Jorge Sosa CONTRATAPA Martes, 22 de Octubre de 2019

Los sueños, sueños son

Por Jorge Sosa

Martes, 22 de Octubre de 2019
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Martes, 22 de Octubre de 2019 | Por Jorge Sosa

Es increíble la cantidad de personas que no duermen bien durante la noche o necesitan algún inductor de sueños para encontrar la placidez del dormir.

Para dormir se necesita una cama, esto es imprescindible. Las variedades de cama son enormes, de una plaza, de plaza y media, de dos plazas, de dos plazas con fuente al medio. Ahora se usan esos colchones suculentos que prometen un buen dormir, pero cada uno tiene el suyo, y es muy difícil que lo cambie por otro cuando ya lleva años de ponerle el cuerpo al artefacto.

Estamos tan habituados a nuestros colchones que esperamos que ellos nos avisen cuando tenemos que darnos vuelta en la cama para encontrar una posición más placentera.
La almohada entra dentro de estos adminículos indispensables para el sueño. También cada uno tiene su almohada y no la cambia porque ha pensado tantas cosas sobre ella que la almohada es como un currículum de vida, sabe de nuestros dolores, de nuestras preocupaciones, de nuestros sueños y nuestras pesadillas.

Las pesadillas son películas malas que uno está obligado a ver y lo que es más: a protagonizar. Muchas veces nos despiertan y uno siente temor por lo que ha soñado. Pasan los minutos con los ojos abiertos para darse cuenta de que la realidad que soñó no tiene nada que ver con la realidad real. El problema es cuando sí tiene que ver y entonces se agranda el temor. 

Pero como decía Calderón de la Canoa "Toda la vida es sueño y los sueños sueños son".
A muchos les cuesta conciliar el sueño, ya lo hemos dicho, son sensibles a todo lo que está ocurriendo a su alrededor y si vive acompañado cualquier sueño que produce aquel que lo acompaña es un ahuyentaconcentración, porque uno necesita concentrarse para mirar hacia adentro por un rato largo.

Un ruido del exterior también lo desvela y sobre todo si es un ruido de alguien que está serruchando una reja y mucho más si esa reja es de su casa. El llanto de un bebé lo saca de la dormidera, por eso los padres primerizos tienen esas ojeras que le arañan la rodilla porque tienen que levantarse a cada rato a calmar el llanto del párvulo.

Nada decir de los ronquidos. Hay matrimonios que han llegado a separarse porque uno de ellos no se banca los ronquidos del otro y es muy difícil de solucionar porque el otro no se da cuenta del daño que está causando.

Dormir bien es un buen anticipo de un buen día. Aunque cuesta arrancar. Aquellos que se levantan temprando, algunos lo hacen muy temprano, tienen la insidiosa tentación de seguir durmiendo un ratito más que es cuando llegan tarde al trabajo.

Las primeros minutos del otro día nos encuentran con la ensoñación encima y entonces, muchas veces, no nos damos cuenta de lo que hacemos y somos capaces de hacer pichí en la pileta del baño  y lavarnos la cara en el bidet.

Andamos transitando como sonámbulos, o semisonámbulos, por los primeros instantes del otro día, con los ojitos chiquititos como japonés pintando el techo, y balbuceamos decires que se parecen un tanto a las palabras pero no son palabras, las palabras se quedaron a dormir.

El cuerpo lo necesita y uno necesita dormir bien. Es acercarse, aunque sea en sueños, un cachito a la felicidad. Y además es gratis porque, como dice el refrán "soñar no cuesta nada".

sosajorgeluis45@gmail.com

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