Las manos no son indispensables, pobre de aquellos a los que les falta, no pueden desarrollar una vida normal. Las manos sirven para todo desde abrir una puerta hasta sostener un pucho, desde abrir un frasco hasta para rascarse

Por Jorge Sosa, Redacción Jornada

En el saludo están implicadas las manos, darle la mano a alguien es signo de buen trato, de amistad y esto viene de hace ya varios siglos, se usaba para demostrar de que en la mano no había armas y este era un buen inicio. Ahora, con la pandemia encima también se usa entrechocar los puños, como si por los puños uno no pudiera contagiarse, pero se usa.

“Choque esos cinco”  decíamos antes en la antesala del saludo para manifestar nuestra alegría por el encuentro. Quedar mano a mano es quedar saldado, nadie debe a nadie y ambos son ganadores. Hasta hay un tango muy frecuentado en otra épocas, ahora la mayoría de la música es importada que tiene este título. Nació este tango en 1923 con la música de Gardel y Razzano y la letra de Celedonio Flores.

En todas las actividades de la vida de un ser humano, aparecen las manos, son indispensables para el trajinar cotidiano.

Hay manos que producen admiración, y eso da lugar a obras artísticas, son famosas las manos de hombre y Dios en la capilla Sixtina en  un gesto de acercamiento que por lo que veo aún no se ha concretado. O “Las manos de mi madre” que el Peteco Carabajal inmoralizó en una de sus más renombradas canciones del canto popular argentino

Para trabajar son irreemplazables. Ahora con el advenimiento de la revolución tecnológicas, las manos trabajan más, y lo hacen sobre todo en los teléfonos celulares para que la cosa funcione correctamente.

Hasta se usan los dedos para desparramar ideales políticos, para mostrar que uno se siente identificado con tal o cual pensamiento, como la V de la victoria que enarbolan algunos afiliados o simpatizantes del peronismo.

Pero las manos también pueden ser un arma. Se las usa mucho en las artes marciales y fundamentalmente en el boxeo donde son su razón de ser. Una mano hecha puño puede lastimar seriamente a su oponente y entonces adquiere la característica de la agresión, de la violencia.

Pero sigamos con la actitud benigna de la mano. Darle la mano a alguien es ayudarlo a salir del entripado en el que se encuentra y que a veces no encuentra objeto donde aferrarse.

Hay innumerables frases y refranes referidos a las: A  enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano; A fuerza de villano, hierro en mano; a manos frías corazón ardiente; A quien le dan el pie se toma de la mano; al hombre osado la fortuna le da la mano; y la popular juego de manos, juego de villanos.

Lo embromado es cuando la vida nos agarra a contramano, entonces no sabemos como actuar realmente.

Ahora aquellos que en un día, un día entero, no han acariciado a alguien es porque no le han encontrado el sentido bondadoso de las manos. Las manos, cuando acarician son bálsamo, son alivio, son cura, son la forma más dulce de decir amor, es decir, de expresar lo bueno del alma.

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