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Santos Guayama

En realidad "El Gaucho Guayama" pertenece más a la historia de San Juan que a la nuestra, aunque su lugar de origen y su refugio estaba en lo que hoy es parte del territorio mendocino: las Lagunas de Huanacache.

Domingo, 18 de Agosto de 2019
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Domingo, 18 de Agosto de 2019 | En realidad "El Gaucho Guayama" pertenece más a la historia de San Juan que a la nuestra, aunque su lugar de origen y su refugio estaba en lo que hoy es parte del territorio mendocino: las Lagunas de Huanacache.

Nació en la parcela lagunera que su padre, Gregorio Guayama, tenía en Cruz de Jume. Era alto, de ojos oscuros, vestía a lo gaucho, buen jinete y baqueano, diestro en los decires del canto y la guitarra. Lideró la llamada "Revolución lagunera" cuando las Lagunas de Guanacache comenzaron a secarse por las tomas de agua río arriba. La resistencia federal de las provincias lo llevó a acompañar las acciones del Chacho Peñaloza y luego de su muerte, las de Felipe Varela. Fue la principal lanza de Varela en la Batalla de Pozo de Vargas. Una versión de "Zamba de Vargas" lo nombra. Entre guerras sobrevivía como bandolero asaltando pueblos y cuatrereando animales.

Repartía el botín entre los más pobres. La oligarquía porteña lo odiaba, le costaba entender este modo montonero de sobrevivir y el apoyo entrañable del pueblo que lo conocía. Guayama les contestaba: "Pero amigo, yo nunca maté a nadie. Cuando veo que la gente no tiene pa' comer y los que pueden dar, son mezquinos y comen ellos solos. yo les quito a esos pa' darle a los necesitaos. Yo no asalto, ni mato a nadie pa' juntar y engañar a mi gente. Ellos me siguen porque no tienen trabajo y yo les doy de comer. Y si me siguen. mejor". Fueron nueve los partes oficiales dando noticia de su muerte en distintos años. Pero a poco de cada declaración aparecía nuevamente Guayama y sus montoneros. Así un día tomó La Rioja, y otro día Chilecito y otra vez Caucete.

Era el tiempo de la transición entre los gobiernos de Mitre y Sarmiento. Ambos presidentes encargaron la captura o la muerte de Guayama. En esa época el gaucho trabó amistad con el Cura Brochero, quien le pidió, encarecidamente, que abandonara su transcurrir de bandolero y se reintegrara plenamente a la vida pública. Santos accedió a los buenos requerimientos del Cura Gaucho pero pidió a cambio un indulto. Nunca lo consiguió. Tiempo después tramó acuerdos con la gente que pretendía llevar a Carlos Tejedor a la presidencia. Confiado en las buenas relaciones con el entonces gobernador de San Juan, Agustín Gómez, transcurrió uno días en la capital de la provincia. Pero no fue salvoconducto: lo arrestó una partida del gobernador. Ya en la cárcel fue acusado de sobornar a algunos guardias y de preparar un motín, hechos jamás probados. Fue fusilado el martes 4 de febrero de 1879. Entonces comenzó el mito. La gente del pueblo le atribuye apariciones y milagros. En las actuales fiestas del secano mendocino (San José, Asunción, El Cavadito, Las Lagunas), cuando se presenta la imagen de San Roque, puede verse lo acriollada de su figura. Muchos dicen que es la imagen de Santos Guayama que perdura, que perdurará por siempre entre los pobres.


Nota del autor: Para mayores datos del gaucho, remitirse al excelente libro de Rolando Concatti: "El tiempo diablo de Santos Guayama".

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