Los Hombres de San Martin Los Hombres de San Martín Martes, 17 de Enero de 2017

Recuerdo y homenaje al “cartógrafo” Álvarez Condarco

En la serie denominada “Los hombres de San Martín”, el escritor Jorge Sosa comienza con la historia de José Antonio Álvarez Condarco que dibujó de memoria los caminos que recorrería el Ejército de Los Andes.

Martes, 17 de Enero de 2017
En los Hombres de San Martín, Jorge Sosa destaca el papel de Álvarez Condarco en el Ejército de los Andes
Diario Jornada Diario Mendoza. Buscanos en Facebook, Twitter e Instagram

Martes, 17 de Enero de 2017 | En la serie denominada “Los hombres de San Martín”, el escritor Jorge Sosa comienza con la historia de José Antonio Álvarez Condarco que dibujó de memoria los caminos que recorrería el Ejército de Los Andes.

En los Hombres de San Martín, Jorge Sosa destaca el papel de Álvarez Condarco en el Ejército de los Andes

Por Jorge Sosa – Los Hombres de San Martín

Es indudable que el brillo del General San Martín opaca otros brillos, pero hay que reconocer que a veces un brillo es la sumatoria de otros. La gestión de San Martín en Mendoza, la preparación  de la gesta libertadora, la concreción de sus planes no hubieran podido hacerse si el líder no hubiera contado con hombres y mujeres dispuestos, capaces, creativos a su alrededor. Si bien el Libertador se lleva los laureles, merecidamente, algunas hojitas debieran caer sobre esos hombres que protagonizaron hazañas increíbles para que lo imposible fuese una realidad.

Calles de Mendoza llevan sus nombres, pero poco sabemos de ellos. Se trata de revivirlos, de rescatarlos, de contar qué hicieron y cómo lo hicieron. Porque fueron mendocinos que, cuando pensaban y luchaban por un país libre, también estaban pensando en nosotros. Ellos fundaron lo que somos, ellos poblaron las páginas de una historia que consta en pocos libros abandonados y en los polvorientos archivos oficiales.

Recuperarlos es hacerle justicia a ese pueblo que dio  todo por ese sentimiento que no se materializa en las miradas cotidianas: la libertad. San Martín le decía a Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. - Deme usted dos pueblos como Mendoza y libertaré América - 

Ese era el alto concepto que San Martín tenía de nuestra gente de entonces. Vamos a renombrarlos, vamos a revivirlos, para hacer justicia con ellos y con todos los mendocinos dieron su esfuerzo, sus bienes y sus vidas por la independencia de cinco países. Vamos a escribirlos en nuestros corazones agradecidos.

Dicen que José Antonio Álvarez Condarco, que era el jefe del polvorín en el campamento del Plumerillo donde se preparaba el ejército de los Andes, por orden de San Martín había prohibido que ninguna persona entrara al polvorín si no estaba vestido de manera acorde a los planes de seguridad. Un par de espuelas podían producir una chispa y adiós polvorín todo lo que hubiese alrededor. 

San Martín le decía a Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. - Deme usted dos pueblos como Mendoza y libertaré América -

Una noche el propio San Martín pretendió entrar a ese depósito de armas  y pólvora. El soldado de guardia lo detuvo. - - Así no puede entrar, señor - San Martín miró con ojos fieros a su subordinado:-  Soy el General San Martín - le dijo, presionándolo. El soldado ni se inmutó:- Sé quién es, señor, pero yo  tengo órdenes de no dejar entrar a nadie que no vista en condiciones, ni al mismísimo general San Martín. –

El general acondicionó su vestimenta para entrar y al día siguiente reconoció, frente al ejército reunido, el sentido de  la obediencia de aquel muchacho al que no lo asustaban galardones ni charreteras. Seguramente Álvarez Condarco se habrá sentido muy feliz con la personalidad de su soldado. Es que era muy estricto José Antonio  y muy metódico, memorioso, e inteligente.

Alguna vez había estudiado cartografía y por todas esas condiciones San Martín lo eligió para una tarea sumamente peligrosa: ir y volver a Santiago de Chile memorizando todos los accidentes de los caminos, que entonces eran caminos irregulares, polvorientos, llenos de obstáculos  Claro que para ir se necesitaba una excusa. La recientemente lograda Independencia vino de perilla. José Francisco lo hizo cruzar por el camino más largo, el del Paso de los Patos, hoy San Juan, sabiendo que los realistas de Chile lo iban a devolver por el camino más corto. Así se relevaban los dos caminos más importantes que utilizaría el ejército del cruce. Álvarez Condarco recorrió el camino de ida con mucho sacrificio, en esa época cruzar la cordillera era una tremenda aventura. Ya en Santiago le presento al Gobernador  Marcó del Pont el Acta de Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Cuando retornó a Mendoza dibujó con precisión de cartógrafo todos los accidentes del terreno, valiosos mapas que ayudaron al cruce exitoso de la tropa.

