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Cuando lloran las parras, el fenomenal daño de las heladas

Un terrible fenómeno meteorológico pegó de lleno en el corazón de los productores. Deformó sus caras y sus esperanzas. La temida helada llegó cuando el racimo ya cuajó y lo atacó vilmente dejando un daño irreparable que se sentirá notablemente a la hora de la cosecha. Productores y trabajadores de la viña y la producción vieron como su esfuerzo se esfumó.

05/11/2022 22:42

Por Luis Martínez, Redacción Jornada

Ingrata la vida del productor, sus cultivos a la interperie son fácil presa de los fenómenos climáticos. Cuando no es la lluvia y el viento, es el granizo y cuando no, la helada.

De que se trata esto: “Una helada es un hecho meteorológico que se da cuando se combinan algunos escenarios como el descenso de la temperatura por debajo de los 0º C, la humedad en el aire, los vientos y las condiciones de terreno. Se puede manifestar en forma de hielo o escarcha que sucede durante la madrugada o las primeras horas de la mañana”.

Avanzaban los cultivos en medio de los calorcitos de la temporada hasta que la temida helada negra, tardía, llegó para dejar sin futuro a los que trabajan la tierra. Daños de hasta el 100% en las chacras, los frutales, pero, especialmente las viñas.

“Cuando lloran las parras”, es una cueca de Valentín Peralta que supieron cantar las mejores voces cuyanas y que marca una época donde las lágrimas de la vid caen a la tierra, es decir, es el momento que cuando suben de a poco las temperaturas y los viñedos abandonan su reposo invernal, la savia recorre de nuevo la planta. Cuando llega a algún corte realizado durante la poda, la savia gotea a través de esos cortes, formando “lágrimas” anunciando el momento del brote próximo a venir. Pero aquí quiero asociar esas lágrimas a las del productor. A ese que parado ante sus cultivos con la mirada perdida en el horizonte y manos en jarra trata de encontrar respuesta a tremendo castigo. Todo es esfuerzo, el trabajo y la esperanza perdida. No solo este año. Sino que el daño es a largo plazo y algunos ya piensan que el 2023 será de transición para recuperar la planta y recién en el 2024 podrán pensar en una producción casi plena.

Esto nos explicó Eduardo Córdoba de la Asociación de Viñateros de Mendoza en “Juntos de mañana”, el matinal de radio Jornada (FM 91.9).

“Estamos bajoneados. Se han producido daños que hace años no se producía una helada tan fuerte en un momento tan crucial con todas las variedades brotadas y ya con flor y racimo floral, recién cuajado y el daño es altísimo, productores con el 100%. Que hace la gente que vive exclusivamente de esto para afrontar un nuevo ciclo productivo. Tenés que pasar todo lo que queda de este año. El que viene empezar con poda atadura, todas las tareas, es muy difícil de afrontar así que esperamos que las autoridades provinciales, nacionales, municipales estén a la altura de las circunstancias teniendo en cuenta las fuentes de trabajo que significa la vitivinicultura en Mendoza y la cantidad de contratistas y trabajadores que van a quedar con problemas serios. Es una situación muy difícil y complicada”, arrancó.

“Ha sido una ola de frío tremenda que ha afectado a Neuquén, Río Negro, San Juan, el norte del país. Y lo que pasa es que la cepa sufre tanto que estamos analizando con ingenieros agrónomos y con el INTA que a la cepa hay que dejarla sola ante la otra postura de podar por el daño. Nosotros creemos que hay que dejarla que sola va a tratar de rebrotar con contra yemas, sin producción, pero así al año siguiente se podrá podar un poquito como para tener una pequeña producción y poder solventar los gastos del 2024”, afirmó al evaluar la magnitud del fenómeno y el daño producido.

También el intendente de Lavalle, Roberto Righi, expresó su preocupación por la situación. En el mismo espacio de radio Jornada (FM 91.9) contó las gestiones que desplegó en la Capital Federal para ayudar al sector a pasar el mal trago que en su departamento no solo alcanzó a la vid sino también al melón o el zapallo entre otros. Así explicó que pidió Repro, semillas y apoyo el reclamo para que también la Nación, como ya hizo la Provincia, declare la Emergencia Agropecuaria.

“Que se nos hiele gran parte de la producción del país es muy complejo para todos. Tal vez ahora no dimensionamos la gravedad. Los alimentos están escaseando en el mundo y si nosotros no tenemos una oferta importante los precios van a seguir subiendo y ocasiona un círculo vicioso”, afirmó.

El daño es tremendo. Así lo entienden las autoridades tanto que el propio ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, llega con ayuda para el sector.

Sin embargo, la desazón, el dolor, y la impotencia seguirán anidando en el corazón de esas personas que día a día emprenden su tarea para luego disfrutemos de sus productos en nuestras mesas. Esas personas por las que hoy las parras siguen llorando.