Lo informó la directora de Hidráulica, Yamila Arnosti. Los emprendimientos están en el piedemonte y el Valle de Uco. Riesgos y afectación al sistema de defensa aluvional.

Un grupo de privados recibió actas y multas por modificar los cauces de agua en zonas del piedemonte y del Valle de Uco, específicamente en San Carlos y Tupungato, lo que pone en riesgo a quienes viven en el lugar y afecta el funcionamiento del sistema de defensa aluvional de Mendoza. Así lo aseguró la directora de Hidráulica, Yamila Arnosti.

“Hemos implementado la aplicación de actas de inspección y multas. Estamos trabajando con el equipo de asesoría legal del Ministerio en el armado de resoluciones que nos ayudan a ejercer el poder de policía sobre los cauces y también nos hemos reunido con los municipios que están trabajando en la temática para que se regularice la situación de esos emprendimientos”, explicó Arnosti.

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En coordinación con las comunas

La funcionaria comentó que el ámbito de actuación del organismo se extiende a toda la provincia, por lo que es difícil conocer todas las afectaciones que se producen en los cauces aluvionales. Por eso, comentó que se valen de denuncias de vecinos y de la información que aportan las comunas, que suele ser el primer eslabón oficial que advierte que alguien se asentó sobre un cauce natural o modificó el curso de este para concretar un emprendimiento.

Arnosti dijo que la coordinación con las comunas es esencial, teniendo en cuenta que Hidráulica cuenta con 58 agentes, de los cuales actualmente 33 trabajan en forma presencial, porque el resto es considerado población de riesgo para COVID-19.

Dos escudos protectores

Mendoza tiene dos sistemas de defensa aluvional: uno es natural, ya que el suelo ‒en el caso del Gran Mendoza, el piedemonte‒ absorbe parte del agua; el otro fue diseñado y construido por el ser humano y está formado por los diques Maure, Frías, Papagayos y San Isidro, cuya función es retener el agua e ir liberándola de a poco a través de una serie canales y zanjones. La urbanización descontrolada del piedemonte afectó a esa primera barrera natural y, como consecuencia, a todo el sistema, y pone en riesgo a quienes se asentaron sobre cauces aluvionales, porque el agua bajará con intensidad y en forma rápida debido a la pendiente.

Bonilla explicó que es indispensable que la población comprenda que en Mendoza existe la posibilidad de un aluvión, entre otros factores, por las características de las tormentas estivales, que son de gran intensidad y corta duración, por lo que producen esta corriente de agua que trae material en suspensión, como arena a rocas.

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Por eso toma relevancia la zona del piedemonte. En febrero 2019, el entonces gobernador Alfredo Cornejo decretó la emergencia ambiental de esa franja de territorio y suspendió las autorizaciones para construir por 12 meses. Para tomar esa decisión, se basó en informes científicos, especialmente en uno que realizó el Instituto Nacional del Agua (INA), que advirtió sobre el riesgo de seguir construyendo en terrero de descarga aluvional y de fragilidad ambiental.

En un trabajo que lideró la Agencia de Ordenamiento Territorial, en el seno de la Comisión del Piedemonte se inició la elaboración de una zonificación, es decir, ver en qué sectores se podía construir y en cuáles no. En ese trabajo participaron profesionales de la dirección de Hidráulica por su rol central en el mantenimiento del sistema de defensa aluvional.

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