Jorge Sosa CONTRATAPA Jueves, 14 de Noviembre de 2019

América

Por Jorge Sosa /sosajorgeluis45@gmail.com

Jueves, 14 de Noviembre de 2019
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Jueves, 14 de Noviembre de 2019 | Por Jorge Sosa /sosajorgeluis45@gmail.com


América es una tierra de aventuras, que a los aventureros se los traga. Eso dice una poesía del recordado Jaime Dávalos pero no es tan así, al parecer los aventureros tienen campo propicio en el continente.

De golpe, la aparente tranquilidad de muchos países se vio sacudida por manifestaciones millonarias que llamaron la atención en todo el mundo. La gente salió a la calle y no precisamente a aplaudir a sus gobernantes.

Por supuesto que hubo represión. A los gobiernos se les da por largar las llamadas fuerzas de seguridad a combatir las protestas. Pero son fuerzas de inseguridad para los que protestan, porque reciben los palos, las balas de gomas, las balas, y los gases lacrimógenos.
Uno a Chile lo tenía como un país ejemplar, las cosas parecían funcionar decentemente y los números de la economía eran números decorosos. Lo poníamos como ejemplo: yo no sé por qué nuestros gobiernos no actúan como los gobiernos chilenos que han logrado una notable armonía en su país.

Armonía la pindonga, dijera Cristina, había entre la gente un creciente malestar por la desigualdad existente entre aquellos que tienen, que son los menos, y los que tienen muy poco que son la gran mayoría.

Ya llevan más de veinte días de protesta y nada hace suponer que las protestas se han de terminar, al contrario crecen como las llamas de las barricadas que se preparan en las calles.
Por supuesto que los más violentos se aprovechan de la situación y provocan desmanes que son muy difíciles de controlar. Entonces la protesta pacífica se transforma en violenta y los resultados son lamentables.

¿Cómo hace el gobierno para detener esta situación, para transformarla, para darle otra fisonomía? Difícil que el chancho chifle y más difícil que la chancha lo aplauda. Porque no hay referentes. Las manifestaciones no fueron organizadas por alguien, por uno, por ese, fueron organizadas por todos y no puede el gobierno sentarse a conversar con todos porque no le van a alcanzar las sillas.

Algo está pasando en esta tierra de aventuras, como decíamos al comienzo. La situación de Venezuela sigue siendo tirante, aunque ahora no hay a tiros, en Centroamérica hay países que comen las migajas que encuentran en sus ciudades. Ecuador tuvo su estallido del cual todavía no se recupera. Evo Morales en Bolivia tuvo que exiliarse en México mientras su país se alimentaba con llamas.

¿Nuestro país está mejor? ¿Está mejor que Chile? Si analizamos los índices de pobreza y de inanición en nuestro territorio no podemos menos que pensar que estamos en el horno, pero no hay nada que ponerle al horno para después desparramar mordidas.

Hasta ahora las cosas se han mantenido en paz, venimos de una elección y todos están esperando a ver lo que ocurre con el nuevo gobierno. Pero el malestar está latente, es sufrido por millones de personas.

¿Es posible una pueblada en nuestro país? Altamente posible y puede ser muy dura si recordamos algunas anteriores como aquella que lo sacó en helicóptero de la Casa Rosada al Mermando de la Rúa.

Algo está pasando en América. Los de abajo están cansados de raspar el tarro y quieren por una vez tener las ollas llenas.

Cuando el cansancio llega al colmo se transforma en clamor. Cuidado, algo está sonando abajo de abajo.

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