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Historia Del Boxeo: Capítulo I

19/12/2020 18:00

Los orígenes

Los hombres luchan con los puños desde el mismo día en que comenzaron avivir en comunidad. Esta forma de defensa, junto a las piedras y las mazas paraprotegerse de los peligros, siguieron utilizándolas para abrirse paso a travésde los milenios que separan su condición de salvaje del período en el cualsurgen las civilizaciones primitivas.

Unas excavaciones efectuadas en Knosos, en la prehistórica isla griega de Creta,foco de civilización sobre el Mediterráneo, demostraron que 4 mil años antes deCristo ya se habría conocido una forma rudimentaria de boxeo. Lo mismo puededecirse de Homero, cuyos poemas, que se cantaron hace 3 mil años, contienenreferencias a ese deporte, por lo que se supone que los hombres han luchado conlos puños desde el primer día en que comenzaron a vivir en sociedad. Y que la“pvgmaquia”, o el pugilato, adquiere carta de su existencia en Atenas, y se leatribuye al Rey Tesus de Grecia, cuando es incluido en los Juegos Olímpicos delaño 688 antes de Cristo, donde Onomastos de Smirna será el primer campeónoficial que registre la historia, y una simple corona de olivo, su únicopremio, retribución y bolsa.

Otro gran campeón de lucha fue Milonas de Krotón (Sicilia) fue uno de losatletas más famosos del mundo antiguo. Se dice que tenía fuerza sobrehumana yque una vez, en Olimpia, levantó a un toro en sus hombros y después lo arrojóal suelo, frente a los sacerdotes, para que lo aniquilaran. Fue declaradoganador en lucha y pugilismo, seis veces en Olimpia y muchas veces más en losJuegos de Pythia, Nemea y Isthmia. Estos fueron algunos de los más aclamadosluchadores.

También se sabe que, como antecedente, pelearon dos grandes atletas deaquella época como fueron Creugas vs Demóstenes. Cabe señalar que no habíanúmero de rounds hasta que hicieron un trato. Comenzaron la pelea y Creugasgolpeó a Demóstenes hasta el cansancio. Demóstenes le dio un golpe fatal aCreugas y lo mató, pero como no estaba validado ese golpe en el plexus sedeclaró vencedor a Creugas, aun después de muerto.

Pero para que quede constancia de la importancia y el tipo de practicantes del pugilato en la época clásica nos acercaremos a un personaje lo suficientemente importante y conocido.

Hablamos de un joven. Su padre era Mnesarco, rico joyero fenicio y su madrePitia, de noble familia griega, por lo que este joven tuvo una refinadaeducación y fue alumno de Tales de Mileto. Se sabe que a los 18 años participóen los Juegos Olímpicos y que ganó todas las competiciones de pugilato. Estejoven se llamaba Pitágoras… El boxeo era de todos y su práctica era motivo deorgullo para los púgiles, fueran quienes fueran.

Los contendientes pasaban un entrenamiento de nueve meses y eran seleccionadosen una especie de eliminatorias. Al contrario que en otras disciplinas, casisiempre los púgiles estaban sólo dedicados al pugilato, ya que se entrenabancon más dedicación que los demás atletas por la nobleza y rigurosidad deportivade esta modalidad. Doce días antes de los juegos llegaban a la ciudad. Una vezallí eran recluidos en un campamento de entrenamiento anexo a la palestra,donde un estado psicológico de misticismo se iba adueñando de ellos para lacompetición.

Para la preparación del boxador se utilizaban sacos o bolsas similares alos actuales llenos de arena o semillas; se denominaban Khórycoi y se usaronguantes así como “sparrings”. También realizaba ejercicios con la propia sombray con andriantes u hombres estatua, que recibían golpes con proteccionesdurante los entrenamientos.

No había categoría ni de peso ni de tamaño y ciertamente  estaba reglamentado. Se sabe que había unaamplia gama de golpes y con una técnica preestablecida, juego de piernas,fintas, defensa. El día de combate los boxeadores tomaban un desayuno formadopor zumo de naranja, pan, huevos, higos y miel. El combate comenzaba cuando elsol era más ardiente, para comprobar las cualidades físicas de los púgiles. Lasuperficie del ring era de arena y estaba limitada por los propiosespectadores. Además, la zona utilizada para el combate sería reducida, ya quese consideraba un acto de cobardía si el boxeador cedía terreno a su rival. Laspeleas transcurrían hasta que uno de los dos reconocía la derrota levantando eldedo índice, o se caía y no continuaba la lucha. No había lo que hoy conocemoscomo asaltos; era una pelea de comienzo a fin y de duración variable.

En competición, eran permitidos los golpes en cualquier parte del cuerpo.Agarrar, luchar o los golpes a los genitales eran considerados antideportivos,por lo que se castigaba a los infractores.

Dichas peleas podían durar muchas horas, ya que la importancia residía enno recibir golpes y soportar el tiempo necesario para vencer.

