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Mendoza: la contracción del empleo y de la actividad económica en 2020 resultó mayor que en 2002

10/03/2021 06:48

El IERAL, de la Fundación Mediterránea, presentó ayer el Informe Anual sobre la economía de Mendoza y las perspectiva para este año.

Según el informe presentado en el día de ayer por el IERAL, la economía de Mendoza exhibe un extremadamente débil desempeño económico de mediano plazo.

Durante el año 2020, tanto la economía de Mendoza como la de Argentina y del mundo en general, estuvieron muy afectadas por la pandemia del Covid.

En este contexto, la economía de Mendoza continuó cayendo, aunque a un
ritmo menor que el promedio nacional.

Además de la hecatombe sanitaria, el Covid en 2020 desató una verdadera catástrofe económica. En Mendoza, la misma fue de tal magnitud que la contracción del empleo y de la actividad económica resultó mayor que en 2002, aunque el cierre de empresas y la caída en el poder adquisitivo del salario fueron menores.


Durante 2020, los cinco tradicionales motores de corto plazo de la economía
provincial fueron contractivos: el mundo, la economía nacional, el mercado
laboral, el financiero y el sector público.


A pesar que en Mendoza el empleo total cayó menos que a nivel nacional, en el sector privado formal, la cantidad de puestos laborales y sus salar tuvieron contracciones mayores. De esta forma, la caída en la masa salarial en este último sector terminó siendo muy importante. Este hecho, sumado al elevado aumento en los precios de la canasta básica de Alimentos, contribuyeron a un nuevo y muy preocupante incremento en los indicadores de pobreza de la provincia.


Como se mencionara anteriormente, el sector financiero en Mendoza también
resultó contractivo en 2020
. Los mayores depósitos, fruto del control de capitales y de la pandemia, no sólo no se volcaron en mayores préstamos, sino que estos últimos disminuyeron por la lógica situación de la pandemia y de la incertidumbre económica. De esta forma, el denominado “impulso financiero” resultó negativo y este sector terminó siendo otro motor muy contractivo para la economía de provincial.


El sector público también sintió muy fuerte los efectos de la pandemia ya que
la dinámica de los ingresos provenientes de la recaudación provincial estuvo muy por debajo de la inflación. Ante este panorama, las autoridades llevaron a cabo un estricto control de los diferentes gastos (personal, obras públicas, etc.) que le permitió compensar los menores ingresos e inclusive reducir el déficit fiscal. La contrapartida de esta mejora en el desbalance de las cuentas públicas se tradujo en que la política fiscal provincial también terminó siendo contractiva para el nivel de actividad económica.


En 2020, el Producto Bruto Geográfico de la provincia registró valores similares a los del 2007. Aun excluyendo el terrible año 2020, entre 2009 y 2019, la tasa de crecimiento promedio anual de la economía de Mendoza fue de solamente el 0.3% anual, muy por debajo del ritmo promedio de expansión de su población (1.1%), del crecimiento promedio de la economía nacional (0.7%) y de las economías del mundo (3.3%).

Teniendo en cuente otro importante indicador, el desempeño de las exportaciones de Mendoza también ha sido bastante pobre en la última década. Los niveles actuales niveles de las ventas de productos al exterior por parte de la provincia se
encuentran muy cercanos a los registrados en 2007.

Como resultado de la baja performance en la economía, la capacidad de generación de empleos formales asalariados en el sector privado de Mendoza experimentó también un gran estancamiento. El ritmo de creación de estos empleos fue de solamente el 0.1% anual (promedio) entre 2013 y 2019, y del -0.6% cuando se incluye el 2020.


Sector por sector. ¿Cómo les fue y qué se espera para el 2021?


Comercio (20% del PBG): 2020 fue un muy mal año en materia de ventas, dadas
las restricciones generadas por la cuarentena, y también por el menor poder de
compra de la población. Las caídas más notorias se dieron en centros comerciales,
que sufrieron más las restricciones. Sorprende la rápida recuperación posterior
en ventas de autos 0 km, explicado por sus bajos precios en dólares blue. Para
2021, si no hay sorpresas, se espera una recuperación en la actividad comercial,
especialmente en aquellos que sufrieron más la cuarentena. También habría una
recuperación mayor en bienes de consumo durable.


