Jorge Sosa CONTRATAPA Miercoles, 4 de Diciembre de 2019

La importancia del canto

Por Jorge Sosa

Miercoles, 4 de Diciembre de 2019
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Miercoles, 4 de Diciembre de 2019 | Por Jorge Sosa

Todos tenemos alguna canción de nuestra preferencia, o varias de ellas. La música forma parte de nuestro contenido habitual y no podríamos andar por la vida sin llevar de la mano (de las orejas) alguna canción.

En la actualidad hay tantos géneros musicales que cuesta comprenderlos a todos, o gustar de todos, entonces uno tiene preferencias. Se siente involucrado si lo emociona, o lo alegra, o lo hace pensar.

Pero no pueden entrar todas, en estos momentos en los que usted me está leyendo hay miles de canciones nuevas que entran a rodar por el mundo. Tendrán distintas suertes, algunas se transformarán en los llamados hit y otras pasarán más inadvertidas que morocho en el Harlem.

Es increíble como con sólo siete notas se puedan realizar tantas y tan distintas canciones. La escala musical es una dama fácil, siempre termina diciendo que sí.

Y nosotros somos los encargados de hacerlas trascendentes. Lástima aquellas canciones que pasan inadvertidas y son en esencia una joyita. Las hay por miles y duermen en el anonimato sin que una mínima guitarra las rescate o una voz menuda se atreva con ellas. Lástima.

A las preferidas uno las repasa canturreando a media voz durante largos pasajes del día. Algunas se nos pegan, se nos adhieren a la ropa, al pelo, a la voz y andan viajando con nosotros por paisajes distintos. Tratamos de contagiar a los que están al lado con ellas y a veces lo conseguimos. Bueno es cuando uno encuentra alguien a quien lo conmueve la misma canción. Es como justificar nuestro gusto y saber que no es exclusivo, es como encontrar socio en el disfrute.

Cada canción tiene dos partes que la constituyen: la tarea del compositor, que es el autor de la música, y del autor, que es el responsable de la letra. A veces la música surge primero y otras veces (la mayoría) es la letra la primera que aparece. Juntas las creaciones pueden hacer maravillas. Cuando los creadores entran a vibrar con las mismas ondas creativas el resultado suele ser absolutamente agradable y merecedor de una trascendencia.

Por supuesto que están los llamados "cantautores", que se hacen responsables de ambas partes de la canción y además son intérpretes de las mismas. Porque la tercera pata de una canción es el intérprete, aquel que la da a conocer, que la desparrama buenamente para que sea un poco de todos. 

Pero no siempre las canciones triunfan de entrada. Algunas sí, se hacen populares apenas el público las conoce y entran en la galería de la fama a las corridas. Pero otras veces la canción debe dormir un sueño largo hasta que alguien se da cuenta de su valor y la rescata de un injusto olvido.

La trascendencia es un valor agregado, no hace más linda a una canción, simplemente la hace más conocida, popular podríamos decir sin incurrir en errores.

Hay canciones que superan los tiempos y siguen teniendo la misma aceptación que allá en el pasado cuando nacieron. Superan los años incólumes y salen airosas cada vez que visitan el aire.

Son nuestras compañeras de viaje. Todos tenemos una que nos identifica y muchas veces transforma los malos momentos en una plácida sonrisa compañera.

Las canciones son viajeras. De pronto uno escribe una canción aquí en Mendoza y por una rara transmigración de los sentimientos, a los meses se está cantando en lugares muy lejanos. 

Viaja, canción, viaja. Viaja y contagia tu sentimiento que así se cumplirá la sentencia de Goethe cuando dijo: "Entre gente de canto, siéntate con confianza, los perversos no tienen
canciones".

 sosajorgeluis45@gmail.com

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