Estados Unidos anunció que emitirá bonos de deuda soberana por más de 3,6 billones de dólares durante el segundo y el tercer trimestres de este año con el fin de paliar el impacto económico de la pandemia de coronavirus, lo que acercará al país a la posibilidad de generar un pasivo anual sin precedentes.

El Departamento del Tesoro informó que emitirá bonos por 2,99 billones entre abril y junio, y 677.000 millones entre julio y septiembre, lo que en conjunto equivale a más del doble de la deuda contraída en todo 2019, que fue de 1,28 billones.

Si se consideran los 744.000 millones tomados en el primer trimestre y lo que eventualmente pueda solicitarse en el cuarto, sobre el que aún no hay información oficial, la deuda anual podría alcanzar una magnitud récord.

El Tesoro explicó que el aumento de la deuda se debe “principalmente” al impacto de la pandemia, que provocó una reducción de la recaudación fiscal y motivó al gobierno a implementar programas de ayuda a desocupados -casi 30 millones de personas pidieron el subsidio al desempleo en el último mes y medio- y a empresas pequeñas y medianas.

La buena marcha de la economía y el bajo desempleo eran hasta fines del año pasado los dos baluartes principales de la aspiración del presidente Donald Trump a ser reelecto en las elecciones de noviembre próximo.

Sin embargo, el producto bruto interno (PBI) se contrajo en el primer trimestre 4,8% interanual, y diversos datos oficiales ubican la deuda pública en casi 25 billones de dólares y proyectan que este año se triplicará el déficit fiscal y el desempleo trepará a 16%.

Trump y su gobierno recibieron un sonoro revés de la comunidad internacional, que respaldó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) con un aporte extraordinario de poco más de 8.000 millones de dólares reunidos en una colecta organizada por la Unión Europea (UE) y en la que aportaron países y organizaciones privadas, entre ellas la fundación del magnate estadounidense Bill Gates.