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Gardel en Mendoza

Noviembre de 1917, en la estación de trenes de Santiago de Chile, tres músicos argentinos esperan abordar El Trasandino para dirigirse a Mendoza: el "Negro" José Ricardo, y un dúo que empezaba a sonar fuerte en el sur de América del Sur: Carlos Gardel y José Razzano.

Lunes, 14 de Octubre de 2019
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Lunes, 14 de Octubre de 2019 | Noviembre de 1917, en la estación de trenes de Santiago de Chile, tres músicos argentinos esperan abordar El Trasandino para dirigirse a Mendoza: el "Negro" José Ricardo, y un dúo que empezaba a sonar fuerte en el sur de América del Sur: Carlos Gardel y José Razzano.

Gobernaba entonces la provincia Francisco Álvarez, popularmente conocido como "Pancho hambre". Mendoza progresaba, tenía varios edificios de dos pisos y algunas de sus calles estaban empedradas.
Al llegar, los tres amigos se alojaron en un hotel céntrico, caminaron por la Calle San Martín y accedieron a La Alameda, paseo inevitable para los visitantes de aquella época, y, como era costumbre de la sociedad mendocina, tomaron café y fumaron en la Confitería Colón (San Martín y Necochea).
En la calle Las Heras esquina 9 de Julio estaba el Cine Centenario, pletórico de actuaciones de artistas locales y de otros lugares del país. A las 21.30 la sala estaba llena, se había dado cita lo más paquete de la sociedad mendocina. A las 22 pisaron el escenario los tres amigos de impecable smoking negro, camisas blancas y moño ineludible. Entre las canciones de su repertorio que eligieron para esa noche figuraron: "Mi noche triste", "Entre colores", "El sol del 25", "A mi morocha" y "Una rosa para mi rosa". Fueron ovacionados de pie, tuvieron que extender el recital y repetir algunos temas.
Quedaron algunos días en Mendoza disfrutando los comentarios de la actuación. Fue la primera visita de Gardel. La segunda ocurrió en 1924 y no hay mucha documentación sobre sus días en nuestra provincia. Gardel, Razzano y los músicos hicieron una gira por Rosario, Santa Fe y Córdoba como parte de la delegación encargada de difundir la visita a nuestro país del príncipe Umberto de Saboya, heredero al trono de Italia.
Se sabe que tuvo una clamorosa presentación en la Sala en el Cine Palace, ubicado donde Godoy Cruz topa con San Martín, y una no menos clamorosa en el Salón Cantos, en Palmira. A la salida del Palace había tanta gente agolpada en la calle, esperándolo, gente que no había podido entrar al recital, que, antes de subir al auto que lo transportaría, Carlos hizo que los músicos "pelaran" los instrumentos y le dio a la gente que lo aguardaba un minirrecital al aire libre.
Su tercera visita fue en junio de 1933 y ya entonces Carlitos era famoso, una de las grandes estrellas de la empresa cinematográfica Paramount y amado por el pueblo.
Había participado en las películas "Las luces de Buenos Aires" y "Melodía de arrabal", ya vistas en Mendoza, y se anunciaba el estreno de su nueva película, "Espérame". Se alojó en el anexo de la Confitería Colón. Gardel actuó acompañado por las guitarras de Petorossi, Barbieri, Riverol y Vivas. Dijo Los Andes sobre su actuación: "Toda el alma del tango se vuelca en efluvios supremos en la voz melodiosa el jilguero porteño. Fue más que un éxito, fue un triunfo". Otro diario de entonces, "La Palabra", lo entrevistó en su camarín del Palace. Reproducimos parte de la entrevista:
- ¿Qué proyectos tiene para el futuro?
- Chico, un futuro cercano, Chile, Perú, Centroamérica, México y luego Hollywood. Estoy contratado por Max Gluks Mann y Paramount, creo que filmaré algunas buenas películas.
- ¿Y después?
- ¿Después? "Aprés tout c"est assez", como dicen los franceses, voy a descansar, creo que me lo merezco. Esto hay que tomarlo como el tango aquel: panza arriba en la catrera... pero campaneando el reloj de la vida.
Debió agregar varias actuaciones en nuestra ciudad y también actuó en San Juan. Regresó a Buenos Aires el mismo día del sepelio de Hipólito Yrigoyen. Fue la última visita a nuestra provincia de quien, a pesar del infortunio de Medellín, aún sigue cantando, y cada vez mejor.

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