La guardia se llevaba con el brazo izquierdo flexionado y pegado al troncoy el brazo derecho se lanzaba por arriba y por abajo.

Los púgiles se cubrían las manos y los antebrazos con cintas de cuero debecerro, sobre la cual enrollaban un vendaje desde las manos hasta los codos.Este tipo de guantes se denominaba spahira, y dentro de ellos colocabanpequeñas bolitas de cuero cubriendo los nudillos para infligir un daño mayor aladversario. Dichas tiras de cuero se denominaban melichai o storphia. Desde elsiglo IV a C fueron reemplazadas por guantes conocidos como oxeia himantes, concorreas que envolvían por fuera y aseguraban a los brazos; los dedos siempresobresalían de los guantes. Los atletas podían protegerse las orejas con unaespecie de orejeras conocidas como epitodes.

A veces las finales se realizaban a puños desnudos. Los atletas boxeaban enaquel entonces, totalmente desnudos, rociados en aceite corporal que sequitaban al terminar con una espátula curvada llamada estrigilo. Luchaban bajoun estricto código de honor.

Los primeros pugilistas griegos fueron atletas que no practicaban eldeporte por interés económico; eran aficionados en el verdadero sentido de lapalabra. Y dejaron de serlo para alquilarse, cuando el lujo y la riquezaaparecieron en la sociedad. No obstante, hasta esos momentos los protagonistasdel boxeo eran con frecuencia esclavos especialmente entrenados.

La historia del boxeo discurre por senderos diferentes de los de lahumanidad. Por eso el boxeo como deporte o espectáculo se desarrolla cuando loshombres han evolucionado lo suficiente como para rodearse de una mayorseguridad física y económica, que les permitirá dedicar su tiempo de ocio adistracciones como los deportes y torneos atléticos.

El boxeo llega al antiguo Imperio Romano desde Grecia. Más que un deporteera una atracción de gladiadores que sólo ponían en práctica los esclavos o losprisioneros de guerra. En dicha atracción los púgiles usaban el cestus, un tipode guante metálico con clavos y cuchillas que mutilaban e incluso mataban a sucontrincante. Aun llegaron más lejos al incluir en los guantes una espuela debronce que llamaron myrmex (despedazador del miembro). Dichos “guantes”llegaban a pesar hasta 3 kg y no tenían otro cometido que infligir el máximo dañoal rival.

El boxeo, que en sus tiempos heroicos se había practicado con los puños yel torso desnudo y sin una duración establecida, por la intención y el modoparticipará en la Italia imperial de las crueldades del circo romano. Y comoocurriría en la última época de Grecia, la recompensa ya no será la corona deolivo sino la propia vida. Porque como los gladiadores y otros luchadores delos espectáculos circenses de Roma, los protagonistas esclavos serán obligadosa luchar hasta su muerte o la del adversario.

Cuando la estrella del Imperio de los Césares sucumbe con la invasión delos bárbaros germanos, el boxeo correrá la misma suerte. No sólo por la faltade esclavos y lo costoso que resultarán esos espectáculos, sino porque elcristianismo y la Iglesia, que asumirán todo el poder, reprobarán la crueldadde semejantes diversiones.

Desde entonces y por cientos de años –desde el siglo I al XVII–, el boxeodejará de existir como deporte y espectáculo de masas. Debido también a qué enla Edad Media, y con el dominio de la Iglesia de Roma en toda Europa, aquellostorneos serán personales, incruentos y protagonizados no ya por plebeyosesclavos sino por nobles caballeros que preferirán la espada o la lanza a lospuños.

Recién con la aparición de las ciudades modernas se registrará elresurgimiento del boxeo. Será en Londres, la gran metrópolis portuaria, desdedonde se extenderá por el mundo. ¿Y por qué Londres y no la vecina París, porejemplo? En primer lugar, por el rompimiento de relaciones de Inglaterra con elVaticano, cuyos poderes y prohibiciones desconocerá. Y, en segundo lugar, porlo abigarrado y agresivo del populacho de las orillas del Támesis, que desdelas barriadas miserables acudía a merodear en el puerto de mayor tráfico deEuropa. Esos cuatro elementos, el político, el espiritual, el económico y elsocial, fueron los que debieron unirse para romper la veda que durante 16siglos pesó sobre el deporte del pugilismo y su progreso.

Lo histórico es que a principios del siglo XVIII la práctica del boxeo yaha cundido y se ha hecho popular en toda Londres, como medio de defensapersonal, arte de ganarse la vida entre los más necesitados y “divertimento” delos más ricos. Porque ya hacia 1680 el duque de Albemarle organizó un juego apuñetazos, en su nueva casa de Essex, entre su carnicero y su mayordomo.

El primer campeón del mundo de los pesos pesados reconocido fue el inglésJames Figg, que peleaba, con los puños desnudos, con cualquier hombre blancoque lo desafiara. Tuvo su propia academia, donde enseñó el noble arte.

