Jorge Sosa CONTRATAPA Jueves, 7 de Noviembre de 2019

Los pies

Por Jorge Sosa

Jueves, 7 de Noviembre de 2019
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Jueves, 7 de Noviembre de 2019 | Por Jorge Sosa

Quedan muy lejos de nosotros. Si nosotros fuésemos la Argentina los pies serían como Tierra del Fuego. Y sin embargo son nuestro sostén lo que permite que esta estructura humana que tenemos se pare y ande caminando por las calles, a veces al cohete, pero caminando al fin.

Son los pies, tal vez el lugar más descuidado del cuerpo, porque como dijimos, quedan lejos, se hace difícil acceder a ellos. Ya ponerse una media es un inconveniente, porque uno tiene que acceder al sótano de uno para cumplir con semejante cometido.

Nada les digo de lustrarse los zapatos. Si uno cumple con esa actividad con los zapatos puestos, se hace muy engorroso el accionar de un montón de músculos puestos al servicio de la lustrada.

Cortarse las uñas de los pies es una actividad difícil para muchos, porque no se puede operar con eficiencia cuando uno está al límite del alcance y de las fuerzas. Debería haber cortaderos de uña gratuitos en el centro para que la gente no tenga que verse sometida a semejante sacrificio.

Pero como dijimos, el pie cumple con su función sin decir nada, salvo que uno tenga un juanete, porque entonces el pie dice mucho lo que dice no es en nuestro favor.

No le damos la importancia que los pies tiene en nuestra vida cotidiana. Sin ellos seríamos árboles impedidos de cualquier movimiento y no andaríamos, simplemente estaríamos en un lugar determinado, sin posibilidades de buscar nuevos paisajes.

Los pies son indispensables, uno debe sobrellevarlos con la dignidad que esto significa y sentirse orgullosos por ellos.

Es una de las partes más protegidas del cuerpo con este asunto de las coberturas. Antiguamente eran los zapatos los encargados de la tarea, pero paulatinamente han sido reemplazados por las zapatillas.

En otras épocas la zapaterías eran las destacadas, y tenían como un anexo en donde uno podía encontrar zapatillas, ahora hay zapatillerías enormes donde es imposible encontrar un zapato. Los precios han crecido con la proliferación y tranquilamente hoy podemos topetarnos con zapatillas que valen el doble de un zapato. Hay miles de modelos hasta con adminículos especiales que los hacen especiales.

Todos para recubrir los pies que tienen tanta injerencia en nuestras vidas, inclusive en lo relativo al sexo, aunque no son indispensables para la faena máxima.

Si nos pusiéramos a pensar en todas las cosas que pisamos todos los días, nos asustaríamos mucho, porque la suela de zapatos y zapatillas están a merced de lo que ocurra en veredas y calles de nuestra ciudad y son sitios donde se junta el polvo, los deshechos, chicles, cascotes y cascotitos y otros elementos que no quiero nombrar para no afear la nota.

Con todo esto deben interrelacionarse los pies todos los días y no vale eso de "cuidate de donde pisás" porque invariablemente vas a pisar porquerías en tu andar cotidiano.

Encima se les endilgan nuestros errores y equivocaciones que quedan perfectamente establecidas en la expresión "meter la pata". Que es cuando hacemos o decimos algo desatinado que se nota, que se advierte. Es algo que así como el caminar, hacemos todos los días. Por lo tanto los pies, a pesar de su distancia, están emparentados con la vergüenza.

Son los pies, los que nos sostienen, los que nos hacen ser verticales, en definitiva el fundamento de lo que somos.

(sosajorgeluis45@gmail.com)

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