Dra. Emilia Raimondo (profesora e investigadora de la Universidad Maza y de la Universidad Maza, presidente actual del Capítulo Argentino de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición): “Consideraciones para la reglamentación en Argentina”.

El viernes 18 de septiembre se desarrolló un foro internacional sobre etiquetado nutricional frontal de alimentos, una temática en auge en nuestro país en la búsqueda de brindar más información a los consumidores para que éstos puedan optar por una alimentación más saludable.

Durante el evento, que tuvo lugar vía Google Meet, cuatro relevantes expositores disertaron sobre distintos temas. A continuación, se destaca una serie de textuales referidas por cada uno de ellos para tomar contacto con un tema tan importante y apasionante nada más y nada menos que en la voz de sus propios protagonistas.

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“En Argentina el Ministerio de Salud junto con los ministerios de Ministerio de Agricultura y Desarrollo Productivo han reactivado el proceso para la adopción de un modelo de etiquetado frontal de alimentos, algo que comenzó a trabajarse allá por 2016. Actualmente el tema se está abordando en la Comisión Nacional de Alimentos e, incluso, en el Subgrupo de Trabajo nº3 del Mercosur”.

“El etiquetado frontal es una herramienta que permite visibilizar de manera clara, concreta y simple el valor nutricional de los alimentos y bebidas que se venden envasados, declarando -según los modelos- el exceso o contenido elevado de nutrientes críticos o destacando la presencia de aquellos que se consideran esenciales”.

“Los argentinos tenemos un problema verdaderamente severo de brechas o desequilibrios dietarios. Mucho más gravosos en el sector de la población en condiciones de pobreza y en especial en los niños y niños pobres”.

“La relación de unidades de alimentos esenciales como hortalizas, frutas, legumbres y lácteos respecto a harinas refinadas es de 10 a 1 en una alimentación saludable y de 15 a 1 respecto de productos con azúcares agregados. Nosotros hemos comprobado que en nuestro país es de 1 ½ a 1. Esto responde a tres cuestiones: comemos solo un tercio de los alimentos esenciales, nos excedemos en harinas refinadas (pan; pizzas, empanadas, tartas; fideos; harinas; arroz; galletas dulces; facturas) y el exceso de azúcares añadidos (gaseosas y jugos; mate dulce; galletas dulces; facturas; mermeladas y yogures endulzados)”.

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“Ese es el orden que deberíamos atender a la hora de configurar un diagnóstico sobre nuestros patrones alimentarios y el camino que tenemos por delante si queremos mejorar la dieta de la población. Sin embargo, las decisiones gubernamentales que se vienen anunciando solo ponen el acento en la adopción de un modelo de etiquetado frontal cuya única lógica parece ser la discriminación masiva de alimentos por su mera condición de ser procesados, independientemente de su perfil nutricional y prácticamente sin ninguna medida sobre el primero y el segundo de los desequilibrios”.

“Nuestra ley mandata al Ministerio de Salud a establecer límites de energía, sodio, grasa saturada y azúcares en los alimentos, regulando el etiquetado frontal con el mensaje alto en… Además de prohibir la publicidad en menores de 14 años y mejorar el entorno alimentario escolar prohibiendo la venta y promoción de alimentos que superen los límites establecidos”.

“Nosotros llevamos ya 4 años trabajando con alimentos sólidos y líquidos y tenemos algunas excepciones con los alimentos de origen natural (leche, aceites, miel, frutos secos, sal), alimentos que se venden a granel, alimentos para regímenes especiales, suplementos y alimentos para deportistas y edulcorantes no calóricos”.

“Nuestra ley se basó en que la decisión de compra informada incide en el bienestar familiar y el mensaje es que un alimento sin sellos o con menos sellos es un alimento más sano”.

“¿Cuáles fueron los alimentos más perjudicados en Chile? Aquellos que se vendían como saludables pero que ahora contienen sellos. Por ejemplo, algunos productos con avena ahora tienen el rotulo de “Alto en azúcares”, “Alto en calorías” y “Alto en grasas saturadas”.

“Todos nuestros estudios indican que alrededor de un 90% lee el etiquetado frontal, más allá de que después elija comprar o no el producto, debido a que otros factores también inciden, como el precio, el sabor, etc. La ley tuvo un respaldo del 78% a dos años de su implementación, posicionando al país como referente en la materia”.

“Quizás hay una brecha de conocimiento que falta cubrir respecto de que la población entienda qué significa que un alimento sea rico en grasas saturas o en sodio, cómo influye en su salud”.

