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Uno de los violadores declaró que "no estaba al tanto de lo que pasaba en el auto"

Thomas Fabián Domínguez sostuvo ante la Justicai que es "completamente inocente".

Redacción
22/03/2022 15:59

Thomas Fabián Domínguez, uno de los seis detenidos por la violación grupal en Palermo del 28 de febrero pasado, amplió hoy su declaración indagatoria con un escrito en el que aseguró que es “completamente inocente” del hecho y que nunca ingresó al auto donde se produjo el abuso ni supo lo que sucedía en su interior, informaron hoy fuentes judiciales.

Domínguez (21) es el acusado identificado en la causa como el del peinado con rastas cortas y remera celeste que al momento de la violación permaneció afuera del vehículo tocando la guitarra, pero que quedó filmado en un kiosco de Plaza Serrano besando y manoseando a la víctima.

El acusado había pedido la semana pasada ampliar su declaración, pero el juez en lo Criminal y Correccional 21, a cargo de la causa, Marcos Fernández, fijó la audiencia para hoy.

La indagatoria se hizo a través de una videoconferencia, pero Domínguez se limitó a presentar su descargo por escrito y, por consejo de su abogado, Jorge Alfonso, se negó a contestar preguntas del juez o del fiscal.

“Niego categóricamente todos y cada uno de los hechos que me incriminan en la presente causa, en virtud que me considero totalmente ajeno al reproche penal que se me intenta adjudicar”, dijo Domínguez en uno de los primeros párrafos del escrito, al que accedió Télam.

Explicó que el domingo 27 de febrero asistió al local bailable “Ro Tecno Bar” con su amigo Alexis Cuzzoni (19) –otro de los imputados-, que allí conoció a “la chica en cuestión y a su amigo” y que de madrugada fueron con ellos y otras personas que después se retiraron, a continuar tomando cerveza a la “plaza Soler”.

Dijo que más tarde, “paseando por la zona”, conocieron y se unieron a los otros cuatro imputados, es decir, a Ángel Pascual Ramos (23), Lautaro Dante Ciongo Pasotti (24), Franco Jesús Lykan (23) e Ignacio Retondo (22).

“Nos acercamos porque tenían una guitarra y nos pusimos a rapear mientras hablábamos y compartíamos unos cigarrillos”, contó.

Luego, señaló que hicieron una parada en Plaza Serrano y de allí fueron a tomar más cervezas a un kiosco, donde admitió –tal como registraron los videos del local-, que besó a la víctima, en un tramo de la declaración en la que intentó quitarse cualquier tipo de responsabilidad al afirmar que lo hizo porque tuvieron un “cruce de miradas” y porque sintió “interés mutuo”.

Incluso, el intento defensista de Domínguez fue más allá al afirmar que la chica “estaba a gusto” para justificar los manoseos que también registraron las cámaras en ese kiosco y que fueron destacados por el juez al momento de procesarlo por el hecho.

Luego, contó que “el chico de rastas largas” –Ciongo Pasotti-, propuso ir hasta su auto y allí se desvinculó de lo sucedido.

“Recalco no haber entrado por ninguna circunstancia al auto, no conozco el interior del auto, solo mi brazo para pedir un cigarrillo”, dijo y luego agregó: “Yo no estaba al tanto de lo que pasaba en el vehículo”.

También dijo: “No paseé alrededor haciendo guardia ni nada que se asimile a esa conducta”, tal como le atribuyó el juez Fernández en su procesamiento.

La declaración también está plagada de detalles escatológicos sobre sus hábitos y su higiene personal –que no serán reproducidos-, con el objetivo de justificar la presencia de semen en su ropa interior, algo que incluso Domínguez llegó a decir que puede estar vinculado con “los besos reiterados e intensos” que mantuvo “con otra chica dentro del boliche bajo los efectos del éxtasis”.

Sobre las drogas, dijo que esa noche solo consumió “alcohol, y éxtasis dentro del boliche” y afuera “solamente cerveza y marihuana” y que cocaína había consumido pero la noche anterior.

También denunció que dentro del “after” donde conocieron a la víctima, el propio personal que servía tragos o vendía las entradas “expendía éxtasis”.

Según quedó asentado en el acta de la indagatoria, al juez Domínguez también le pidió poder continuar su tratamiento en el Hospital Muñiz donde lo tratan porque padece del virus del papiloma humano (VPH o HPV) y también por haber sufrido otra enfermedad de transmisión sexual, sífilis.

Domínguez y los otros cinco detenidos fueron procesados la semana pasada como presuntos coautores de un "abuso sexual con acceso carnal agravado por la intervención de dos o más personas (con una pena prevista de entre 8 y 20 años de cárcel) y a dos de ellos (Retondo y Domínguez) además por las "lesiones leves" provocadas a un testigo, y les trabó embargos por 35 millones de pesos a cada uno.

En su resolución, el juez Fernández consideró que los seis actuaron con "un plan previo, con acuerdo de voluntades y roles", más allá de que no todos hayan participado activamente del abuso de la víctima, al que describió como un "ataque sexual masivo".