Según el Colegio de Corredores Inmobiliarios de la provincia, las consultas han aumentado en los últimos años. Guaymallén, Maipú, Luján de Cuyo y el Valle de Uco son los destinos más buscados.

La pandemia viene generando efectos insospechados y, en algunos casos, potenciando otros. Por ejemplo, en provincias como Buenos Aires o Santa Fe, han aumentado las consultas para para dejar la ciudad y mudarse a zonas más alejadas. Menos conglomerados urbanos, nuevas formas de vida y mayor seguridad son los principios que busca la mayoría de las personas para su bienestar propio y familiar. En Mendoza, estas consultas no son un efecto de la pandemia de COVID-19, pero sí son cada vez más los mendocinos que se asesoran sobre cómo es vivir fuera de la ciudad. Unidiversidad dialogó con Estanislao Puelles, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de la provincia, que brindó un amplio panorama sobre la situación en la provincia.

El representante de la entidad explicó que, si bien el sector inmobiliario no es un mercado flexible donde un sujeto puede vender un departamento y comprarse otro a la brevedad, es una realidad que los mendocinos consultan cada vez más para dejar las ciudades y trasladarse a barrios privados o zonas alejadas de Guaymallén, Maipú, Luján de Cuyo e incluso el Valle de Uco. “Lo que tiene Mendoza, a diferencia de CABA o Santa Fe, es que en 10 minutos en auto uno puede estar en un lugar abierto, ya que el conglomerado no es tan extenso. No tenemos la misma problemática que estas dos ciudades, donde debemos manejar 2 o 3 horas para llegar a nuestros trabajos”, enfatizó.

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Un cambio de paradigma

Las consultas vienen hace tiempo y, según Puelles, la nueva modalidad de vida y trabajo que ha impuesto la pandemia ha cambiado la percepción de los mendocinos.

El mercado inmobiliario en cuarentena

Puelles advirtió que el negocio de los inmuebles ha permanecido en declive desde el año pasado. Sin embargo, luego de la flexibilización del sector en mayo de este año, la actividad aumentó considerablemente al registrar mayores consultas en los portales inmobiliarios, que se traducen en algunos cierres de operaciones. Desde el sector, tienen buenas expectativas al respecto.

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“Las bajas tasas de interés en los plazos fijos para atenuar la inflación hacen que el mercado inmobiliario vuelva a ser una oportunidad de negocio. Esto se ve no solo en la compra de inmuebles, sino en la construcción. Por supuesto que venimos de cero, así que cualquier cambio se nota. Tuvimos un 2019 bastante malo en estos aspectos, el peor año en las últimas 2 décadas. Durante el año pasado, tuvimos una acentuada crisis económica, incertidumbre cambiaria y política. El veneno para el mercado inmobiliario fueron las altas tasas de los plazos fijos, en el orden del 70 o 75 %, por lo que cualquier persona que contaba con un capital lo metía en un plazo fijo en vez de comprar un inmueble, construir o abrir un negocio. Preferían no arriesgar”, afirmó. Udiversidad