Jorge Sosa CONTRATAPA Miercoles, 14 de Agosto de 2019

Los jubilados

Quiero leerles el pasaje de un escrito que me hizo llegar mi buen amigo Horacio Díaz, hace varios de sus apellidos, o sea hace varios días.

Miercoles, 14 de Agosto de 2019
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Miercoles, 14 de Agosto de 2019 | Quiero leerles el pasaje de un escrito que me hizo llegar mi buen amigo Horacio Díaz, hace varios de sus apellidos, o sea hace varios días.

Más allá de esta broma tontuela, a la que los tengo acostumbrados, lo que dice el escrito no es para reír. Dice así: un señor presidente de la República, al concretar el pago al Fondo Monetario Internacional dijo: "Creo que es lo más importante que hice". Nos sentimos entusiasmados y aplaudimos fervientemente esa determinación.

Pero muchos recordamos un sabio proverbio que dice: la caridad bien entendida empieza por casa. Veo y me anoticio permanentemente de encuestas, promociones, sondeos que se hacen con la gente: tabaquismo, adicción a las drogas, el Sida que avanza, el estado de la educación, el control a la juventud, consumo de alcohol, estupefacientes.
Encuestas que se hacen a distintos sectores de la comunidad y que después se transforman en noticias de los diarios.

No supe de alguien que se interesara por encuestar a los jubilados. Los jubilados simples y no los de privilegio, quiero decir. Yo les propondría algunas preguntas al encuestador sensible que se anime: ¿cuántos son los que viven en una pobreza rayana en la indigencia? ¿Cuántos son los que por enfermedad y gastos de farmacia terminan todos los meses endeudados? ¿Cuántos no completan su dieta alimentaria por carecer de medios económicos para hacerlo? ¿Cuántos hicieron justos reclamos judiciales que demoran años en resolverse, años que el jubilado no tiene para esperar? ¿Cuántos están cansados de vivir mal, no digo existir que esa es una palabra para exquisitos, digo vivir. mal?
 
Hasta aquí la carta que me mandó Horacio, obviamente un jubilado,  un amigo a quien no le conozco el rostro, pero sé que no ha de ser sonriente.

Digo yo, me digo, me pongo en la lista de los que no hacen un corno por el tema: ¿cómo puede ser que una comunidad se olvide de los de más edad si fueron ellos los que hicieron la comunidad? ¿Cómo puede ser que al final de la vida les devuelva miserias, mendrugos, casi nada a los que se rompieron el lomo durante largos años? ¿Cómo puede ser que vivan llorando los que debieran vivir con alegría del descanso merecido? ¿Cómo puede ser que los queridos abuelos tengan que salir a pedir, a rogar, cuando dieron tanto?

Algo así como dice Serrat: "Si se llevasen el miedo, y nos dejasen lo bailado para enfrentar el presente... Si se llegase entrenado y con ánimo suficiente... Y después de darlo todo -en justa correspondencia- todo estuviese pagado y el carné de jubilado abriese todas las puertas... Quizá llegar a viejo sería mas llevadero, más confortable, más duradero. Si el ayer no se olvidase tan aprisa... Si tuviesen más cuidado en donde pisan... Si se viviese entre amigos que al menos de vez en cuando pasasen una pelota... Si el cansancio y la derrota no supiesen tan amargo... Si fuesen poniendo luces en el camino, a medida que el corazón se acobarda... y los ángeles de la guarda diesen señales de vida... Quizá llegar a viejo sería mas razonable, más apacible, más transitable."

No hay peor pueblo que un pueblo insensible. Nos preocupamos por cancelar la deuda externa, sería bueno que nos comenzáramos a preocupar por la deuda interna.
Un presidente dijo: "Creo que es lo mejor que hice", cuando canceló la deuda con el fondo, tal vez la esperanza nos traiga alguna vez a un presidente que diga "Creo que es lo mejor que hice", cuando cancele la deuda con los jubilados. 

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