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La laguna de la niña encantada

La laguna está próxima a los baños sulfurosos de Los Molles, en los pagos de Malargüe. Hay varias versiones de esta leyenda. Hemos elegido dos, pero hay más.

Miercoles, 31 de Julio de 2019
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Miercoles, 31 de Julio de 2019 | La laguna está próxima a los baños sulfurosos de Los Molles, en los pagos de Malargüe. Hay varias versiones de esta leyenda. Hemos elegido dos, pero hay más.

Versión 1

Es dueña de una historia romántica que tiene su origen en la mitología de los pehuenches. La historia ganó trascendencia por la existencia de una roca, ya desaparecida, que asemejaba a una mujer que parecía estar sentada en el borde de la laguna. La niña se llamaba Elche, era hija del cacique Naucapanqui, y vivía un intenso romance con Cantipán, una de las mejores lanzas de esa tribu, de las comunidades pehuenches.
Naucapanqui fue vencido por su eterno enemigo, Colihue, en sangriento enfrentamiento. Colihue había atacado a la comunidad de Naucapanqui atraído por la hermosura de Elcha, quien lo despreciaba. Colihue se adueñó de las tierras de Naucapanqui y también de Elcha e inmediatamente comenzó los preparativos para la fiesta en la que habría de hacerla su esposa. Elcha, desesperada, huyó una noche de las tolderías y por muchas horas estuvo extraviada por lugares hostiles. Los guerreros de Colihue la persiguieron, pero quien la encontró fue Chulcan, la machi de la tribu. La encontró a orilla de una laguna y temiendo que Colihue entrara en furia con ella si la dejaba escapar, la convirtió con sus juegos de magia, en una piedra.
Cantipán también había salido a buscar a su enamorada. Después de mucho andar y sufrir pasó por la laguna y encontró a su amada con cuerpo de piedra. Creyendo que con la mano derecha la estatua le señalaba el sitio conde la machi había arrojado los objetos del hechizo, se lanzó al agua dispuesto a recuperarlos para volver a Elcha a la vida.
La leyenda cuenta que, desde entonces, el guerrero nada desesperadamente en búsqueda infructuosa, ante la presencia de la doncella inmóvil.

Versión 2

Cuenta la leyenda que en esta tierra habitaba un pueblo de nativos pacíficos que comenzó a ser visitados por los pehuenches, guerreros incansables. Los pehuenches alteraron la vida pacífica de los pobladores de la zona.
En busca de mantener la paz, la machi de la tribu, aconsejó a su cacique casar a su hija, Elcha, con el hijo del cacique pehuenche. Pero Elcha estaba enamorada de Cantipán y decidieron escapar juntos. Inmediatamente fueron perseguidos por guerreros de ambas tribus y después de deambular horas se encontraron con un precipicio del terreno donde, en el fondo, se mostraba una bella laguna.
Los enamorados comprendieron que sería imposible escapar de la persecución. Entonces, tomados de la mano, se arrojaron desde lo alto de las rocas a la laguna. Quienes los perseguían alcanzaron a presenciar aquel salto y la machi, enfurecida comenzó a proferir conjuros y maldiciones. Súbitamente un terrible rayo petrificó a la anciana hechicera.
Dicen que aún puede vérsela en su prisión de piedra, condenada a presenciar, como en las noches de luna, el reflejo del agua devuelve la imagen de Elcha, la niña encantada, que se reencuentra eternamente con su amado Cantipán.

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