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Fiestas sin paz en Cambia Mendoza  

Los aprontes para el 2023 electoral que se avecina comenzaron a marcar las dificultades que la política tendrá para ordenar su oferta. No se trata de oficialismo u oposición, ya que en Mendoza las trabas y las aspiraciones no saben del favor de las encuestas

26/12/2022 16:45

Por Luis Abrego 

Los aprontes para el 2023 electoral que se avecina comenzaron a marcar las dificultades que la política tendrá para ordenar su oferta. No se trata de oficialismo u oposición, ya que en Mendoza las trabas y las aspiraciones no saben del favor de las encuestas. 

De hecho, todos los sondeos otorgan -a priori- una ventaja en las preferencias de los mendocinos al Frente Cambia Mendoza (FCM), incluso más allá de quién sea el candidato que proponga para suceder a Rodolfo Suarez. Pero lo cierto es que internamente la construcción del consenso no aparece como una práctica de rápido efecto. 

Así quedó plasmado esta semana cuando a instancias del socio principal, la Unión Cívica Radical (UCR) se convocó a una reunión de viejos y nuevos socios para comenzar a poner en marcha la maquinaria en vistas a las elecciones del año próximo. Y lo que debería haber sido un puntapié inicial y un brindis de fin de año se transformó en la expresión de los desacuerdos de espacios y partidos con más o menos poder de fuego. 

A las quejas de la Coalición Cívica (CC), o al menos una parte de ella, que incluso hizo que saliera del acuerdo para acompañar en las últimas elecciones al Frente Vamos Mendocinos que incluía al Partido Demócrata (PD) y el MendoExit, se sumó la conducción del Pro mendocino que responde a Omar De Marchi

Con duros comunicados expusieron su descontento por el trato recibido en este tiempo, pero también algunas críticas a la gestión provincial, y lo más grave tal vez, dejaron dudas sobre la continuidad de esas fuerzas en Cambia Mendoza, al que incluso denominaron, directamente, un “ex frente”. 

La estrategia de De Marchi la explicitó el presidente partidario, el diputado nacional Álvaro Martínez al asegurar que los frentes electorales caducan cuando termina una elección, lo que no hizo más que abrir así un mar de especulaciones sobre el futuro de De Marchi dentro de la coalición. 

Y si bien es cierto que esta postura no representa a todo el Pro mendocino, el desplante causó mella entre el resto de los socios, pero en particular en el radicalismo. Un partido que aún no define su propia estrategia, con múltiples candidatos en carrera, pero a la espera de una decisión personal capaz de iluminar el escenario: la aceptación de la postulación del senador Alfredo Cornejo

Una candidatura que no sólo parece tener respaldo mayoritario dentro y fuera de la UCR y del Frente, sino también en los diversos sondeos que por estos días la dirigencia analiza en sus despachos. De hecho, el propio Suárez es el principal impulsor de esa posibilidad y así lo aseguró -una vez más- en estos días en diferentes entrevistas a propósito del tercer aniversario de su asunción como gobernador. 

Si bien la sangre no ha llegado al río, la tensión entre radicales y demarchistas es inocultable y suma otra arista más a la carrera contrarreloj en la que en pleno receso de vacaciones deberá dirimir candidatos. Pero también deja abierta la posibilidad de una interna en el oficialismo que amenaza tener una carga mucho más potente de pelea ¿o ruptura? capaz de alterar el escenario político hasta ahora conocido en Mendoza. 

Con buenos deseos, pero no sin desconfianza, los socios de Cambia Mendoza transcurrirán las Fiestas de Fin de Año con la segura sensación de no poder tensar la cuerda interna para no cometer errores que transformen una posible victoria futura en un triste fracaso evitable. En ese delgado sendero de maniobra, el oficialismo empieza a jugar de forma anticipada su propia elección, pero también su propio futuro.