Jorge Sosa CONTRATAPA Miercoles, 30 de Octubre de 2019

Gritando

Por Jorge Sosa

Miercoles, 30 de Octubre de 2019
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Miercoles, 30 de Octubre de 2019 | Por Jorge Sosa

El grito es la máxima expresión de la voz. Es como una espina clavada en el silencio. El grito nunca es modesto, es del todo expresivo. Algunos lo llaman clamor aunque el clamor no llega a los decibeles a los que llega el grito.

Uno grita cuando tiene que llamar a alguien que está lejano, en ese caso el grito reemplaza al chiflido que también suele usarse para estas ocasiones.

Gritamos también cuando algún dolor se mete en nuestro cuerpo, por ejemplo cuando cerramos la puerta y nuestra mano se quedó demorada en el marco, o cuando nos estamos cayendo de un cuarto piso sin ascensor que nos sostenga. 

Los niños suelen gritar cuando un dolor los aqueja o cuando algún capricho los invade y entonces hasta a las madres se les hace parar ese movimiento convulsivo del aire. No es nada fácil. Y cuando están reunidos en sociedad de responsabilidad muy limitada, sus gritos pueden llegar a descascarar las paredes.

Las mujeres están más preparadas para el grito, tal vez porque sus cuerdas vocales, más estilizadas, le permiten que su grito llegue a orejas que están ubicadas a kilómetros del estallido.

Hay ambientes donde el grito manda. Por ejemplo, en las tribunas de las canchas de fútbol. A veces, contemplando tanta multitud engritada no se me ocurre cómo pueden aguantar dos tiempos de 45 minutos, más los tiempos adyacentes gritando y gritando sin parar. La garganta les debe quedar más raspada que pared de perrera. Es asombroso escuchar a miles y miles unidos en un solo grito, algo que ronda lo maravilloso.

El grito puede ser de pesar o de alegría, como lo es nuestro famoso "gritito cuyano". Ocurre frecuentemente y con reiteración en los festivales que se organizan para darle escenario al canto de nuestra tierra. Son muchos los festivales que, por supuesto, eligen el verano para desarrollar sus actividades. Puede ocurrir un grito cuyano en medio  de una cueca o de un gato pero el territorio más adecuado es la tonada. Entre los segmenteos de canto de la tonada que describen los cantores, los guitarreros desarrollan su tarea a punteo limpio y es entonces cuando nos invade una emoción especial que se resuelve el grito.

El grito cuyano es un grito de alegría de emoción contenida que se suelta y va a poblar los  aires con su modo de decir. Suenan las guitarras y el grito escala el aire hasta poblarlo de sentimiento. 

Pero el grito puede ser de lamento, como el "sapucay". Este grito del acervo cultural del Litoral, se puede escuchar en medio de la alegría de algún chamamé o bien cuando un dolor muy grande, una muerte por ejemplo, alcanza a algún ser querido. Tiene las dos facetas y esto es lo que lo diferencia del gritito cuyano, cuya finalidad absoluta es la fiesta.

Hay personas que hablan gritando y no porque algo los haya hecho enojar sino porque  es su forma de exrpresarse, es entonces cuando nuestros oídos se llenan de ellos y no hay gotitas contra la otitis que pueda sacarlos de ese lugar.

Pero ya que hemos hablado de canto, también hay cantantes que cantan gritando y esto no suele resultar agradable porque el canto debe ser tratado con cuidado. Está expresando algo y  lo expresado no tiene por qué herir los pabellones auditivos.

¿Gritarán los países? Debería ser un grito monumental que se escuchara en todo el mundo. De ser cierto esto tal vez el nuestro, a viva voz, esté gritando ¡Socorro!

(sosajorgeluis45@gmail.com)

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