque con partidos en marzo, y de los pocos amistosos que se podrán jugar (luego viene la Copa América y a su término regresa la clasificación mundialista), no se podrá estar con muchas dudas por muchos días más.

Claro que la selección argentina no es la única con estos problemas. Mucho mayores los tienen los dos rivales de Argentina en el grupo de la Copa América, porque tanto Chile como Perú perdieron sus entrenadores en la pasada doble fecha de clasificatorias. Juan Reynoso había llegado al equipo peruano para reemplazar a Ricardo Gareca, que había dejado la vara bien alta con dos muy buenas Copas América, una histórico pase al Mundial de Rusia 2018 y una repesca para quedarse en la puerta de Qatar 2022. El nuevo DT no consiguió el mismo orden ni pudo mantener la misma motivación y ahora vuelve a hablarse del regreso de su antecesor, que sonó en algún momento también para dirigir al conjunto argentino.

Chile también se encuentra en la búsqueda de un director técnico luego del muy mal arranque de otro argentino, Eduardo Berizzo, quien ni siquiera esperó a la finalización de la doble fecha para irse y en el último partido debió ser reemplazado por el interino Nicolás Córdova y ahora, con más tiempo, la Asociación Nacional (ANFP) se abocará a la búsqueda de un DT definitivo.

De esta forma, tampoco Argentina sabe exactamente con qué rivales se encontrará con exactitud porque un DT con otra línea puede cambiar mucho las cosas, si bien los jugadores convocados no deberían variar demasiado. Y si se trata del otro rival, el de la Concacaf, todo indica que más complicado sería Canadá (mundialista en 2022 y de buena campaña, con algunos jugadores de calidad como Davies o David) que Trinidad y Tobago.

En una Copa América en la que, como todos los equipos y de manera inentendible, habrá que viajar demasiado (en el caso argentino, por Atlanta, Nueva Jersey, Miami y Houston), varios grupos debieron acomodarse para que el local, como siempre, tenga facilidades para clasificarse a la fase final y garantice el mayor interés del campeonato.

Tampoco la Conmebol explicó por qué Uruguay no fue cabeza de serie, con 15 Copas ganadas (el mayor ganador de la historia junto con Argentina) para ceder su lugar al poderío económico de la TV mexicana, justo cuando Domínguez sostuvo que a su entidad le interesa más la gloria que el dinero.

Es claro que el negocio es el que manda y será cada vez más frecuente observar que la sede de un torneo centenario como la Copa América pasará a la Concacaf y que los torneos de clubes se irán convirtiendo en panamericanos.

Pensar en grandes… negocios.

 

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Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista Diario Jornada.