“Por otra parte, ha habido una alta reformulación de alimentos, especialmente en calorías y azúcar, reduciéndose su consumo”.

“Uno de los grandes problemas que ocurrió con la ley es que sobreexpectativa de los cambios conductuales de la población y de que iba a haber descenso de peso. Esos cambios muy posiblemente no sean rápidos y precisen del paso de generaciones”

“Muchas veces hacemos referencia a lo ultraprocesado, pero es un término que no está legislado y cada vez que nos referimos a él en el mundo lo hacemos de formas diversas. Sería bueno delimitar su significado”.

“Todos sabemos que tenemos una pandemia mundial de obesidad y Argentina no escapa a ello. Hay un 67,9% de la población con exceso de peso, entre la cual un 33,9% presenta obesidad. Consumimos un exceso de carne, de bebidas azucaradas y somos el país que más galletas come”.

“Los precios de las frutas y vegetales son realmente increíbles. Dudo que una persona de escasos recursos pueda acceder a ellos. Por más que digan que las Guías de Alimentación para la Población Argentina (GAPA) indican que la mitad del plato debe ser de frutas y verduras, si no empezamos por una ley real de subsidio a los vegetales eso no va a suceder nunca”.

“De cada 10 personas 1 o 2 consideran y utilizan la tabla nutricional. Nos falta educar a la población y a los niños en la escuela”.

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“El documento del Ministerio de Salud está presentado por umbrales, donde yo tengo límites específicos. Por ejemplo, yo tengo la composición química de un alimento y se fija la línea de corte en 5g de azúcar cada 100g de producto. Si me da 4,8 no le pongo sello; si me da 5,1 le pongo sello y si me da 50g también le pongo sello. Uno imagina que si vamos a buscar que sea saludable tiene que poder diferenciarse porque si no pareciera que lo haríamos solo para cumplir con el etiquetado”.

“Yo creo que la propuesta no está mal, pero está muy sesgada hacia los sellos de advertencia porque consideran que son lo mejor, con lo que no estoy de acuerdo. Es necesario que se nos indique cuan saludable es el alimento”.

“Vengo impulsando este proyecto desde que asumí como senadora nacional en el 2016. Le agradezco a la Universidad Maza porque desde un primer momento estamos trabajando en conjunto y están colaborando con la comisión de salud del senado a través de sus docentes y alumnos”.

“Estamos en ese proceso de construir la mejor ley posible y la idea es construirla entre todos. Ahora está en la etapa de asesores, pero la idea es escuchar a las diferentes organizaciones que vienen trabajando hace tantos años el tema”.

“Más allá de hablar de la parte nutritiva me gustaría destacar el derecho a la información que tienen los ciudadanos y el deber que tenemos de garantizárselo. Estoy convencida que debe ser acompañado con educación a los padres, niños y adolescentes”.

“También hay un eje novedoso que tiene que ver con el cuidado del medioambiente y también tiene que ver con la alimentación saludable”.

“Por otra parte tenemos que hablar de la soberanía alimentaria y el derecho que tiene la ciudadanía de definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos”.

“Uno de los desafíos más importantes que tiene la Argentina y los estados tiene que ver con la cadena distribución y comercialización de los productos frescos más que con lo referido a los subsidios”.

“La mejor noticia que tenemos es que hay una decisión del estado nacional de avanzar en el etiquetado frontal de alimentos. Lo más arduo está en las negociaciones en el Mercosur, donde tenemos que llegar a una puesta en común”.

“En el Senado de la Nación hay por lo menos 5 proyectos de ley sobre el tema, dos son de mendocinos”.

“Buscamos hacer una ley lo más detallada posible para beneficiar a una reglamentación y aplicación más certera y cercana en el tiempo”.

La actividad contó con la participación del rector de la Universidad Maza, Prof. Méd. Daniel Miranda y la decana de la Facultad de Ciencias de la Nutrición, Esp. Cecilia Llaver. La coordinación y moderación fue realizada por el área de Extensión de dicha unidad académica, a cargo de los licenciados Lourdes Sánchez y Pablo Mezzatesta.

“La educación alimentaria es la clave, más allá de que haya o no sellos de advertencia, para mejorar la calidad de vida de la población argentina, desde el momento de la concepción y teniendo en cuenta los primeros 1000 días críticos de la vida”, ratificó la Esp. Llaver para cerrar el evento, antes de que se respondieran las preguntas de los participantes.

La grabación del evento se encuentra disponible en el canal de YouTube de Somos UMaza.



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