Capítulo VII

JACK DEMPSEY

Incuestionablemente, Jack Dempsey fue uno de los pesos pesados más queridos de la historia. Sucede que también fue uno de los mejores.

El campeón comenzó primero capturando imaginaciones en los rugientes años 20, antes de que el boxeo se hubiese establecido como un deporte popular entre los americanos del Norte. En Toledo, Ohio, había ganado el título de los pesos pesados con un estilo patriótico: un 4 de julio de 1919, deteniendo a Jess Willard en tres rounds. Por eso muchas personas se mostraron disconformes cuando Dempsey fue convocado al servicio militar durante la Primera Guerra Mundial, en que los promotores usaron su más que heroica imagen para su provecho.

El 2 de julio de 1921, Dempsey noqueó al francés George Carpentier en el cuarto round. Esta sería la primera pelea por el título mundial en ser transmitida por radio en su totalidad.

Dempsey defendió su título dos veces más, antes de que la pelea con Luis Ángel Firpo lo catapultara como “la luz nacional”. Esta fue probablemente la más devastadora pelea de peso pesado de todos los tiempos. Ese 14 de septiembre de 1926, Dempsey volteó nueve veces al “Toro Salvaje de las Pampas”, solamente en el primer round. Al mismo tiempo –y según los cronistas norteamericanos– no habría sido un golpe formidable de Firpo sino un empujón el que tiró a Dempsey fuera del ring. Devuelto por algunos espectadores, se repuso en el segundo round, como para enviar a Firpo otras dos veces a la lona.

Video de la leyenda argentina, Luis Ángel Firpo, “Toro Salvaje de las Pampas”.

Esos once golpes abrumadores fueron sobrepasados una vez solamente, en la pelea que Vic Toweel y Danny O’Sullivan disputaron por el título allá por 1950. Naturalmente Dempsey, después de aquella pelea, cobró una reputación de figura heroica, que unos años después le permitió llevar a su casa más de medio millón de dólares obtenidos en exhibiciones de box, suma que ahora equivaldría a más de 10 millones.

Evidentemente la fascinación no disminuyó con la ferocidad de la pelea contra Firpo. El 23 de setiembre de 1926, Dempsey se enfrentó con Gene Tunney en el Sequicentenial Stadium de Filadelfia, ante más de 120 mil espectadores. Esto representaba la primera entrada en vivo que superaba el millón de dólares. ¡Y qué pelea vieron los fanatizados asistentes! Tunney terminó en el décimo round con el reinado de siete años y un día que tuvo Dempsey.

Un año más tarde sería la revancha en el Soldier Field de Chicago, ante un público menor al de Filadelfia: 104.900 personas. Dempsey manejó los primeros siete rounds. Pero Tunney sobrevivió a la cuenta regresiva hasta recuperarse y ganó nuevamente en el décimo round. Después de esa pelea, Dempsey se retiró inmediatamente del ring.

Su biografía cuenta que había nacido en Manassa, Colorado, un 24 de junio de 1893 con el nombre de William Harrison Dempsey y la sangre de un padre irlandés, por lo que también fue apodado “The Ireland”. Hacia el año 1914, con 22 años, Dempsey ya peleaba bajo el nombre de “Kid Blackie”, que cambiaría por el de Jack cuando su hermano mayor falleció. Ambos habían admirado a un campeón de peso mediano llamado precisamente Jack Dempsey, y al apropiarse del nombre esperaban que pudiera traerles una suerte similar a la del primer Dempsey. Y eso fue precisamente lo que ocurrió en el caso del joven William.

Tres años después, en 1917, apareció el manager Jack Kerns, quien puliría los poderes “en crudo” de Dempsey, hasta convertirlo en esa peligrosa máquina de pelear que fue. Desde ese entonces Dempsey se hizo popular como “El Pulverizador de Manassa”.

Su nocaut en el tercer round contra Jess Willard fue la primera muestra de lo que sería capaz de hacer. Dempsey era mucho más pequeño físicamente que su oponente. Aun así, ganó el título y el premio en dinero. Y los nocauts recién estaban empezando.

Cuando se retiró definitivamente del boxeo, en el año 1949, Dempsey había logrado reunir más de 10 millones de dólares. Y de los 40 nocauts de su carrera, 25 habían sido en el primer round. Regenteo su propio restaurante, donde había una gran foto de aquella caída del ring que le propinara Firpo. Una manera más de atraer turistas y sumar dinero.

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