Pasaron 17 años de la desaparición de Sergio Avalos, estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Comahue. Este mes, por primera vez, declararon en la causa el padre y la hermana.

Durante años, la familia de Sergio Ávalos peleó contra la inacción de la causa por parte de la Justicia Provincial. En el año 2014 pasó a la Justicia Federal. Y recién en septiembre del 2020 el padre Asunción Ávalos y la hermana Mercedes, declararon en la causa.

La Izquierda Diario conversó con Mercedes Ávalos que habló de Sergio su vida en Neuquén, sus proyectos y los avances de la causa después de 17 años.

“Sergio es un chico tranquilo, sonriente, muy tímido con desconocidos”, así describió Mercedes a su hermano. Contó que su familia es de Río Negro y se mudaron a la localidad de Picún Leufú donde nació Sergio. El anteúltimo de los hermanos, cuando terminó la secundaria se mudó a Neuquén para estudiar contador público.

A los meses de llegar recibió una beca y luego de vivir con un hermano se mudó a la residencia universitaria. “Sergio siempre fue de llevarse bien. Sé que ahí tuvo que acostumbrarse a convivir con otros compañeros, que no conocía. Porque son chicos que vienen del interior a vivir ahí”.

A Sergio le gustaba la carrera. “No le costó mucho porque la llevaba muy bien. El poco tiempo que estuvo, las materias, tenía todas aprobadas”.

Mercedes explicó la situación de la causa. Por primera vez quedaron plasmados sus testimonios en la causa por desaparición forzada y no por búsqueda de paradero como estaba caratulada por la Justicia Provincial. “Desde el primer momento tendría que haber estado por desaparición forzada. Lamentablemente tuvieron que pasar más de 10 años para que alguien dijera, escuchara lo que nosotros veníamos diciendo”.

“Por 10 años se lo estuvo buscando a Sergio. No se buscaba a ningún culpable ni se acusaba a nadie. Lo que nosotros decíamos desde un principio y lo seguimos diciendo es que Sergio ingresó al boliche. Pero del boliche no salió. O sea que los responsables son los que estaban custodiando el boliche y los mismos dueños”.

Mercedes denuncia irregularidades en la investigación. Falta de reserva de las pruebas. No hay un ADN hecho. De “casualidad” se cortó la grabación de las cámaras del boliche 15 minutos antes de que Sergio y sus compañeros ingresaran. “Todas las versiones eran, querer descartar lo del lugar, como que Sergio había salido del boliche. Me acuerdo que también había una vendedora de diarios, que tenía el auto amarillo, como si fuera un taxi que declaró que Sergio le había ido a preguntar si era taxi para que lo acercara. Que lo habían visto en Chos Malal, en Mendoza, en unos barrios ahí atrás del boliche, en la calle durmiendo” entre otras desinformaciones para encubrir a los responsables.