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Al milagro de Laporta en el Barcelona sólo le falta Messi

Al presidente del Fútbol Club Barcelona, Joan Laporta, le cuesta apartar la sonrisa de su rostro. Es casi una constante, y no es para menos. De lo que era un club prácticamente condenado a sumergirse en la mediocridad hace poco más de un mes, quedó muy poco y hoy es la vedette del verano europeo y de hecho, el que gastó más dinero en contratación de jugadores de primer nivel que lo convierten e uno de los grandes candidatos para quedarse con el título de campeón de Europa, que se le niega desde 2015.

30/07/2022 22:45

Por Sergio Levinsky, desde Barcelona. Especial para Jornada

 

Por años, en cada inicio de temporada con la presentación del equipo en el estadio Camp Nou y antes de disputarse el tradicional trofeo Joan Gamper –este año el invitado será Pumas de México luego de que desecharan la Roma y el Milan, acaso como represalia porque los catalanes insisten con la Superliga Europea junto al Real Madrid y la Juventus-, el capitán del equipo tomaba el micrófono para ilusionar a la hinchada prometiendo hacer todo lo posible por ganar la Champions, “esa copa tan linda y deseada”, como llegó a decir alguna vez Lionel Messi.

Un año después de su triste partida del equipo, con aquellas lágrimas que vieron cientos de millones de personas por las distintas vías de comunicación, la ausencia de Messi es, quizá, la kryptonita verde de Laporta. Es lo único que consigue cambiarle el semblante, como cuando en una entrevista con ESPN desde los Estados Unidos, donde se encuentra de gira el Barcelona, estuvo a punto de lagrimear cuando se refirió al argentino y admitió que cree estar “en deuda moral” con él por la forma en que se fue, y comenzó una insistente campaña por tratar de recuperarlo una vez que finalice su contrato con el PSG (que termina el próximo 30 de junio, pero con opción a renovarlo por un año más).

Laporta no esconde que desde aquella partida de Messi la relación cambió, y de lo que era un apoyo total del genio rosarino, que hasta fue a votar como socio por su candidatura en 2021, cosa nada habitual. El rosarino se siente traicionado porque aunque sabía que el club estaba mal, pasó sus vacaciones sin que nadie le transmitiera que habría dificultades para renovarle y al contrario, todo parecía ir sobre ruedas, aunque cuando llegó el momento de la firma, se le tuvo que contar que la ecuación de la masa salarial total del club que pide la Liga Española no alcanzaba para pagarle siquiera un mínimo de lo que él se merecía, incluso reduciéndose mucho el salario.

En verdad, si hay una responsabilidad de Laporta en aquel momento, fue el haber pecado de optimista creyendo que en pocos meses desde su asunción presidencial iba a poder solucionar el grave problema de que justo a los dos meses de su llegada al poder azulgrana, Messi quedaba libre y entonces había que pagarle un contrato de cero, como si fuera nuevo, y eso requería otros gastos a los que no llegó a tiempo de afrontar.

Hoy la situación de un posible regreso de Messi al Barcelona es muy complicada porque de llegar en julio de 2023 (en el escenario más optimista) lo haría con 36 años cumplidos y ya, acaso, sin un Mundial en el horizonte porque ya habrá pasado el de Qatar, pero además, y aunque ahora el entrenador y ex compañero suyo, Xavi Hernández, se sumó a Laporta en el coro de pedido de regreso del argentino, habría que ver cómo encaja a esa edad con la pretensión del DT de que todos se sacrifiquen por el compañero y el equipo, y que mantengan una alta presión en campo rival.  ¿Eso lo podría hacer un Messi de casi 37 años?

En cambio, sí parece más posible trabajar con tiempo una mejora de la relación con Messi en cuanto a una vuelta ya como ex futbolista, dejando que termine su carrera en la Major League Soccer de los Estados Unidos (¿el Inter de Miami de David Beckham?) para ofrecérsele un cargo honorífico del tipo embajador o imagen del club.

Mientras esto pasa, el Barcelona termina una gira de cuatro partidos por los Estados Unidos antes de regresar para ir preparando su inicio de Liga Española como local ante el Rayo Vallecano en apenas dos semanas y con refuerzos en la mayoría de los puestos con un gasto de 158 millones de euros, con los que encabeza la tabla de gastos de clubes europeos, seguido por el Bayern Munich (la entidad que más lo criticó al considerar que salía más dinero de las arcas de los catalanes de lo que realmente tenían) con 137,5, el Arsenal con 132,06, el Manchester City, con 108,75 y el Leeds United con 108,64.

En menos de dos meses, y gracias a la aplicación de las llamadas “palancas” (la venta del 25 por ciento de los derechos de televisión por 25 años), el Barcelona consiguió el milagro de contratar a jugadores como el delantero polaco del Bayern Munich, Robert Lewandowski, el marcador central francés del Sevilla, Jules Koundé o al extremo derecho brasileño del Leeds United, Raphinha. Pudo renovar el contrato del extremo francés Ousmane Dembélé cuando ya la mayoría lo daba por perdido luego de desavenencias durante todo el último  semestre, y trajo a costo cero, por ser jugadores libres, al marcador central danés del Chelsea, Andreas Christensen y al volante senegalés del Milan, Franck Kessie.

Y eso no es todo: no cerró su mercado de pases y ahora va por los dos laterales españoles del Chelsea, Cesar Azpilicueta –capitán y referente de los londinenses- y Marcos Alonso, y todavía podría haber una canita más en el aire para jugarse por el portugués del Manchester City Bernardo Silva, que se quiere ir de Inglaterra, que manifiesta que desde pequeño era hincha del Barcelona y cuyo representante es un ex jugador azulgrana, el brasileño-portugués Deco.

“Los rivales están nerviosos porque se quejan de nuestros pases y hablan mucho de nosotros, signo de que estamos haciendo las cosas bien”, dijo Laporta desde los Estados Unidos, donde, orondo por los pasos que viene dando el club, se tentó con otra gigantografía como aquella que tuvo tanto éxito y que fue clave en el triunfo en las últimas elecciones, cuando cerca del estadio Santiago Bernabeu apareció su imagen y el texto “ganas de volver a veros”. En este caso, a horas del primer enfrentamient0o de la temporada ante Real Madrid, apareció otro cartel que decía “Tranquilos merengues, lo que pasa en Las Vegas se queda en las Vegas”. El Barcelona ganó con gol de Raphinha.

En un año en el que parece que el Barcelona resurge, al presidente Laporta sólo hay algo que le quita la sonrisa, aunque no la ilusión y se llama Lionel Messi.

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Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista Diario Jornada.