Informe Especial de Emilio Vera Da Souza para Diario Jornada

El 18 de septiembre de 1947 fue creada oficialmente la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, conocida comúnmente como CIA, o más cariñosamente como “La Compañía”.

En esa fecha entra a regir la ley de seguridad, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos, siendo la más amplia agencia de inteligencia en el mundo y de su propia Comunidad de Inteligencia, encargada del espionaje con fuentes humanas y tecnológicas, además de acciones ideológicas subversivas, terroristas y hasta el asesinato de personas.

Cuartel General de la CIA en Langley- Virginia

La CIA tiene sus oficinas centrales en Langley (Virginia), a pocos kilómetros de la capital estadounidense, Washington D.C.
Sus empleados, por lo general, operan en las embajadas de Estados Unidos de todo el mundo.
Es la única agencia de inteligencia estadounidense que goza de independencia, pues solo debe rendir cuentas al Director Nacional de Inteligencia. Por el poder del que goza la agencia, ha llegado a ser considerada como un Estado dentro del Estado.

La CIA desempeña tres actividades principales: recopilar información sobre gobiernos extranjeros, corporaciones e individuos; analizar esa información junto a los otros datos recogidos por sus agencias hermanas; y proporcionar una evaluación sobre inteligencia para la seguridad nacional, para que así Estados Unidos enfoque correctamente sus políticas.
Se encarga de realizar o supervisar actividades encubiertas y otras operaciones tácticas.

Los ejecutores de estas actividades pueden ser miembros de la agencia, militares del ejército de los Estados Unidos u otros socios gubernamentales o privados.
Los presupuestos y el número de empleados de la CIA son información clasificada.

En 2013, último año del que se tiene registro, gracias a las revelaciones sobre vigilancia mundial de Edward Snowden, extrabajador de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional NSA se pudo conocer el presupuesto de las grandes agencias estadounidenses, incluyendo a la CIA, que para 2013 tenía a su disposición 14.700 millones de dólares y la integraban unos 21.575 empleados.

Esto la sitúa como la agencia de inteligencia con mayor presupuesto, superando a la NSA, en casi un 50%.

La agencia posee empresas en varios lugares de EEUU e incluso compra empresas vinculadas para prestar servicios se seguridad, inteligencia, desarrollo de tecnología, e invierte capital en empresas de fabricación de insumos informáticos, inteligencia artificial, laboratorios biotecnológicos y desarrollo de software y programación para espionaje y ciberespionaje.
Fiinancia y desarrolla tecnologías para luego ser utilizada de acuerdo a sus necesidades interés: aviones de reconocimiento, naves no tripuladas, satélites espías.

También, como lo muestran varias películas, desarrolla operaciones encubiertas paramilitares y posee divisiones específicas para la lucha contra el terrorismo u operaciones cibernéticas, como la Information Operations Center.

Documentos desclasificados por la propia CIA o revelaciones hechas por el Senado de Estados Unidos a través de los sucesivos Comités de Inteligencia demuestran que, a lo largo de su historia, la CIA ha planeado, intervenido, dirigido o ejecutado numerosos asesinatos e intentos de asesinato de importantes personalidades políticas, golpes de Estado, derrocamientos de gobiernos contrarios a las posiciones de Estados Unidos, entrenamiento y financiación de organizaciones terroristas o paramilitares, torturas, vigilancia masiva de individuos o secuestros selectivos.

Periodistas y medios de todo el mundo han publicado informes sobre violaciones a leyes de otros países e incluso leyes y acuerdos internacionales como las Convenciones de Ginebra.

También se le imputa la violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos al haber realizado experimentos en humanos en contra de su voluntad, haber cooperado en el tráfico de drogas con organizaciones criminales (caso Irán Contra, de financiamiento de la guerrilla contranicaraguense con fondos del narcotráfico), haber aplicado técnicas de interrogatorio mejoradas, haber cometido asesinatos selectivos como el de Osama Bin Laden, en algunos casos incluyendo el uso de drones.