La academia de Figg ganó mucha publicidad y consiguió cambiar la mentalidadde la gente sobre este deporte, que comenzó a sumar seguidores.

James Figg fue una persona clave en la historia de este deporte. Nuncaperdió y fue considerado campeón de Gran Bretaña. Se retiró en 1730.

Fue así como el boxeo, brutal aún, fue adquiriendo importancia en otrosmuchos anfiteatros que se abrieron. Entre ellos el Totenham Court Road deLondres, de un tal Jack Broughton, que peleaba regularmente en su propioescenario y que con el tiempo pasaría a ser considerado “el padre del boxeomoderno”. ¿Por qué? Porque apesadumbrado por la muerte de George Stevenson, acausa de los golpes que le infligiera, Broughton tomó conciencia de lanecesidad de humanizar esa lucha, es decir de reglamentarla. Porque más que uncombate deportivo era una riña sucia y sangrienta, donde los púgiles, además depelear sin guantes, utilizaban también los codos, los pies y toda clase deartimañas.

El reglamento de Broughton vino a revolucionar el boxeo, transformándolo depoco menos que una carnicería en un pugilato deportivo entre dos profesionales.Publicado en 1743, definía las condiciones por la que debía regirse un combate,a puñetazos exclusivamente, y la conducta que debían observar los boxeadores.

Tan acertadas resultaron estas reglamentaciones que tuvieron aceptación yvigencia nada menos que durante cien años.

A lo largo de varias generaciones los estilistas más notables seríaningleses, e Inglaterra el lugar adonde acudirían los púgiles de otros paísespara lograr el reconocimiento del público: los vecinos irlandeses, pendencierospor naturaleza, serán los primeros en acudir a Londres, y también americanos delos Estados Unidos, entre ellos dos que se destacaron poderosamente, BillRichmond y Tom Molineaux, además de negros y esclavos. Ellos nos servirán paraintroducirnos en dos temas más que interesantes, como la aparición del boxeadornegro, por un lado, y los orígenes del boxeo en los Estados Unidos por el otro.Más adelante, les dedicaremos el espacio que como precursores se merecen.

En 1867, cuando los “Camaradas de John” (por John Chambers, presidente delAmateurs Athletic Club) redactaron las reglas nuevas. El reglamento se publicóbajo el patrocinio del marqués de Queensberry, cuyo nombre siempre se haasociado a ellas.

En aquel tiempo se acostumbraba recurrir, para editar un libro o una obrade arte, al padrinazgo de un personaje distinguido, como lo era John SholtonDouglas, octavo marqués de Queensberry, que había heredado su título diez añosantes de la publicación del reglamento conocido por su nombre desde 1867. Estasreglas, que vinieron a sustituir, no a las de Broughton redactadas más de un sigloantes sino a las London Price Ring –“reglas del pugilato de Londres”, escritasy revisadas entre 1840 y 1853–, son un testimonio colectivo de la importanciaque aquella actividad deportiva ya había cobrado.

El código de Queensberry, como pasó a llamarse, que revolucionó el boxeo ysería la base de su reglamentación, descansaba sobre cuatro principios firmescomo pilares, que fueron: pelea con guantes, la eliminación de la lucha, laduración de tres minutos por asalto y el aumento a un minuto del descanso entreasalto y asalto. Fue así quedando atrás la época de los “bare knuckles”(combate sin guantes), e imponiéndose el que se llamaría boxeo científico. Sinembargo, como toda innovación intelectual en usos y costumbres arraigados en elpueblo, las reglas de Queensberry tardaron un buen tiempo en ser aceptadasuniversalmente.

Se trataba de doce cláusulas o condiciones que cambiarían radicalmente eljuego del boxeo. Por ejemplo, la división de los púgiles por su peso, novedadque adoptó e impuso el National Sporting Club de Londres allá por 1909, esdecir, más de 40 años después de publicado el código de Queensberry, que noobstante ya había regido el primer campeonato del mundo. Este se disputó en laciudad norteamericana de Nueva Orléans el 7 de septiembre de 1892, cuando JamesCorbett le arrebató al gran John Sullivan el título de los pesos pesados queostentaba.

No obstante, otras crónicas señalan que el primer título reglamentado poraquel código se disputó un 30 de julio de 1884, entre el irlandés Jack Dempseyy el norteamericano George Fulljames. Siete años después, un canadiense, GeorgeDixon, se convirtió en el primer hombre en ganar dos títulos mundiales endistintas categorías. Y en 1903, Bob Fitzsimmons completaría una trilogía aladjudicarse los títulos de peso mediano, peso pesado liviano y peso pesado. Asíllegó a ser el primer hombre en alcanzar esa hazaña. Cuatro años después,Eugene Corri, de Gran Bretaña, se convirtió en el tercer hombre dentro delring, porque sería el primero que arbitraría una pelea como “referee”.

Eventualmente, el advenimiento de la radio y la televisión contribuyeron ala enorme popularidad del deporte de los puños, en el que ya es común pelearpor varios millones de dólares.