La historia del boxeo. Capítulo XIV

Especial Diario Jornada

Un maravilloso exponente del boxeo estadounidense. Si bien se paraba como zurdo, su calidad técnica era inmensa; su armonía para esperar y descargar golpes fulminantes lo convirtieron en uno de los pugilistas más grandes de la historia.

Nació un 23 de mayo de 1954 en Newark (Nueva Jersey), pero a los seis años se mudó a Brockton (Massachusetts), la ciudad de Rocky Marciano.
Hagler empezó a entrenarse en el gimnasio de su ciudad, que era dirigido por los hermanos Petronelli.





A los 18 años Hagler venció en un campeonato estadounidense y se llevó el trofeo al mejor boxeador, a pesar de pelear en un torneo para mayores de 20 años. Este fue el último y mayor logro de Hagler en el campo amateur.

Hagler debutó como profesional el 18 de mayo de 1973 cuando le ganó por nocaut en el segundo round a Terry Ryan. En 1974, y después de diez peleas invicto y de haber sido nombrado promesa del mes por la revista The Ring, Hagler le gana al campeón olímpico Sugar Ray Saeles por puntos y entra en los diez primeros en las listas mundiales.

Al año siguiente Hagler vuelve a triunfar en pelea de revancha contra Seales y empieza a ser conocido como Marvin “Marvelous”.

En enero de 1976 sufre su primera derrota después de 26 peleas. Fue contra Bobby Watts en Filadelfia. La revista The Ring catalogó la decisión de los jueces como “un auténtico escándalo y un insulto a la inteligencia del público”.

Dos meses después Hagler volvía a perder en Filadelfia, esta vez de forma clara contra Willie Monroe. Ese año ganaría cinco peleas más antes de volver a medirse con Willie Monroe, en 1977, a quien le ganó por KOT en doce asaltos. En agosto ambos púgiles volvieron a enfrentarse; Hagler destrozó a Monroe en dos asaltos y ganó el título norteamericano de los medios.

A pesar de obtener buenas victorias contra Mike Colbert, Bennie Briscoe, Seales o Norberto Cabrera, no fue hasta finales de 1979 cuando Hagler tuvo la oportunidad de medirse con el campeón mundial Vito Antuofermo. A pesar de hacer más méritos que el campeón, Hagler vio cómo no pudo convertirse en campeón al declarar los jueces igualado el combate: 145-141, 143-143 y 142-144.

Después de esta pelea se casó con su novia Bertha Washington. En abril del 1980, vengó su primera derrota al noquear en dos asaltos a Bobby Watts.

El 27 de septiembre de 1980, en Wembley, Hagler consiguió su tan buscado título mundial medio al vencer por KOT en el tercer asalto al reciente nuevo campeón Alan Minter. Antes de la pelea, Minter declaró que no permitiría que un negro le quitase el cinturón, y el estadio de Wembley se llenó de extremistas sin ningún interés por la pelea, que protagonizaron un lamentable espectáculo llenando el ring de vasos, botellas y sillas. Hagler tuvo que salir rápidamente del ring escoltado por la policía.

Como campeón, Hagler venció a Fulgencio Obelmejias por KOT en el octavo, a Vito Antuofermo en cuatro asaltos y al sirio Musthapha Hamso en once asaltos, en el año 81.

En 1982, destrozó a Bill Lee en 67 segundos. Lee había pronosticado que vencería a Hagler en pocos asaltos. Hagler volvió a vencer a Obelmejias en Roma en una fácil defensa.

En el año ’83, el campeón europeo Tony Sibson y Wilford Scyion fueron sus víctimas, antes de que le ganara en noviembre a Roberto Durán por puntos, en una pelea de gran intensidad.

En el año 84, el argentino Juan Domingo Roldán se apuntó el mérito de ser el primer hombre en tumbar a Hagler, aunque el video demostró que fue un resbalón. Hagler ganó en el décimo asalto y después volvió a vencer a Hamso en tres asaltos.

En el ’85 llegó la tan esperada pelea entre Hagler y Hearns, que acababa de destrozar a Durán en dos asaltos. Fue el 15 de abril en Las Vegas, y ambos boxeadores se llevaron 5 millones de dólares por cabeza. La pelea no defraudó a nadie; fueron tres asaltos increíbles de los que nunca se olvidan. Hagler y Hearns se repartieron auténticas bombas en los tres asaltos que duró la pelea. Hagler sufrió un corte tremendo en la frente en el primer asalto y a punto estuvo de costarle la pelea en el tercer round, cuando el árbitro Richard Stelle paró la pelea para que el médico examinara el corte. El árbitro dejó terminar el asalto pero le dijo a Hagler que pararía la pelea al terminar el round. Hagler volvió al ring y pudo acabar con Hearns con dos manos terroríficas.

En el ’86 la única defensa de Hagler fue contra el campeón olímpico John Mugabi, en Moscú. Este le puso las cosas difíciles, pero Hagler volvió a demostrar que era el mejor medio del mundo y Mugabi sucumbió en el undécimo asalto.

En el ’87, cuando todo el mundo esperaba que Hagler hiciera dos defensas fáciles de su título para batir el récord de 14 defensas del título medio de Monzón, llegó el gran reto: una pelea contra Sugar Ray Leonard. Los doce millones de dólares que se llevó Hagler por la pelea hicieron que no se molestase por ser despojado de las coronas WBA e IBF, que no aceptaron a Leonard como aspirante al título.

El 6 de abril de 1987 llegó el gran duelo en un abarrotado Caesars Palace de Las Vegas, que estaba absolutamente volcado por Sugar Ray Leonard. Este hecho hizo que los jueces vieran otra pelea y le dieran la victoria a Leonard a los puntos por 115-113, 113-115 y un increíble 110-118.

Hagler se sintió herido y burlado por esta decisión, y después de que Leonard diera largas vueltas para una revancha Hagler se retiró del boxeo. Después de divorciarse, Marvin se fue a vivir a Milán, donde conserva una magnífica estampa.

Hagler nunca se sintió querido en el mundo del boxeo, y como dijo en múltiples entrevistas, utilizaba su odio interno para sacar lo mejor de él mismo.


Copyright © 2020 Diario Jornada Mendoza | Todos los derechos reservados


Te pueden interesar los capítulos anteriores:


-->