Asesinato en directo de Bin Ladem

El 6 de junio del 2013, el analista Edward Snowden, puso al descubierto el amplio espionaje consumado por la CIA, la NSA y otras agencias de inteligencia, a través de las redes sociales, guardando datos en forma ilegal y utilizando esa información privada para cometer acciones ilegales. 

Gracias a esa revelación, la CIA quedó al descubierto de lo que negaba y así las personas vieron cómo sus derechos son violados diariamente

La CNN, publicó parte de un informe de la firma de seguridad cibernética Awake Security, donde afirma que había descubierto no menos de 111 extensiones falsas, de Google Chrome, capaces de tomar capturas de pantalla, robar credenciales de inicio de sesión y robar las contraseñas a medida que sus usuarios las escribían.

Esas extensiones puestas para engañar al público fueron descargadas más de 32 millones de veces. Funcionan para espiar a los usuarios y así realizan de ese navegador, vigilancia masiva ejecutada por las agencias de espionaje privadas y del Estado norteamericano.

Todos los sectores de la sociedad, servicios financieros, médica y organizaciones gubernamentales de cualquier país, son espiados para obtener información para influir en política, desiciones de negocios, militares y económicas.

Carcel en Guantánamo Bade de EEUU en Cuba. Presos sin procesos, acusados de terrorismo, sin juicio y sin abogados.

Awake Security, asegura que las extensiones fraudulentas comprometen muchos de los sistemas informáticos, y también vinculó la campaña de espionaje de la compañía israelí de alojamiento web, denominada Galcomm, que administra 250 mil dominios y allí encontraron unos 15 mil sitios utilizados para espionaje e intromisión en datos personales, correo electrónicos y redes sociales.

Google Chrome fue vinculado a ataques cibernéticos en el pasado. Por eso la empresa Google hizo público un comunicado donde expresa que, todas las extensiones del navegador marcadas por Awake, fueron eliminadas, con lo que puso en evidencia puso que efectivamente trabajan para los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos.

Las películas de Hollywood lo muestran sin tapujos, aunque con versiones romantizadas y edulcoradas pero es conocido que EEUU no tiene ningún empacho en meterse con la privacidad de personas, gobiernos y empresas. La confirmación definitiva son las comunicaciones secretas dadas entre los servicios de inteligencia de EEUU y sus embajadas, a los que tenemos acceso y pudimos conocer por medio de los cables filtrados por WikiLeaks, dirigido por Julian Assange, periodista perseguido, preso y maltratado por dar a conocer esa información.

En la Argentina se conocieron los detalles de las comunicaciones de la Embajada Norteamericana en Buenos Aires con Washington, y se pudo saber así que intereses perseguían y que políticos y periodistas pasaban información o trabajaban directamente para ellos.

Los detalles se pueden ver en los libros ArgenLeaks y PolitiLeaks, del periodista Santiago O´Donnell, quien tuvo acceso a todo el archivo de Assange.


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La participación de la CIA abarca, además, acciones directas en la política como fue el reciente golpe militar en Bolivia, denunciado por Behind Back Doors, que publico el listado de personal espía de la CIA participantes en el golpe contra Evo Morales.
En su denuncia afirma que entre los agentes más importantes de la CIA en La Paz, Bolivia, se destacan los generales bolivianos Williams Kaliman Romero, Yuri Calderón y Rómulo Delgado, quienes eran dirigidos por la Estación de la CIA en La Paz, a cargo de los oficiales norteamericanos Rolf Olson y Annette Dorothy Blakeslee, que se presentan como agregados asesores de la Embajada Norteamericana en La Paz. Ellos reclutado al oficial de la agencia de inteligencia de Argentina, AFI, en la capital boliviana, conocido con el nombre de José Sánchez, también participante en la operación del golpe militar.

Annette Dorothy Blakeslee, ya había participado en Nicaragua, y se presentaba como “médica” contratada por la USAID, agencia que da cobertura a las actividades encubiertas de la CIA especialmente en Latinoamérica.