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El chañar

Poblador de los duros terrenos de Cuyo, el chañar es un árbol que forma parte de nuestro  paisaje y nuestro patrimonio cultural. En "Kunza", el extinto idioma de los pueblos de la Puna de Atacama se lo nombraba "Tchacknar" o "Tchaynar", de ahí el nombre con el que lo conocemos.

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Domingo, 6 de Octubre de 2019 | Poblador de los duros terrenos de Cuyo, el chañar es un árbol que forma parte de nuestro  paisaje y nuestro patrimonio cultural. En "Kunza", el extinto idioma de los pueblos de la Puna de Atacama se lo nombraba "Tchacknar" o "Tchaynar", de ahí el nombre con el que lo conocemos.

Es una especie abundante en todo el sur de la América del Sur. Muy conocido y apreciado en las distintas regiones de nuestro país, su nombre está presente en los topónimos de algunos lugares: "San Patricio del Chañar", en la provincia de Neuquén; "Chañar Viejo" y "San Francisco del Chañar en Córdoba"; "Chañear Ladeado", provincia de Santa Fe; entre otros.
La definición científica dice que es un árbol de la familia de las fabáceas (o leguminosas), de corteza amarillenta y de fruto dulce y comestible. Tiene un porte erguido cuando crece aislado, pero se humildea en arbusto cuando crece en bosquecitos. Su estatura normal es de unos tres metros pero algunos ejemplares pueden alcanzar los diez. La madera es medianamente pesada, buena para la carpintería y muy usada como leña.
Florece por la primavera y los pétalos de sus flores están llenos de un pigmento amarillo característico. Su fruto es carnoso y comestible, con él se prepara chicha, arrope y la aloja de chañar. Es muy apreciado el dulce elaborado con sus frutos. Sus forrajes son buena comida para equinos y bovinos, las cabras ramonean sus ramas. Conocen "las abuelas sabedoras" de nuestro campo que sus hojas y flores tienen propiedades expectorantes y antiasmáticas.
Anda compartiendo con el algarrobo el protagonismo del verde en los hostiles campos de Cuyo. En el secano del Departamento de Lavalle, camino a Huaquinchay, hay un lugar que los lugareños conocen como "El Chañaral de las Brujas". Dicen, los que allí han estado, que hay algo raro en el lugar, que con el oído afinado, pueden escucharse voces del pasado.

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