• Petróleo (13% del PBG): venía con tendencia decreciente, y la extracción de
crudo se redujo aún más en contexto, debido a un menor precio internacional. La
recuperación de este precio permitiría que la caída en extracción sea a menor
ritmo en 2021. En su rama industrial, se refinó menos petróleo, debido a la
importante reducción en el consumo de combustibles, durante la cuarentena. Al
irse disipando sus efectos, se espera una recuperación en la industrialización de
petróleo.


Vitivinicultura (8%): a pesar de la menor cosecha, se vendió mayor cantidad
de vinos (excepto espumosos), a precios bajos, al rezagarse con respecto a la
inflación. Hubo reducción en los stocks vínicos. Los ingresos del sector, netos de
inflación, apenas aumentaron, con leve caída en el mercado interno, y mejorando
en el externo. Para 2021, una menor cosecha y stocks más bajos se traduce en una
contracción de oferta, esperándose menores ventas de vinos, a mayores precios.
A favor, está por el lado de las exportaciones, dada la recuperación económica en
el mundo.


En uvas, 2020 fue un muy mal año, al cosecharse menos y con precios bajos,
compatible con los bajos precios de los vinos. Para 2021, la cosecha sería menor,
y junto con los menores stocks vínicos, es esperable una importante recuperación
en los precios de las uvas.


Resto de la industria (2% del PBG): la agroindustria vinculada a la fruta
industrializada, que es muy dependiente de Brasil, presentó mejores datos,
aunque en forma heterogénea, con más ciruela seca y aceite de oliva exportados,
y menos en duraznos preparados. Para 2021, la situación podría mejorar por
contar con más materia prima (mayor cosecha de frutas), y con un Brasil que se
iría recuperando. Le jugaría en contra un dólar oficial más barato, y la falta de
insumos.


Turismo: pésimo 2020 para este sector, debido a las restricciones para abrir las
persianas y para viajar. Los vuelos y los viajes por vía terrestre llegaron a casi cero
durante varios meses. Para 2021, se espera una recuperación, más en el turismo
por ocio, y más lentamente en el corporativo. Y están a la espera de la llegada del
turismo extranjero, muy relevante para Mendoza. Le jugará en contra el rezago
del dólar oficial.


Sector financiero (3%): mal año, pero con una caída menor a la de la mayoría
de las otras actividades. Netos de inflación, se observó una recuperación de los
depósitos, gracias al cepo y a la pandemia (temor motivó a moderar gastos y a
ahorrar), pero no ocurrió lo mismo con los préstamos. Para 2021, en una
economía que se va recuperando, es dable esperar una leve recuperación en los
créditos.


Agrícola (sin uvas) (4% del PBG): en frutas, hubo menores cosechas en
duraznos, y en ciruelas aumentó, aunque continuaba baja en comparación al
promedio histórico. Los precios aumentaron muy por encima de la inflación, por
la escasez de duraznos, y por los buenos precios pagados por Brasil, en ajos y
ciruelas. Para 2021, en frutas se pronostica una mayor cosecha, y quizá con
precios bajos. En ajos, los precios pagados en Brasil vienen en baja.

Electricidad y gas (2%): a pesar del congelamiento de sus tarifas, hubo un
descenso en su consumo. Desagregando, aumentó el residencial (teletrabajo y
personas que se quedaron en sus hogares durante la pandemia) y se redujo el
industrial, con menor actividad. Confiando en una recuperación de la economía
durante 2021, y con tarifas que aumentarían por debajo de la inflación, sería
razonable esperar un mayor consumo energético. No obstante, desde el punto de
vista de los oferentes energéticos, esta última noticia desalentaría nuevas
inversiones y la calidad en el servicio.


Construcción (2%): 2020 resultó un mal año, pero extraño. Debido a las
complicaciones financieras del gobierno provincial, y también del nacional, y en
un periodo no electoral, hubo una fuerte reducción en la obra pública. Además,
en recesión y con menor poder de compra, impactó en la construcción privada.
Sin embargo, el costo de construcción disminuyó sustancialmente en dólares
blue, por lo cual quienes contaron con esos billetes, aprovecharon para
refacciones y ampliaciones, lo cual se tradujo en una menor caída en la compra
de materiales de construcción (el empleo sectorial se desplomó).

Para 2021, se espera una recuperación de la obra pública, gracias a una cierta recuperación en las finanzas de los gobiernos y siendo un periodo con elecciones. En la rama privada, las fuerzas contrapuestas cambiarían de sentido. Ayudaría una
recuperación en la capacidad adquisitiva de la población, pero se espera un
incremento en los costos de construcción expresados en dólares.