Llamado “Judas” por el presidente Jair Bolsonaro, el ex juez y el ex ministro de Justicia Sérgio Moro declaró durante más de seis horas y entregó 15 meses de conversaciones por whatsapp y documentación para involucrar en varios delitos de obstrucción de investigaciones al jefe del Estado, en el mayor escándalo que registra el actual gobierno de Brasil.

Moro declaró ante comisarios de la Policía Federal con sus abogados y tres fiscales federales en la sede de la fuerza en Curitiba, la misma a la que el entonces juez de Lava Jato mandó a prisión por 580 días el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Moro, según fuentes judiciales, entregó documentación para probar las denuncias que había hecho en conferencia de prensa el 24 de abril pasado, al dejar el cargo de ministro de Justicia, luego de que el presidente impulsara el cambio del jefe de la Policía Federal para tener acceso a investigaciones en curso.

El presidente se encuentra molesto por las denuncias de su ahora ex ministro y porque el juez de la corte suprema Alexandre de Moraes suspendió por “desvío de finalidad” la asunción del comisasrio Alexandre Ramagem, jefe de los servicios de inteligencia, en la Policía Federal, en lugar de la conducción puesta por el ex juez de Lava Jato.

La gran paradoja del día fue que, en la puerta de la sede de la Policía Federal, se empujaron e insultaron grupos de pocas decenas de simpatizantes de Bolsonaro contra otros de Moro, el mismo lugar donde Lula estuvo preso.