Al principio, cuando era solo el embrión de una idea, pensaron en un anfiteatro, decían que iba a ser el Gran Teatro al aire libre del Cerro de la Gloria

Por Jorge Sosa / Mendoza te cuenta

La diferencia entre “anfiteatro” y “teatro griego” (o romano clásico), es que el primero tiene forma circular u ovalada, y el segundo es un semicírculo.

La idea fue concretada por don Daniel Ramos Correa, un arquitecto de bien ganado prestigio, quien en 1940 (Gobernación de Rodolfo Corominas Segura) era el Director de Bosques y Paseos públicos. El proyecto incluía otras realizaciones en el Parque: remodelación del Cerro de la Gloria, un pequeño teatro al aire libre (actual Pulgarcito) y el traslado y la reformulación del zoológico.

No fue necesario elegir el lugar, dijo Correas, al respecto: “Ya estaba hecho por la naturaleza. Era el lugar ideal y solo restaban obras menores por parte del hombre”. Los cambios de gobierno llevan a Dr. Adolfo Vicchi a la gobernación y él nombra al ingeniero Frank Romero Day como Ministro de Obras Públicas. Day decide continuar con las obras en el Parque.

En 1950, con motivo del centenario de la muerte de San Martín, se produce su inauguración. Con la presencia de Perón y Evita se pone en escena la “Cantata Sanmartiniana,” cuya música pertenece al maestro Julio Perceval y la poesía a uno de los grandes escritores argentinos: Leopoldo Marechal.

Recién en 1963 fue usado para realizar la Fiesta Central de la Vendimia. 

El teatro, por su belleza, magnificencia y capacidad, es único en la Argentina. Alberga a 21.686 espectadores. Su superficie total es de 900 metros cuadrados. Tiene 120 m de boca escénica y su proscenio central mide 60 m. El escenario y las gradas están separados por una gran fuente de agua. Debajo y detrás del escenario una pequeña ciudad alberga a los realizadores: baños, camarines, depósitos, subestaciones de energía, pasillos y más pasillos.

Los cerros colindantes han sido siempre partícipes de la fiesta, ya sea por contener al público que no puede costear su entrada, ya sea porque fueron usados muchas veces para desarrollar parte del espectáculo. Uno de los inolvidables directores de la Fiesta, Abelardo Vázquez, les puso nombres: Cabernet, Pinot, Semillón y Vinagre.

Los sectores de las gradas también fueron bautizadas con nombres de vino: Malbec, torrontés, Bonarda, Chardonnay, tempranillo y cabernet Sauvignon.Fue declarado patrimonio cultural de la Provincia por decreto 797 de 1995.Es nuestro teatro mayor, el lugar donde cobra vida el género vendimial, único en América. Tal vez, sin él, la Fiesta de la Vendimia no sería tan reconocida como es. 


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