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Milei Presidente: Cuando el que espera ya casi desespera

Faltan 8 días hábiles para que asuma Milei; la economía sigue siendo tema principal en la gente; los precios siguen subiendo y sin rumbo claro. La incertidumbre preelectoral se convirtió en alta expectativa ante los cambios inmediatos que se vienen.

29/11/2023 10:35
Javier Milei

Por Lacho Meilán 

“Voy a dar vuelta la economía argentina” dijo el presidente electo Javier Milei, antes de viajar a EEUU el domingo pasado, acompañado por su futuro ministro de Economía, Luis Caputo, a quien acaba de incorporar a su equipo de gestión, pese a que tiempo atrás lo denostaba con dureza.

Ese anuncio de cambio rotundo en el eje económico, dicho todavía en “modo campaña” por el ganador de las elecciones, arroja dudas, sobre todo porque sucede tras la salida poco elegante de Emilio Ocampo, quien desde el principio iba a hacerse cargo del Banco Central (para cerrarlo) e iba a asumir la responsabilidad de la famosa “dolarización” que tanto pregonó Milei.

En estos últimos días, y a tan sólo 8 jornadas hábiles del inicio de la nueva gestión presidencial, Milei ha hecho espasmódicas apariciones frente a las cámaras con su histrionismo habitual; ha cambiado de nombres en su gabinete varias veces; ha salido a aclarar que no dijo lo que dijo. Pero más allá de cuestionamientos a todo lo malo que le está por dejar el Gobierno de Alberto Fernández y la gestión económica de Sergio Massa, mucho más no hay.

Se sabe que, al menos con Caputo, no habrá dolarización ni cierre del Central. Algo que era una promesa de campaña.

Se dice que Caputo trabaja en un plan para lograr destrabar el problema, con un 5% de déficit fiscal e intentando solucionar el problema de las “Leliqs” (Letras de Liquidez, que conforman una deuda del Banco Central con el sistema bancario, por la que paga una tasa efectiva de interés del 253% anual), de las cuales esta semana vencen 3,6 billones de dólares (sus vencimientos son cada 28 días).

Ayer se supo que el Fondo Monetario Internacional (FMI), postergó para el año que viene su visita para ver si Argentina hizo los deberes. También nos enteramos que en EEUU, país adonde la Argentina mirará ahora más seguido, “quieren escuchar las ideas de Milei”, tal vez para conseguir un nuevo socio o para extenderle una mano cuando la necesite.

Sin embargo, esas noticias no terminan de satisfacer la ansiedad colectiva. Ni de explicar lo que se viene.

Está claro que el país ya votó y logró el cambio tan reclamado por la mayoría. Está claro también que, por primera vez en la historia, el pueblo le dio la responsabilidad de ese cambio a un economista.

Pero también está claro que más que idas y vueltas, de nombres que se suben y se bajan y de explicaciones técnicas poco entendibles para el común de la gente, lo que se necesita es que al menos haya palabras esclarecedoras. Que se insinúe aunque sea de modo superficial, cuál será el inicio del camino que se tomará desde el 10 de diciembre.

Hoy, la gente ve que los precios continúan aumentando sin rumbo claro. El dólar sigue alto y cada vez más inalcanzable para muchos. El periodismo especializado no deja de asegurar que el mentado ajuste será durísimo, aunque nadie hace comentarios claros de por dónde se hará.

Se acerca fin de año. Momento habitual de balances, de certezas por lo hecho y de toma de decisiones para el futuro mediato. Sin embargo, llega un fin de año muy distinto al deseado por cualquiera.

Aquella incertidumbre política que tuvimos en todo 2023 hoy se ha transformado en fuerte expectativa. Porque definitivamente el cambio que se votó, está por llegar.

Pero esperar se está haciendo complicado.

De hecho, en este momento, el que espera, ya casi desespera.