El jefe comunal de Guaymallén se mostró contrario a la idea de cerrar las escuelas y cargó contra los sindicatos: “Van a tener que rendir cuentas por como han deteriorado el sistema sanitario”.

Luego de ser dado de alta por coronavirus, el intendente de Guaymallén, Marcelino Iglesias, se refirió a la posible suspensión de las clases presenciales y se mostró en contra de la medida.

Desde el Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE) vienen insistiendo en la suspensión de las clases debido al aumento de casos de coronavirus. Ante esto Iglesias, en una entrevista a Radio Nihuil, aseguró:Hay que ir muy lentamente tomando decisiones. Sobre el debate de la presencialidad en las escuelas, el rol de los gremios es nefasto. La presencialidad en las escuelas es de lo último que hay que ceder y si en algún momento hay que hacerlo la decisión se debe tomar sin caprichos y analizando bien todo, como corresponde”.

Luego añadió: “Soy muy poco amigo de tomar decisiones pour la galerie o para la prensa. Iris Aguilar (jefa de Inmunizaciones de la provincia) es muy atinada y explicó claramente que cualquier vacuna produce un nivel de inmunidad aún con la primera dosis, que evita internaciones o casos graves y hace que la patología pase de modo más leve. Pero además nada -ni siquiera la vacuna- reemplaza la responsabilidad individual. Por lo tanto no pidamos al Estado que tome decisiones por nosotros. Decisiones, por otra parte, que no van a poder ser controladas ni ejecutadas por la policía que no está en condiciones anímicas ni operativas de hacerlo y que acaba de perder a un gran profesional como Camilo Uvilla. Por supuesto, están los casos de las fiestas clandestinas y ahí sí, hay que caerles con todo el rigor”. 

Tras esto el jefe comunal volvió a arremeter contra los gremios: “Algún día los gremios docentes van a tener que rendirles cuentas a Sarmiento y a Avellaneda, pero no por su actuación en la pandemia sino por cómo han deteriorado el sistema de educación”.

“Acá no hay receta escrita -añadió Marcelino- porque la pandemia la vivimos con sorpresa el año pasado, cuando nadie estaba preparado en el mundo. La fuimos llevando primero con los datos epidemiológicos que venían del Norte y la fuimos gerenciando como mejor pudimos”, agregó. 

Sobre la situación actual indicó: “Afortunadamente estos días otoñales han permitido que las familias se junten afuera lo que hace que si bien tenemos mesetas altas de contagios, no son números catastróficos como 1.500, 2.000 o 3.000 casos diarios. Es probable que lleguemos a esas cantidades cuando bajen las temperaturas pero mientras tanto no hay soluciones mágicas, salvo cuidarse y no practicar el alpedismo de salir por salir. Lo importante es que se acelere el ritmo de vacunación para que haya menos casos graves y menos internaciones”.

“El sistema de salud están complicándose pero no tanto como en octubre del año pasado, cuando pudo sobrevivir, pero sí, cada día es mayor el nivel de ocupación de camas”, concluyó. 


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