La “Laguna de Llancanelo” con sus 40.000 hectáreas aproximadamente, marcó un verdadero hito ambientalista. Fue declarada “Reserva Fáunica Provincial” mediante decreto ley el 7 de enero de 1980, con la intención de proteger a uno de los lugares más importantes de Mendoza, donde habitan, se alimentan y reproducen distintas especies de aves acuáticas; motivo por el cual se la considera uno de los humedales más relevantes de Sudamérica

Por Jorge Sosa / Mendoza te cuenta

A partir de la ley 7824 que promulgara la Legislatura Provincial el 27 de noviembre de 2007, nuevas hectáreas fueron añadidas al área natural, ampliándose hasta alrededor de las 88.000 hectáreas; se fijaron los límites volumétricos a 600 m de altura y 600 m de profundidad, incluyendo de esta manera el espacio aéreo y gran parte de los sistemas de bañados provenientes de vertientes subterráneas. 

La “Laguna de Llancanelo”, se encuentra en el departamento de Malargüe ubicada a 60 km de la ciudad capital del departamento y al sur de la depresión conocida como “De los Huarpes”.

El nombre es de origen pehuenche y está compuesto por <<yanca o llanca>> que significa “piedra de cuarzo de color brillante” con la que los aborígenes construían puntas de flechas y <<nelo>> que denota “color verde azulado”, siendo este el tono característico de la laguna. Este espejo de agua, visto desde las alturas, asemeja la forma de una flecha de color verde azulado brillante.

Sus aguas son saladas por la salinidad del suelo y se alimenta principalmente del río Malargüe, como así también de los arroyos Carilauquen, Carapacho, los Menucos, Mocho y Malo, y de un importante flujo de aguas subterráneas.

Es conocida como “el reino de las aves acuáticas”, debido a la gran cantidad y variedad de aves que se encuentran en ella, estimándose un total de más de 150.000 ejemplares pertenecientes a 155 especies, de las cuales 25 son migratorias (según estudios realizados desde 1987 a 1995 (H. Soza-Multequina, Tomo 4, 1995), visitando la laguna mayoritariamente en primavera y verano.

En el área de la laguna habita “una de las poblaciones de flamencos más significativas del mundo”, alimentándose las mismas de plancton (conjunto de organismos, principalmente microscópicos, que flotan en aguas saladas o dulces) por medio de canales que tienen en sus picos, adaptados para conseguir este alimento. Entre ellos encontramos el “flamenco chileno” que posee una altura de 1,30 m. Otras aves que moran en estas aguas son el “cisne de cuello negro” que mide 1,20 m y se alimenta de plantas acuáticas, invertebrados e insectos y el “cisne coscoroba” que alcanza los 90 cm, dos de las diez especies de pato que viven en el lugar. La laguna en época de migraciones de aves, es el paso obligado de especies como los “playeritos rabadillas blanca y los playeritos anicolor” que arriban en primavera y permanecen en el área hasta finales del verano cuando emprenden el viaje de regreso a sus sitios de nidificación en el lejano hemisferio norte.

En la periferia de la laguna se pueden ver diferentes tipos de nidos, con características desiguales, de acuerdo a la especie a la que pertenezcan; lo que lleva a ver nidos sobre matorrales, donde habitan “las garzas” y sobre el piso, donde se resguardan “patos y chorlos”; también pequeños conos de barro donde residen los flamencos y plataformas de vegetación acuática de “las gallaretas”. Otras aves como las “cigüeñas, taguas, macaés, peuquenes, bandurrias, cuervillos de la cañada, gaviotines, teros reales, chorlos”, coexisten en esas aguas, además de las especies consideradas en extinción como la “parina chica o flamenco de james y la gaviota chica”

La importancia de Llancanelo, llevó a la presencia constante de guardaparques posibilitando el control de la caza y la pesca furtiva, frecuentes antes de la creación de la Reserva.

La “Laguna de Llancanelo” y sus inmediaciones son consideradas un “sitio Ramsar”, es decir, que están protegidas por la “Convención relativa a los humedales”, de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas. Este convenio se firmó en la ciudad iraquí de Ramsar en 1971 y fue puesto en vigencia cuatro años más tarde.

Camino a la laguna, podrá observar distintos volcanes, entre ellos el “Malacara”. Además, podrá apreciar diferentes especies autóctonas de animales como “choiques, zorros, liebres, pichiciego” y formaciones rocosas de antiguos derrames de lava. Podrá realizar caminatas, cabalgatas. Se sugiere, llevar abrigo y víveres, un buen par de binoculares y una máquina fotográfica para disfrutar el día. 


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