El 2020 terminará con un acumulado de producción que superará en casi 10 puntos al 2019. Los valores se conseguirán aún cuando la inversión cayó a la mitad.

Pese a la pandemia, el petróleo cerrará el 2020 con más barriles acumulados que el año anterior. El logro no parece poco para una industria que atravesó situaciones casi apocalípticas: cotizaciones negativas (menos de cero dólares), despidos y suspensiones masivas, desplome de las inversiones y un desplome en la demanda que, en algunos períodos, fue del 80%. Con ese preámbulo, que parece sacado de la literatura de terror, las proyecciones anticipan que la Cuenca Neuquina terminará con un arrastre interanual positivo cercano al 10%.

Según los últimos datos disponibles en noviembre los yacimientos de la provincia produjeron 158.451 barriles diarios. La cifra representó un incremento mensual, pero también una suba interanual del 1,64%. El dato positivo, que se arrastra desde agosto, a excepción de septiembre, sin bien no consigue los valores de prepandemia si supera a los del final de la gestión de Mauricio Macri.

Fue el congelamiento del precio del petróleo, para pausar los valores de los combustibles, tras las PASO en las que perdió el por entonces oficialismo lo que agudizó una crisis que ya se insinuaba en la industria petrolera. Vaca Muerta vio el abismo de cerca, pero el repunte de los precios internacionales empujaron los datos de producción hacía niveles récord en el primer trimestre de este año.

Esa medida ya había mandado a sus casas, con suspensiones, a más de 2.000 operarios. Ese número se multiplicó por siete con las restricciones del coronavirus. La cuarentena, obligada por la pandemia, provocó un desastre en la demanda de combustibles y obligó a las operadoras a buscar opciones en la exportación por más que fueran volúmenes todavía poco significativos.

El dato que será complejo de manejar es cómo pudo la industria sacar más petróleo con menos de la mitad de las inversiones respecto del año anterior. Según informó el gobierno, Vaca Muerta pasó de 4.500 millones de dólares a rozar los 2.000 millones de dólares este año.

La principal justificación está dada por el freno aplicado a los proyectos de gas tras la disolución de la polémica Resolución 46 que impactó casi en una retracción del 10% interanual, según los últimos datos disponibles. Pero hay otra razón que tiene que ver con la extracción de petróleo sin el acompañamiento de inversión para nuevas perforaciones, algo vital para sostener los niveles de producción en el no convencional.

Incluso durante la pandemia hubo períodos donde la cuenca no tuvo torres de perforación activas. Recién con valores internacionales alrededor de los 50 dólares hubo algo más de impulso.

El objetivo de Neuquén es alcanzar los 230 mil barriles diarios y para eso proyectaban, en septiembre, que la actividad estaría a pleno en febrero o marzo de 2021.

A tres meses de esas afirmaciones y con las proyecciones de recorte de inversiones que maneja el sector, por ahora en off, parece difícil que sea el año que viene el del despegue, pero sí quedará el mensaje de que se pudo hacer más con menos dinero. El interrogante es a qué costo.

En números
158.451
barriles de petróleo diarios se sacaron de los yacimientos neuquinos durante el mes de noviembre, ultimo dato público.
76%
de la producción es no convencional en Neuquén. El dato se traduce en 120.815 barriles diarios de crudo shale.

El balance positivo que dejará la exportación de crudo en 2020 para Vaca Muerta puede tomar por sorpresa a un lector casual de la temática. No es la primera vez que hay envíos neuquinos al exterior, pero sí la primera ocasión que se hace con los volúmenes registrados este año. Sin embargo, no habrá mercado exportador consolidado hasta que los despachos no sean constantes. Eso lo sabe bien la industria. El crudo neuquino que viajó hasta Estados Unidos o cruzó a otro continente funcionó como una válvula de escape, como un reflejo de supervivencia mas que como el añorado proyecto exportador de Vaca Muerta. El giro de los remanentes que no conseguían lugar en el saturado mercado local, ahorcado por la baja demanda de combustibles, fue un dato positivo para los yacimientos locales. Fundamentalmente por la aceptación, por calidad, del hidrocarburo local. Sin embargo, presentar ese escenario como el primer paso para el ingreso de Vaca Muerta al mundo puede encerrar el negacionismo de la política para no revisar sus limitaciones.

Fuente: Río Negro.


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