Simpatizantes y detractores del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, salieron a la calle por tercer domingo consecutivo en distintas ciudades del país, en plena escalada de tensión entre los tres poderes y con la pandemia del coronavirus descontrolada. Los opositores al gobierno de Bolsonaro, reunidos en torno a movimientos sociales y antifascistas, marcharon en San Pablo contra la “política genocida” del mandatario durante la emergencia sanitaria y su retórica “autoritaria”. En tanto, los seguidores del líder de ultraderecha volvieron a pedir en Brasilia el cierre del Parlamento y el Congreso, y una “intervención militar”.

Un grupo de unos 250 simpatizantes del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se acercaron hasta la sede del Comando General del Ejército con camisetas amarillas, banderas de Brasil y carteles en los que se leía “SOS Fuerzas Armadas”, “Intervención militar con Bolsonaro en el poder” y “Nueva alianza anticomunista”. El sábado, el mandatario escaló otro peldaño en su violento ataque a las instituciones: advirtió a la Corte Suprema que las Fuerzas Armadas “no cumplen órdenes absurdas” y dio a entender que los jefes militares no aceptarán resultados de un eventual juicio político que lo pueda destituir del cargo.

Los opositores del líder ultraderechista se reunieron en la Avenida Paulista de San Pablo, y desplegaron una enorme bandera con la frase “Fora Bolsonaro” (Fuera Bolsonaro). Los manifestantes, escoltados por un fuerte dispositivo policial, clamaron contra “el exterminio de la población negra”, el mismo fin de semana en que ocurrieron dos nuevos episodios de brutalidad policial en el estado de San Pablo.