Jorge Sosa CONTRATAPA Miercoles, 8 de Enero de 2020

Pichí y popó

Por Jorge Sosa

Miercoles, 8 de Enero de 2020
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Miercoles, 8 de Enero de 2020 | Por Jorge Sosa

Uno tiene que realizar sus actividades fisiológicas todos los días, es una tarea que no puede postergarse por más importante que sea el asunto que estamos tratando.

Pichí varias veces por día, popó, una vez al menos. Y cuando llega la hora, cuando el interior manda el mensaje de que ha llegado el turno de descomer, debemos cumplir con la obligación sin ninguna posibilidad de postergarla, porque eso puede significar situaciones difíciles de resolver y de explicar.

Para estos menesteres el lugar indicado es el baño de nuestra casa; habrá baños mejores, pero para nosotros no hay baño como el de nuestra casa. Uno se siente y se sienta cómodamente en un paisaje que ya conoce hasta en el menor de los azulejos y le resulta propicio, hasta diría que lo ayuda en las actividades.

Pero hay momentos en que las ganas aparecen en los  momentos menos inoportunos: cuando uno está dando una conferencia, cuando está en el medio de una reunión donde se tratan asuntos verdaderamente importantes, cuando está dando misa, cuando anda en un micro atestado de gente y uno no puede andar pidiendo lugar entre un maremágnum de piernas para hacer sus necesidades.

Entonces, con algo de desesperación busca un baño cercano, el que sea, aun el más descuidado, no importa, lo importante es hacer sin ser observado, tener un cubículo donde cumplir la tarea lo más dignamente posible.

A veces la necesidad se va anunciando leve pero crecientemente y uno tiene la oportunidad de planificar la acción, calculando que como vienen los intestinos llegará fácilmente a un baño. Pero hay veces en que la catarata se desata súbitamente y entonces uno entra en período de urgencia y no sabe cómo resolver el problema, aunque, invariablemente deberá resolverlo, entonces aprieta los cachetes de tal forma de contener el torrente que exige ser evacuado de una manera rápida y segura.

Un problema se da cuando uno encuentra un baño en esta situación in extremis y se desembaraza de las pilchas de una manera abrupta y cuando está concentrado en la tarea y la necesidad está dejando de serla, se da cuenta de que en el baño no hay papel.

Y uno no puede andar gritando ¡Papel! En una confitería céntrica y paqueta, no queda bien. Es entonces cuando se da cuenta de su falta de previsión porque siempre es bueno llevar a mano algún trocito de papel para estos menesteres. Las mujeres son mucho más previsoras en esto, hasta pueden llevar un rollo entero de papel higiénico en sus carteras, entonces superan el inconveniente con solvencia.

En cambio el hombre se desespera y busca algún trozo de papel que lo salve del momento y entonces todo puede ser bueno, hasta dos billetes de cien pesos, lo que está hablando de que tiene necesidades caras.

Se da a toda hora y en todo momento, uno a veces encuentra por la calle personas que van con paso marcial, convenientemente apurados  y es muy probable que estén buscando un destino propiciatorio para sus deseos. Se les nota en el rostro.

Pero la mayoría tiene un horario y un lugar preestablecido para cumplir con el intento y no se preocupa por el hecho. Salvo que haya comido algo impulsador de lo de adentro y entonces no valen cálculos, ni  esperas. Lo urgente es lo urgente y no hay posibilidad de alterarlo.
Si así está ocurriendo, que puedan resolver el problema de la mejor  manera sin que ese momento de la vida se les haga insoportable.

(sosajorgeluis45@gmail.com)

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