Jorge Sosa Miercoles, 11 de Diciembre de 2019

La calor

Por Jorge Sosa

Miercoles, 11 de Diciembre de 2019
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Miercoles, 11 de Diciembre de 2019 | Por Jorge Sosa

Habitualmente estoy de acuerdo con la Real Academia del Idioma. Por eso me gustan los diccionarios. A propósito, me compré un diccionario baratísimo, el único problema es que las palabras no vienen por orden alfabético.

No es cierto que la Real Academia esté por instalar una sala de terapia intensiva para las palabras graves. No voy a decir que no tengo mis reparos con ella, sobre todo en las complicaciones ortográficas, o potográficas para usar un cuyanismo.

Ese asunto de las diferencias entre la c y la ese, la ve corta y la b larga, la q, la K y la c, cuando al hablar todas suenan iguales me parece que es complicarnos la existencia. ¿Para qué vamos a correr cien metros con vallas pudiendo correr cien metros llanos?

Otra diferencia que tengo con la Real Academia es con la palabra calor. Según los académicos calor es un vocablo masculino: el calor. Y a mí me tinca que es femenino: la calor.

¿Por qué sostengo esto? Bueno por varios motivos, por ejemplo porque calentura es femenino: la calentura, en el caso de referirse al clima tiene que ver con un gran aumento de la temperatura, que también es femenino (la temperatura). En el terreno amoroso la calentura es siempre propiciada por las mujeres, si la mujer no pone la fogosidad (que también es femenino) la calentura no es recíproca y entonces no sirve.

Pero sigamos hablando del clima, cuando el verano nos acerca su canícula (también femenino: la canícula) es la mujer la que más la sufre y más la combate. La sufre porque no puede sacarse todo de encima porque corre el riesgo de ser catalogada de casquivana, libertina y exhibicionista.

El tipo bien puede andar por el patio en pantalón de fúrbol sin nada abajo y está bien, no digo elegante, pero pasa; en cambio la mujer debe mantener cubiertas al menos las dos piezas que conforman su habitación anatómica. Y entonces sufre más.

Y más sufre porque tiene que lidiar con la cocina en pleno enero. Sabido es que en la cocina y en los taxis hay al menos cinco grados más que en el resto de la provincia.

Y en lo concerniente a la lucha contra las altas temperaturas es la mujer la que airea las habitaciones, las oscurece para amortiguar lo que ocurre afuera, pone el ventilador estratégicamente, riega el patio y el jardín, hace los cubitos, llena la Pelopincho y cuando sube al auto seguro le toca el asiento con la ventanilla a la que no le funciona el bajavidrios.

Por eso es también la que más protesta, seguramente cuando el vago llega a su casa, antes del besito de compromiso y el ¿cómo te fue hoy, negro?, la mujer dice: ¡Por favor, qué calor que hace!

La gente de campo adentro y soja afuera suele referirse al término de forma femenina, ellos dicen "la" calor, y lo deben decir porque se les hace mucho más familiar que el masculino del término. Y no los vaya a corregir porque te miran como diciendo: ¿qué sabés vos de la calor? Te quisiera ver sembrando a pleno sol como nosotros para saber si la nombramos bien o mal.
 
Así que me perdonen los de la Real Academia pero para mí debería ser la calor, como usan muchos en el campo. Además, en el verano aparecen los mosquitos y ¿quién es la que pica? La hembra.

sosajorgeluis45@gmail.com

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