En 1972 gobernaba el país un presidente de facto: Alejandro Agustín Lanusse y Mendoza tenía un gobernador de igual condición: el demócrata Francisco Gabrielli

La situación de la gente era mala, muy mala, sueldos menudos y tardíos, reivindicaciones postergadas, coerción de las libertades y aumento de tarifas en los servicios esenciales.

Luego de un paro general de 48 horas dispuesto por la CGT los maestros no comienzan las clases y efectúan una manifestación frente a la Casa de Gobierno. Días después se producen vehementes protestas a raíz de los aumentos en las tarifas eléctricas que llegan al 300 %. Los comercios realizan apagones y se organizan manifestaciones de trabajadores frente a la Casa de Gobierno y Agua y Energía.

El 3 de abril, en horas de la noche, el gobernador Francisco Gabrielli presenta su renuncia al establecerse que la policía provincial queda bajo el control de la VIII Brigada de Infantería de Montaña. El pueblo ya estaba unido tras una consigna muy simple “No pague la luz”.

En la mañana del 4 comienza la concentración en la sede de la CGT. Los maestros, por su parte se reúnen en la sede del Sindicato del Magisterio. La policía montada se hace presente y los intima a evacuar la calle y el edificio. Usan carros hidrantes que lanzan agua azulada. Varias maestras son lesionadas, la mayoría se incorpora a las columnas que marchan a Casa de Gobierno.

Un cálculo periodístico estimó en 15 mil a los manifestantes. Hay un intento de entregar un petitorio al Gobernador pero nadie lo recibe. Entonces carga la policía, sin miramientos, con injustificada violencia. También entra en acción gendarmería, sus elementos comienzan a arrojar gases lacrimógenos y a disparar contra los manifestantes. Los de la marcha se defienden con piedras. Después comienzan a prender fuego a autos y troles. El caos es total.

A las dos de la tarde Mendoza resulta declarada zona de emergencia. El gobierno central acepta la renuncia de Gabrielli y nombra como interventor al General Gómez Centurión. Pero el malestar sigue por varios días, abarcando zonas de Guaymallén y Las Heras. En total son quemados cientos de automóviles y varios troles, hay incendios en casas de comercio y varios muertos enlutan la ciudad (no hay registros de la cantidad).

Mendoza, catalogada de demasiado tibia, de indiferente, dio muestras que podía rebelarse y reclamar de pueblo afuera por las injusticias. Se lo llamó “El Mendozazo”, el país ya no fue el mismo. Después del Cordobazo de mayo de 1969 la más grande pueblada de la historia argentina.

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