Las derechas no pasan por su mejor momento a nivel continental. Perdieron en Perú, donde demoran la proclamación de Castillo, poniendo en peligro la paz social y la democracia; han sido arrasados en Chile, donde están en su peor momento histórico, tras las movilizaciones de 2019 y 2020; apelan a la represión en Colombia por falta de legitimidad, ante la prolongada resistencia callejera. La “cadena del Pacífico” está en crisis

Por Roberto Follari, Especial para Jornada

 Tampoco a Bolsonaro le va bien: hay protestas por su manejo con la pandemia. Y aquí Macri, tras su derrota de 2019, trata de ordenar a Juntos por el Cambio para la elección legislativa próxima: la cual no va a ser la más importante de la historia ni de la última década, pero él la presenta así.





 Vino a Mendoza, se reunió con autoridades del radicalismo. Estas insistieron públicamente en mantener la unidad de su alianza. Que Macri no dijera lo mismo, muestra la diferencia de estilo: quienes vienen de la política se preocupan de los armados y acuerdos, quien viene del empresariado heredado está acostumbrado simplemente a ganar. Macri supone que el radicalismo tendrá que seguir al PRO adonde éste vaya: para él, la interna de su partido es la interna de todo Juntos por el Cambio.

 Pero no es así: el radicalismo tiene sus dilemas. Hay quienes se reunieron esta semana con Fein, presidenta del socialismo: es que quieren abandonar JxC para ubicarse en la mentada “avenida del medio”, junto a políticos como Lavagna, Randazzo, eventualmente Stolbizer. Por allí puede ubicarse a Rogel, ex diputado nacional entrerriano, y quizá a Posse, quien perdió la interna de la UCR bonaerense hace un par de meses, y nunca disimuló su rechazo a la primacía del PRO. Allí está también el sector del radicalismo santafesino que no ha abdicado de su alianza en el Frente Progresista junto a los socialistas, con el cual gobernaron en su momento la provincia.

 Ese sector es el que podría recoger precisamente al ala más “política” del PRO, la de Monzó, Frigerio o Massot. Sometidos a espionaje por su propio gobierno, rechazados públicamente por Macri en más de una ocasión, aspiran a participar de la interna de JxC. ¿Habrá lugar para ellos? Suena difícil: la disputa parece tener sólo dos polos en el PRO: Macri/Bullrich de un lado, Rguez. Larreta/Vidal por el otro. Es allí que se juega la candidatura a la presidencia para el año 2023.

 Claro que no todos aceptan eso en la UCR. En su momento, Cornejo se alistaba como precandidato, lo que no ha negado pero tampoco confirmado últimamente. Gerardo Morales, con la prisión de Milagro Sala en la mochila, es quien por ahora aparece disputando ese sitio, y con ello atacando a la eterna primacía del PRO en la alianza: la cual, según el jujeño, se ha vuelto una “telenovela” insoportable.

 Son múltiples tensiones antes de que se presenten las listas, dentro de poco más de un mes. Si puede haber heridos en JxC que piensen en ir por fuera hacia posturas más “de centro”, también están las presiones desde la derecha más dura. Allí, la alianza “Vamos”, con Hotton, Milei y Espert, podría perder a estos últimos con su pase a JxC, que en ese caso debiera cambiar su nombre (lo que se ha comentado mucho). Claro que parte de los partidarios de esa derecha no quieren ir en JxC y abandonarían a Milei y Cía. si estos se unen al macrismo. Todo un dilema para este sector liberautoritario: mientras, es claro que si entran estos mediáticos personajes a JxC, dejan servido el espacio para que salgan por el otro lado los que quieren la “ancha avenida del medio”. Para colmo la detención del empresario Machado, aportante de campaña para Espert, poco ayuda: es acusado de narcotráfico desde tribunales de los Estados Unidos.

 Macri no deshoja la margarita: avanza con lo suyo, cree que la UCR más el resto del PRO y  la Coalición Cívica habrán de seguirlo. Por su parte, Carrió ya se puso del lado de Rguez. Larreta, enfrentando a Bullrich. Y mientras, Pichetto se ha llamado a silencio: coincide en sus ideas con el sector de Macri, pero no con su falta de apego a reglas del sistema. Todo es un magma confuso.

 Mientras, “Pepín” Rguez. Simón no es el único que huye de la justicia argentina en el sector macrista. También ha eludido reiteradamente declarar Ducoté, en otra causa por malversación de dineros públicos. Ahora hizo un viaje a Europa, para justificar no concurrir. Alguien dirá que era sólo “el intendente de Pilar”. Pero resulta que los dineros los recibía del gabinete macrista, y también están en la causa funcionarios del ex presidente. Hay nubarrones por allí: también el periodista Santoro fue confirmado en su procesamiento relacionado con espionaje y persecución política.

 Panorama complicado para el ex presidente, que vino a hablar de su libro pero no tiene especial afinidad con los libros. Está con otros asuntos. Su primo Jorge quiere rechazar a Santilli, candidato de Larreta en la provincia, diciendo que es “imposición porteña”. Santilli prepara sus armas. Vidal no quiere ir a provincia, teme perder: pero si va a Ciudad, Bullrich seguirá atacándola por los medios. La UCR tercia proponiendo a Manes: es jugada interesante pero riesgosa, porque Manes en provincia o Lousteau en la CABA, irían por la UCR pero no son radicales de paladar negro: podrían luego derivar sin freno partidario.

  Un ajedrez a muchas puntas, y sin resolución a la vista: cualquier “solución” dejará muchos lesionados. Pero si a Macri no le cayó mal lo ingerido en su cena política mendocina, es porque él parece atender solamente su juego, como en la vieja perinola.-

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