Marcó del Pont se indignó, estuvo a punto de hacerlo fusilar, pero optó por echarlo del territorio español por el camino más corto, el que actualmente une Uspallata con Villavicencio. Así se cumplió la previsión de San Martín. La indignación de del  Pont debió ser grande porque al despedirlo le dijo: “Yo firmo con mano blanca no como San Martín que tiene su mano negra”.

Álvarez Condarco en su ida y vuelta memorizó cada tramo de los  caminos, no podía anotar nada porque de descubrirlo hubiera puesto en peligro su vida y la causa. Cuando retornó a Mendoza dibujó con precisión de cartógrafo todos los accidentes del terreno, valiosos mapas que ayudaron al cruce exitoso de la tropa.

Pero también Álvarez Condarco era militar, su desempeño en la batalla de Chacabuco fue elogiado por su valentía por el mismísimo general. Luego de esa batalla el realista Marcó del Pont fue detenido por el Capitán Aldao y  llevado a Santiago. Allí lo recibió San Martín con toda sencillez. Al verlo le dijo, irónicamente, “¡Venga esa mano blanca, mi general!”. Debió reír mucho  Álvarez Condarco, por la contestación de su superior, pero más que nada por esa hazaña de hacer mapas de memoria. Fue parte de la guerra de zapa. Álvarez Condarco hizo de espía para su causa. Su intervención fue decisiva.

Don Benavidez lo vio llegar despacio a la posada, al tranco de su ruano, sin apuro, como mandan los buenos consejos de la montaña. Las alforjas cargadas y la tierra metida hasta en la mirada. Pidió un lugar para descansar y no dijo mucho más. Venía de cruzar los Andes y esos propósitos suelen imponer silencio. Durmió sus buenas horas y al despertar Benavidez lo convidó con un buen sancochado, pan casero y una copa de ese vino que había traído en su último viaje al valle de Huentota. José Antonio se sentó a la sombra de un algarrobo añoso. Pensaba, memorizaba. Con una rama fue dibujando en la tierra polvorienta de Uspallata, mensajes de su memoria.  “La cuesta del lado chileno es la más difícil, tal vez de bajada no lo sea tanto.

Después de Paramillos el camino se le pega al rio y habrá que tener cuidado con los precipicios”. La ramita dibujaba en la tierra triángulos de montaña, serpientes de ríos, hilachitas de caminos. “Al llegar a las casuchas se ensancha el valle y se puede andar con soltura. Hay pastos ralos, pero pueden servir para alimento del ganado, no mucho, tal vez uno o dos días”. La ramita dibujó redondeles, varios. Rocas, mucha Aconcagua. Don Benavidez se le acercó con un mate de piel espumosa. Se sentó frente a él. Señaló los dibujos.

- ¿Recuerdos?-

-  Así es amigo, recuerdos. -

-  Parece un mapa.-

Sonrió Álvarez Condarco. Ese hombre sabía, él estaba aprendiendo.

 

 

La guerra de zapa

El concepto es que una batalla comienza mucho antes de que se libre la batalla, tratando de confundir al enemigo, de desmoralizar a sus tropas, de infundir miedo, de ganar adeptos. San Martín la llamó guerra de zapa. Datos falsos, actividades de espías, búsqueda de aliados, guerrillas, mensajes cifrados, proclamas para buscar el beneplácito de los pueblos a invadir, alianzas con nativos, búsqueda permanente de información sobre el enemigo, infiltración de hombres en las filas realistas,  rumores, mentiras, engaños.

Todo perfectamente coordinado por ese gran estratega que fue San Martín. Se podría decir que San Martín ganaba sus batallas con antelación, eso fue lo que lo llevó a entrar en Lima sin haber disparado un solo tiro. Muchos hombres sirvieron a la guerra de zapa. Álvarez Condarco fue uno de ellos.

Canción

MEMORIA DE LA LIBERTAD

Abra bien los ojos don Antonio

que hay mucho que aprender y que mirar,

dibuje en su memoria los detalles

que habrá que hacerle un mapa al general.

 

De ida por Los Patos, don Antonio,

no anote nada no puede dibujar,

recuerde lo que ve y no diga nada

que la oreja del rey puede escuchar.

 

Mire que se juega la vida

Mi vida es mi deber

Mire que van a castigarlo

No me han de poder

Mire que pueden matarlo

Si muero viviré 

 

Copiador de paisajes, don Antonio

por Uspallata lo van regresar

usted pinte el camino en su cabeza

que precisa un camino el  general

 

Un arroyo, un vado, una pendiente,

una quebrada, una piedra, un glaciar

No se olvide de nada que por su mente

habrá de caminar la libertad

 

FICHA DE VIDA

Nació en San Miguel de Tucumán en 1780. Apoyó con entusiasmo la Revolución de Mayo. Su conocimiento de los explosivos le valió ser nombrado director de la fábrica de Córdoba en 1812. También eran importantes sus conocimientos de cartografía. Fue ayudante de campo y secretario privado de San  Martín. Combatió heroicamente en la basu posición antirrosista debió permanecer en Chile donde murió en 1855, en la más absoluta miseria.

 

Seguí leyendo