Martín Betancud, presidente del Observatorio Rural y Agrícola, expuso ante Diputados todas las ventajas que tendría la provincia si se avanza con la ley, que beneficia a consumidores y productores.

De sancionarse esta Ley, Mendoza sería pionera en una legislación de este tipo que busca incentivar un sistema de producción distinto, sustentable, rentable y que apunta a la bioeconomía como forma de diversificar y agregar valor a la producción agrícola. La ronda de consultas con diversos organismos, continuará la semana próxima.

La comisión de Hacienda, que preside Jorge López (UCR), inició este martes el estudio de un proyecto de Marcelo Aparicio (fdT-PJ), que promueve el desarrollo de la producción agroecológica, tanto en su producción, distribución y comercialización, como en la estimulación de su consumo en estado natural o elaborado. Para ello, convocó al presidente del Observatorio Rural y Agrícola, Martín Betancud, quien brindó de talles de lo que implica este sistema productivo.

“Es un avance a la producción orgánica. Empieza a surgir como una ciencia a partir de la década del 80 y va tomando diversos saberes como la biología, la química, haciendo un conjunto de herramientas para trabajar. La diferencia entre la agroecologia y los cultivos orgánicos radica fundamentalmente,  en que la agroecología busca trabajar sobre el sistema agrícola y no sobre el producto. Un sistema de producción de chacra mixta donde trabajan varios cultivos, incluso especies que no generan competencia entre sí sino simbiosis. A partir de ello, la agricultura orgánica nos empezó a quedar retrasada porque lo que certifica es el producto, no el sistema, y necesitamos certificaciones que avancen sobre la parcela”, dijo Betancud.

“La agroecología fue avanzando con el tiempo y lo tomó la ONU como el sistema de producción global”, añadió, a lo que se suma que “está cambiando el hábito de consumo de la población”.

En tal sentido, dijo que una Ley es importante “para mejorar el valor agregado de pequeños y medianos productores. Para ello, necesitamos normativas, avanzar en ese sector por las posibilidades de exportación y de desarrollo que brindan estas otras aristas económicas. Es un fomento a la transición y a la vez, es una inversión por la rentabilidad que implica a través del recupero de divisas”.

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Según esta propuesta, se entiende por agroecología a todo sistema de producción agropecuario y su correspondiente agroindustria, como así también a los sistemas de recolección, captura, caza y pesca, sustentables en el tiempo, “que promuevan la biodiversidad y que mediante el manejo racional de los recursos naturales, generen servicios ecosistémicos, evitando el uso de los productos de síntesis química y otros de efecto tóxico real o potencial para la salud humana, brinde productos sanos e inocuos, mantenga o incremente la fertilidad y sostenibilidad de los suelos junto a la diversidad biológica, conserve los recursos hídricos y ambientales, atendiendo al mismo tiempo a la necesidad de sistemas alimentarios socialmente justos en los que las personas puedan elegir lo que comen así como el modo y el lugar de producción de los alimentos, proporcionando seguridad y soberanía alimentaria”.

Con el objeto de permitir la clara identificación de los productos que provengan de sistemas agroecológicos por parte de los consumidores, el proyecto prevé la presentación de declaraciones juradas con trazabilidad por parte ingenieros agrónomos matriculados, que serán verificadas y validadas por la autoridad de aplicación.

Por otra parte, entre otros beneficios, crea el Fondo de Promoción para la Agroecología y un Registro de personas que elaboran alimentos con sistemas agroecológicos, que será de inscripción obligatoria para las personas físicas y jurídicas que pretendan recibirlos.

Además, promueve el incentivo al turismo rural asociado a la agroecología poniendo en valor sus servicios ecosistémicos, biodiversidad, cultura rural y su alimentación saludable.

Para Betancud, “la transición es difícil, sobre todo por lo cultural. Los jóvenes entienden que esto genera valor agregado, que mejora la rentabilidad, que los cuida en relación al uso de agroquímicos. Hoy usamos más de 20 litros de glifosato por persona al año, en cambio, este sistema, contempla microorganismos benéficos que controlen a los patógenos. Estamos en el momento justo. Si logramos avanzar, Mendoza sería una de las pioneras en el tema”.

“No hay dudas que en este modelo no vamos a perder  sino que vamos a potenciar nuestra economía, por esto también de generar policultivos que a su vez, genera nuevos mercados”, subrayó.

Asimismo, ante la consulta de Daniela García (UCR), indicó que Neuquén está “tratando de legislar sobre bebidas agroecológicas y estimulando en la reconversión del sistema tradicional. Cuyo, más allá de Mendoza no ha avanzado mucho. Estamos en falta de elementos legales por eso el sector está un poco invisibilizado”.

Por su parte, Guillermo Mosso (PD), sostuvo que “se trata de un cambio más cultural que productivo, por las diferencias en el abordaje de la producción agrícola”, tras lo cual consultó respecto a si este sistema es compatible con producciones en escala o queda acotado a escalas pequeñas.

“La agroecología es altamente productiva”, señaló Betancud, “tiene que ver con que el productor le agarre la mano, pero hoy está en los mismos rindes o por encima”, que la agricultura tradicional. “Entra en un esquema de la bioeconomía. La pandemia aceleró todo, y hoy el sector factura el 18% del PBI nacional. Por eso tenemos que avanzar rápido”, indicó.

En tanto, Jorge López (UCR), expresó que “el aspecto cultural es uno de los grandes desafíos a superar, porque la realidad coyuntural de nuestros productores ha llevado a que haya muy poca renovación y tenemos recetas de producción antiguas y otras que se han incorporado debido a la producción a gran escala, y nos cuesta salir de ese esquema productivo. El cambio cultural abarca a los productores, a quienes brindan servicios profesionales,  comerciantes y a nosotros como legisladores, que nos corresponde desarrollar un marco normativo para la actividad”.

“Tiene que ver con tener una visión global de la agricultura y hay que aprovechar la oportunidad de que Mendoza pueda convertirse en pionera, tener una norma de altura, que sea vista por otras provincias y por qué no por el país como un disparador, como una punta de lanza en el desarrollo de esta actividad para que siga creciendo, por el bien de los productores y de los consumidores que tendrán un producto de buena calidad y a mejor precio que el actual”.

López, adelantó asimismo que en las próximas reuniones de la comisión, se invitará a representantes del Poder Ejecutivo, del INTA y de las universidades, para continuar trabajando el tema con el objeto de recopilar aportes de los distintos sectores involucrados.