Jorge Sosa Miercoles, 28 de Agosto de 2019

Malal Hue

Miercoles, 28 de Agosto de 2019
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Miercoles, 28 de Agosto de 2019 |

Cada vez estoy más enmarlargüinado. Cuando puedo me pego una pasadita por ese departamento maravilloso.  Estuve en Malargüe  y me empaché otra vez de paisajes, de buenas ondas, de perspectivas que le hacen bien a mi orgullo de Mendocino.

¡Qué departamento, hermano! Este sí que es un departamento amplio con muchos ambientes y con vista al infinito. No por nada desde el Pierre Auger le están abriendo los brazos a los mensajes del cosmos.

Muchos mendocinos desconocen su propia geografía. Según encuestas confiables, el ochenta por ciento de los mendocinos no conoce Malargüe.

El ochenta por ciento de los mendocinos no conoce un tercio de su territorio provincial. Eso es Malargüe: la tercera parte de nuestra provincia. Pero dejemos las cifras de lado, el ochenta por ciento de los mendocinos no conoce: la Laguna de la Niña Encantada, el Pozo de las Ánimas, el Valle de las Leñas, Valle Hermoso, Valle Noble, la Caverna de las Brujas, las Cuevas del Tigre, la Payunia, la Laguna de Llancanello, la Pasarella, los Campos de la Luna, Bardas Blancas. ¡Pará la mano, compadre, pará la mano!

Hay gente de otros lugares del mundo que paga muchos dólares por conocer semejante sumatoria de belleza, y nosotros no "nos" conocemos a pesar de tenernos a tiro de auto, a tiro de micro, a tiro de horizonte.

Allí ocurrieron acciones notables de nuestra historia como el desastre de Chacay, que todavía tiene que ser revisado por aquellos que tienen sus narices apuntadas al pasado, y la aventura subversiva de los Pincheira, que significó muchas víctimas y que llegó a poner en peligro la seguridad institucional de nuestra provincia.
Allí están los castillos, hermosa formación geológica donde el bandido y sus secuaces encontraban refugio seguro.

Malargüe tiene el mayor campo de conos volcánicos del mundo. Esto es único. Ochocientos conos amenazantes que tienen contacto con el interior de la tierra y que hablan de una época de desastres a flor de tierra y de convulsiones terribles.

Yo no soy un erudito en Malargüe pero cada vez que puedo me sureo, me voy para el sur a darme un chapuzón de belleza.

La última ida transitamos con unos amigos la ruta 188 que une General Alvear con Malargüe. Espectacular. El espectáculo es incomparable.

Aprendí algo nuevo, siempre aprendo algo nuevo cuando transito por la "tierra de los corrales" y me falta un toco, me falta encontrarle su razón de mundo a la Payunia, encontrarle su caricia de terma a Bardas Blancas, el corazón de ave a Llancanello, las leyendas de pigmeos en el Tinguiririca, su corazón de encuentro cuando la Fiesta de la Veranada. Todavía me falta enmalargüinarme más.

Ser un poco más sus ríos, el Grande y el Barrancas, que en el futuro harán posible la represa de Portezuelo del Viento, que será laburo para muchos y un progreso muy grande en materia de riego y de energía.

Los malargüinos se sienten postergados, hay un montón de reivindicaciones prometidas que ya se han transformado en promesas históricas. Pero no solamente se sienten postergados por los gobiernos, se sienten postergado por nosotros, los de los oasis trascendentes. Estamos equivocados si pensamos que Malargüe queda en el poto de Mendoza, Malargüe queda en nuestros ojos.

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