Nos dan bronca una serie de dificultades que encontramos en nuestro andar cotidiano

Por Jorge Sosa, Redacción Jornada

Echar bronca es buscar pelea (no es lo mismo que declarar la guerra ni hacer la guerra, no aplica entre naciones sino entre individuos).

El DRAE la presume latín vulgar “bruncus”, traído por los godos como una combinación de “broccus”=broca, y “truncus”, tronco; “palo puntiagudo”.

Puede ser una riña o discusión, fuerte, bien subidita de todo entre dos o más personas, o la reprensión  autoritaria y severa de desaprobación que se le hace a una persona a causa de su actuación o comportamiento.

Vendría siendo como un enojo de envergadura que se manifiesta de diferentes formas, una forma de violencia con algo o alguien o con nosotros mismos cuando las circunstancias así lo admiten.

Recuerdo la canción de Pedro y Pablo, “La marcha de la bronca” y encuentro en ella resumido nuestro estado de ánimo en esas circunstancias.

Nos dan bronca cosas menores y mayores. Sentimos bronca porque no pudimos hacer algo como ver un partido de fútbol, pero también podemos sentir bronca habidas con alguien por algún hecho cometido que nos afecta.

Sentimos bronca cuando el auto no anda bien, cuando dormimos mal, cuando hemos perdido algo, cuando se nos corta el agua caliente justo que nos estamos bañando. Son infinitas las posibilidades de que algo así provoque nuestra bronca.

Pero también la diferencia con un semejante, ya sea por su pensamiento o su acción que dispara esta andanada de epítetos que uno suele utilizar cuando tiene bronca.

Viene de nosotros y muchas veces es incontenible, entonces se alteran todos los valores de nuestra sensibilidad y respondemos no con inteligencia sino con bronca.

Tiene sus sinónimos: rabia, enfado, odio, enojo, disgusto, pero en definitiva es un estado alterado de nuestra conducta que nos saca de nuestra forma de ser habitual.

Podemos contenerla si pensamos con raciocinio, si analizamos la situación y nos damos cuenta que no es para tirarnos de los pelos sino una circunstancia que al pasar nos rozó.

Generalmente es una circunstancia particular que le acontece a una persona, porque ¡Ay! Cuando la bronca es de un pueblo pueden a llegar a cambiar todas las estructuras de una nación. Ejemplos hay suficientes a lo largo de la historia y todos conllevan a enfrentamientos que hacen estallar la bronca de los que son mandados en contra de los mandantes. Los enojos colectivos suelen trasladarnos a acciones de violencia entonces se desarman todas las estanterías de los gobiernos de turno.

Ocurrió con De la Rúa, ¿Lo recuerdan? El pueblo se cansó de tanta bronca y salió a protestar con un saldo lamentable de víctimas de las manifestaciones, pero la bronca popular, hizo que el entonces presidente escapara en un helicóptero.

Hoy tenemos bronca por lo que estamos soportando, pero no todas las broncas son iguales, no es lo mismo la bronca de aquel que perdió un millón de pesos en sus negocios, que la bronca del pobre tipo que no tiene qué llevarle de comer a su familia.

La bronca puede aparecer en cualquier momento. Cuidado deben tener aquellos que son alcanzados por el viento de la bronca.

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