Los miedos son comunes en la naturaleza del ser humano, hay cosas o hechos que repercuten en nuestra psiquis creando una atmósfera de terror

Por Jorge Sosa, Redacción Jornada

Hay innumerables causas del miedo. Desde el miedo infantil a la oscuridad hasta el miedo de que no nos alcance el sueldo para llegar a fin de mes, por poner dos mínimos ejemplos.

El nombre cheto del miedo es fobia y hay fobias como para hacer una enciclopedia.

Hay quien le tiene miedo a las arañas, esto es arachnophobia; a las situaciones sociales que es es la fobia social; al volar (aviatphobia); a los espacios abiertos (agorafobia); a los espacio cerrados, la tan conocida claustrofobia; a las alturas que es la acrofobia; al trueno (brontophobia). El miedo a la muerte (necrophobia) es uno de los más comunes, porque todos sabemos que tenemos la espada de Damocles sobre la cabeza y que nadie se salva de esta situación.

Pero hay otros miedos que son por lo menos curiosos. Está el miedo a objetos afilados o la aichmophobia, estos seguramente no entraron a ninguna cocina y si ven un visturí puede entrar en pánico directamente.

Está el miedo a los gatos, animalitos de Dios, que se llama Ailurophobia), pero también están los que le tienen miedo a la gente (antropofobia) estos nunca han participado de una manifestación y se siente cómodos ahora que por la pandemia se han restringido al máximo las reuniones sociales. Los asusta la multitud por eso no están capacitados para ser artistas consagrados, precisamente por la invasión de personas que ocurre con ellos. Es parecido al miedo a los hombres (la androphobia)

Pero hay algunos todavía más curiosos, como la genophobia que es el miedo al sexo. Estos seguramente permanecen vírgenes por toda la vida y no ven una película porno ni aunque los estén apuntando con una ametralladora, igual a la gynophobia que es el miedo a las mujeres. Yo entiendo que hay mujeres poderosas y forzudas a las que da miedo abrazar porque podés quedarte con la mitad de tu cuerpo, pero tenerle miedo a las mujeres es un impedimento para cualquier trato amoroso que circunstancialmente pudiera darse.

Está el miedo al agua llamado aguafobia, que es un miedo bastante particular. Los que lo tienen no se han bañado en la revinagre vida y es inútil que viajen a Cancún, si tienen temor a lo que es lo más atractivo.

El miedo a las abejas se llama apiphobia. Y la verdad que meten miedo estos bichitos que pueden picarte en cualquier momento y más miedo si estás cerca de una colmena.

El miedo a los dentistas, cosa que también es bastante común, se llama dentophobia y la verdad que uno lo siente cuando piensa en la anestesia y en el torno, casi es inevitable. Ahora bien, el miedo a los doctores latrophobia es algo que no es común pero existe. Los que lo tienen no han ido a curarse un resfrío ni por broma y prefieren aguantar el dolor antes que los vea un facultativo.

Un miedo que da con frecuencia en muchos hogares, sobre todo en las mujeres es el miedo a los ratones, los hombre menos porque están acostumbrado a hacerse los ratones con las mujeres.

Hay muchos más pero no quiero cansarlos con los ejemplo, simplemente me queda hablar de uno de los más comunes, la nyctofobia o el miedo a la oscuridad.

Estamos llenos de miedos y cada cual elegirá el suyo, pero el peor miedo que se puede dar en un país como el nuestro es el miedo a la inflación. No sé el nombre científico pero que lo hay, lo hay.


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