Son indispensables para cada uno de nuestros días: los pañuelos. Los hay de diversos materiales. Antiguamente se usaban los pañuelos de tela, se siguen usando, pero acumulan mugre de tanto usarse y entonces los usuarios prefieren los desechables que generalmente son de papel

Por Jorge Sosa, Redacción Jornada

Y uno los usa como pañuelos en sí, o sea para limpiarse, puede ser la nariz y la boca. Hay personas que estornudan tanto que necesitan toneladas de pañuelos para satisfacer sus necesidades. 

Deben de ser uno de los productos de mayor salida en nuestro país y cumplen su función con toda dignidad. Un estornudo  nomás los convoca a dar el presente y lo dan con toda suavidad. 

Ahora que el invierno nos ha atacado con sus frente gélidos tener un pañuelo a mano es absolutamente necesario. 

También para usarlos como servilletas en el momento adecuado que es cuando un pedazo de lasaña se nos quedó entre labio y labio. Es de utilidad a modo de servilleta entonces y lo es también en los baños públicos donde es imprescindible secarse las manos. Los organismos oficiales nos aconsejan lavarnos las manos con toda dedicación en esta época de pandemia, pero no aconsejan secarlas, que vendría siendo la segunda parte de la obra y a falta de toallas bien valen esos adminículos de papel. 

El pañuelo también sirve para celebrar algún triunfo deportivo o para decir adiós. Un pañuello al aire está asegurando que alguien se va y con el pañuelo le demostramos nuestro cariño y le auguramos una pronta vuelta. 

Las mujeres suelen usarlos como adorno para sus escotes y como protesta, reclamo, indignación, desesperación como las abuelas y madres de plaza de mayo. En este caso el pañuelo se transformó en un símbolo de libertad aunque no hayan podido lograr la libertad de los suyos. 

Pero también los pañuelos sirven para demostrar un sentimiento y acentuar una costumbre. No hay cueca ni zamba que se pueda bailar sin pañuelo, el pañuelo es indispensable, y tienen todo un lenguaje en los movimientos que hacen los bailarines. En este caso los pañuelos también hablan, dicen, se expresan. 

Aunque la mayor delicadeza del pañuelo es enjugarse las lágrimas. Cuando la alegría o el dolor ponen en funcionamiento nuestras glándulas lagrimales la presencia del pañuelo es indispensable. 

Suelen servir también para alguna urgencia escatológica, por ejemplo cuando nos agarran ganas de ir de cuerpo. Nos metemos con suma urgencia a un baño de un bar, por ejemplo, y nos damos cuenta mientras actuamos que en el baño no hay papel. Entonces los pañuelos vienen en reemplazo y a veces perdemos pañuelos valiosos hechos de primorosas telas. Por eso es conveniente llevar algún pañuelo encima porque uno nunca sabe cuándo van a atacar los intestinos. 

Los pañuelos largos, cumplen ahora otras funciones porque muchos los usan de barbijos. 

Es un paño pequeño, de ahí su palabra, pero rigurosamente necesarios a la hora de encarar el día con cierto grado de tranquilidad. 

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