Interesante sería tener en la mente un aparatito para programar los sueños. Un sistema que nos permitiera elegir con qué soñar en las noches. Porque todos soñamos, algunos no se acuerdan de qué fue lo que soñaron pero otros sí, y le bien disponen, o le mal disponen el día.

Por Jorge Sosa, Redacción Jornada

Por ejemplo soñar que uno puede volar, se da este tipo frecuentemente, y recorrer el mundo desde el aire y apreciar las maravillas desde esa altura donde solos los pájaros se atreven.

O tal vez soñar con que uno se saca el Quini 6 y se ve rodeado de billetes para comprar parte del mundo si lo quisiese. En los sueños todo es posible.

Soñar que uno es un jugador de fútbol exitoso y que marca el gol que le da el campeonato a su equipo y es felicitado por una multitud que lo único que pretende es tocarlo.

O soñar con una señorita, en el caso de ellas un señor, que nos abarca con brazos llenos de amor y nos hace pasar un buen momento.

Sería interesante, porque los sueños agarran para el lado de los tomates y nos vemos caminando desnudos sobre una cornisa mientras en la punta están tocando los Rollling Stone. O soñamos que estamos nadando en una piscina que de pronto se transforma en mar y aparece un tiburón con un tenedor y un cuchillo en cada aleta.

Beautiful young woman smiling during sleeping while lying in the bed at home

Sí los sueños son impredecibles y hasta ahora no se ha inventado un sistema que nos permita soñar lo que nosotros queremos. Soñamos lo que quieren los sueños y eso nos hace pasar una noche tranquila o una noche plena de destemplanzas.

Que mundo fascinante el de los sueños. ¿Cómo se darán los movimientos cerebrales para que aparezcamos bailando una danza hawaiana en pleno Manhattan, o arriando una tropilla de rinocerontes en la pampa uruguaya?

Los psiquiatras y los psicólogos tampoco entienden mucho del asunto, se pueden basar en algún sueño para describir realidades que nos agobian o nos llenan de placer pero no tienen una exactitud en el arte de interpretar los sueños.

Hay gente que se encarga de esto pero tampoco son certeras sus apreciaciones, se trata de interpretar lo que los sueños quieren decir y los sueños tienen su naturaleza propia y se desarrollan prescindiendo de que cosas nos ocurren en la vida real.

A veces tienen que ver con ella, a veces son premonitorios, pero no hay una fórmula que pueda abarcarlos de una manera definitiva para saber qué quieren decir, o qué nos quieren decir, o si realmente son un juego de azar y no quieren decir nada.

Las pesadillas son un aspecto especial de los sueños. Es cuando soñamos cosas feas, cosas que nos producen desasosiegos, que nos mal disponen en plena noche. No se puede hacer nada con ellas, salvo despertarse, porque si seguimos durmiendo pueden volver a aparecer mucho más terribles que la vez primera. Las pesadillas no debieran existir porque uno duerme para descansar no para que lo torturen.

Ahí están, seguramente ocurrirán esta noche, y no sabemos con qué nos vamos a encontrar. Algunos temen dormirse porque en los sueños  no les va nada bien, pero nada logran con eso.

Son los sueños, incomprensibles, sorprendentes, angustiantes, deliciosos. Forman parte de nuestra vida, porque como decía Calderón de la Piragua:” La vida es sueño”


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