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Javier Milei, la épica del desencanto

En una sociedad en permanente decadencia la rebelión puede ser una estrategia de autodefensa. Un grito desesperado, un voto de supervivencia, si se quiere. Pero hay un problema, con el hartazgo no se gobierna. 

14/08/2023 09:22
Javier Milei

En la búsqueda de explicaciones capaces de describir la contundente elección de Javier Milei en todo el país, bien vale dar cuenta del texto de un meme que circuló en los últimos días por las redes y que incluso el propio candidato revelación supo replicar en sus cuentas. Allí, en esa frase se sintetizaba el voto de alguna manera experimental que mayoritariamente los argentinos expresaron este domingo y que describe el estado de ánimo de una sociedad desencantada. 

Ese pensamiento viralizado decía: “Con Milei podríamos errarle; con los otros, estamos seguros que le erramos”. El razonamiento, en extremo pragmático, daba crédito a la chance de dar un voto de confianza al excéntrico economista liberal, pese a sus desbordes emocionales o muchas de sus polémicas propuestas, ante la sucesión de fracasos de los últimos gobiernos que evidentemente, no sólo no cumplieron las expectativas, sino que -en esa percepción- hasta agravaron el estado de las cosas. 

Lo que para muchos terminó resultando una sorpresa, que a medida que avanzaba la tarde del domingo empezó a configurarse con la forma de un imparable huracán que no reconocía pertenencias territoriales, ni dominios políticos, puede ahora sí leerse como la irrupción de un discurso disruptivo capaz de perforar clases sociales y viejas adhesiones partidarias sobre la base de la frustración y el desánimo. 

En ese contexto de cansancio, y luego de casi cuatro años de parálisis y más estancamiento de la mano de Alberto Fernández, terminaron agigantando las chances de La Libertad Avanza (LLA), favorecido -además- por la sangrienta interna de Juntos por el Cambio (JxC). La tormenta perfecta, fruto del hastío de amplias capas sociales y diversas generaciones, que ni Patricia Bullrich ni Horacio Rodríguez Larreta supieron interpretar, posicionó a Milei en la cúspide de los candidatos más votados en esta PASO por muchas razones atípica. 

Un fenómeno que alcanzó a más de 15 provincias, algunas tradicionalmente peronistas y otras del denominado “centro productivo”, donde JxC había exhibido cierto predicamento que ahora parece ponerse todo en duda. Y que especialmente, interpela tanto a Unión por la Patria (UxP) como a la principal oposición, “víctimas” electorales de este tsunami. Una especie de nuevo orden de alcance impensado.

Algo similar ocurrió en la Provincia, que no quedó exenta del aluvión libertario, al lograr casi 44 % de los votos y capaz de desplazar al Frente Cambia Mendoza (FCM) del privilegio en el voto local después de 8 años, lo que además supone un reverdecer del alicaído Partido Demócrata (PD) que supo apostar fuerte por Milei. Una situación que ahora abre incógnitas sobre la elección general para la Gobernación donde Alfredo Cornejo buscará sortear con éxito en lo que será una parada muy difícil. La visita de Omar De Marchi anoche a la sede del PD no es ingenua y da cuenta de la pelea que se viene. 

Voto bronca o aventura antisistema, antipolítica, el posicionamiento de Milei, este nuevo sitial en el que lo colocó la sociedad argentina, supone un desafío que no puede darse el lujo de producir un nuevo desencanto social. Su expreso mensaje populista y sectario, violento en sus formas, que caracteriza en “la casta” todos los males del país, implica un gigante desafío para la democracia.  

En una sociedad en permanente decadencia la rebelión puede ser una estrategia de autodefensa. Un grito desesperado, un voto de supervivencia, si se quiere. Pero hay un problema, con el hartazgo no se gobierna.