El equipo de Gestión de la Universidad y toda la comunidad que la integra reconocen las actitudes y aptitudes del equipo de salud integrado por bioquímicos, farmacéuticos, médicos, kinesiólogos, nutricionistas, terapistas ocupacionales, musicoterapeutas, veterinarios, enfermeros, técnicos, acompañantes terapéuticos, personal administrativo, etc., ante la difícil situación que vive nuestra provincia, nuestro país y el mundo entero generado por el SARS-CoV-2 causante de COVID-19.

En momentos en los que nos encontramos con un incremento de la circulación comunitaria y de los contagios, con repercusión directa en el funcionamiento del sistema sanitario, sus acciones son verdaderamente heroicas, tanto de los que se encuentran a cargo del primer nivel de atención como de los que deben contener los casos de extrema gravedad en terapias intensivas. Todos ellos han demostrado una gran capacidad de trabajo, vocación y pasión por el cuidado de la comunidad a cargo, un compromiso que merece no solo nuestro reconocimiento sino nuestro afecto y respeto.

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Ante las circunstancias que vivimos cotidianamente, más que nunca merecen nuestro apoyo incondicional, nuestros aplausos. Ellos muchas veces en la soledad que impone la pandemia ganan y pierden verdaderas batallas en el proceso de salud-enfermedad, con la inmensa carga física, emocional y social que ello significa.

Nosotros, como formadores de muchos de estos integrantes del equipo de salud, tenemos la obligación de hacer reflexionar a la población para que entienda que contra este virus debemos extremar las medidas preventivas, fortaleciendo el aislamiento y el distanciamiento social, las medidas de higiene, el uso de barbijos, la responsabilidad individual en los comportamientos comunitarios. No puede primar el individualismo cuando el sistema sanitario público, tanto estatal como privado, podría colapsar.

Somos una sociedad responsable: es el momento de demostrarlo ayudando a nuestras autoridades sanitarias a que se cumplan las normativas de prevención de enfermedades y, sobre todo, de promoción de la salud. Esos profesionales, que a diario también arriesgan sus vidas y la de sus familiares, nos necesitan haciéndonos cargo del cuidado de cada uno de nosotros y del entorno en que nos toca vivir.

La respuesta ha sido asistencial, preventiva, eficaz y humanitaria. Debemos reconocer la participación proactiva de grupos de científicos comprometidos con investigaciones terapéuticas y de implementación de vacunas. Nunca como ahora hemos entendido que la educación, la salud, la ciencia y la tecnología deben ser prioridades en las políticas de estado.

La resiliencia demostrada por la sociedad también debe validarse, sin embargo, necesitamos aún un mayor esfuerzo ante un agente agresor cuyo comportamiento no tiene suficiente evidencia científica y por lo tanto debemos actuar con la mayor previsión posible.

Debemos agradecer a quienes tienen la responsabilidad de gestionar la salud en momentos extraordinarios y excepcionales, a los protagonistas de esta verdadera lucha: los profesionales de la salud y todo el personal de apoyo relacionado, quienes nos dan esperanza, optimismo, solidaridad y fortaleza para alcanzar la nueva normalidad hacia la que vamos inexorablemente, con una clara resignificación y reconstrucción de la educación, la ciencia y la salud.

Comparto el lema de nuestra Universidad ante la situación de pandemia: “Cuidarse ahora, para reencontrarse pronto”.